MANHUNTER (Michael Mann, 1986)

MANHUNTER (Michael Mann, 1986)Antes de Anthony Hopkins como Hannibal Lecter, Jodie Foster como Clarice Sterling o de Edward Norton como William Graham, la gran pantalla ya tuvo una versión del caníbal más famoso de la historia del cine. En 1986, cinco años antes de El Silencio de los Corderos, un por entonces primerizo Michael Mann (El último mohicano, Heat, Ali o Collateral) dirigía Manhunter, la primera versión de la novela de  Thomas Harris, El Dragón Rojo (a la que seguirían El Silencio de los Corderos y Hannibal).

 

La película, al igual que su versión más moderna, nos cuenta como el ex-agente del FBI Will Graham (interpretado por William Petersen, siglos antes de pasar a nuestra memoria como Grissom de CSI), es llamado de su retiro por su jefe Jack Crawford (aquí tiene la cara de Dennis Farina) para que ayude en la búsqueda del asesino de dos familias conocido como el Ratoncito Pérez o Dragón Rojo. El hecho de que los crímenes se produzcan según el ciclo lunar ha llevado a Crawford a reclutar a Graham, quien tiene un especial talento para ponerse en la piel de los psicópatas, antes de que ataque de nuevo. De trasfondo, la presencia de Hannibal Lecter (en la versión original se le conoce como Lecktor), el último asesino al que atrapó Graham y el motivo de su retirada.

 

A la hora de enfrentarse a este film, hay que prepararse y olvidar las referencias de la saga ya vistas. Mann afronta la historia de un modo más intimista, sin toda la espectacularidad de las historias posteriores, con el punto de mira situado en las figuras del FBI y del asesino. Así, la personalidad y los actos de Hannibal (a cargo del actor Brian Cox, todo un secundario habitual de esos que cuando ves su cara te suena pero a lo mejor no ubicas; por ejemplo, estuvo en Braveheart, Troya, X-Men 2, Match Point, The Boxer) se diluyen y quedan en una figura inquietante pero sin demasiado peso en la trama, del que ni siquiera se menciona su canibalismo. Mann prefiere, por el contrario, apostar por un film dividido en dos partes, pausado pero con ritmo, y que profundiza en los motivos y personalidad de los dos antagonistas (esquema que repetiría en Heat o en Collateral). De hecho, en la primera hora ni siquiera hemos visto aún al asesino, cuya presencia se hace cada vez más notable en el tramo final.

 

En la película destaca especialmente la cuidada fotografía. Mann emplea las luces y las sombras de forma alegórica. La vida de Graham fuera de la persecución del crimen está llena de espacios abiertos y amaneceres, una luminosidad que se recupera en los escasos momentos que puede volver con su familia. Sin embargo, los espacios se cierran y la oscuridad llega cuanto más conocemos al criminal. Tan sólo en algunos planos vemos a éste de día, y sólo porque se plantea dejar de matar.

 

Manhunter, que tuvo poco éxito en EE.UU y que en España se estrenó dos años tarde y en pocos cines, ha sufrido al estar siempre bajo la gloria de la que podríamos llamar su secuela. Tal vez se adelantó a su tiempo y las historias de psicópatas apoyadas más en la personalidad que en la casquería todavía no habían encontrado su hueco. Sin embargo, si uno abandona prejuicios y evita comparaciones, se encuentra con una historia bien narrada y que te deja el encanto de saber que hubo Hannibal Lecter antes de Anthony Hopkins

Escrito por
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