LAST NIGHT (Massy Tadjedin, 2011)

El cartel augura una comedia romántica de esas que no hemos visto nunca (pongámosle un tono irónico a la anterior frase). Éste nos presenta a dos parejas, una formada por Keira Knightley y Guillaume Canet, y la otra por Eva Mendes y Sam Worthington. El reparto no es indeseable y al tratarse de la opera prima de Massy Tadjedin (guionista de Leo y The Jacket) no tenemos referencia de ella como para guiarnos por su capacidad ‘visual’ como directora. Así pues, démosle una oportunidad.

La película comienza y… ¡sorpresa! (¿Volvemos al tono irónico?) El cartel nos ha engañado, la pareja está formada por Joanna (Keira K.) y Michael (Sam W.), un matrimonio joven y aparentemente feliz. Una discusión entre ambos cuyo casus belli es Laura (compañera de trabajo de Michael encarnado por Eva Mendes), propicia el argumento que sigue la película.

Michael viaja por trabajo con Laura, y Joanna se reencuentra con un antiguo amor parisino. Las cartas ya están sobre la mesa, y ahora falta ver cómo se desenvuelven los personajes. Hasta ahora los acontecimientos (un tanto forzados para la consecución del nudo del film) se han precipitado hacia una situación predecible.

Todo transcurre en una misma noche. Se buscan dos situaciones en las que, con un montaje en paralelo, tanto ella como él, deben hacer frente a distintas tentaciones. Ella, con un antiguo amor. Él, con una atractiva compañera. Para ella se trata de algo sentimental, un amor que la dejó marcada y que revive en su memoria de vez en cuando. Para él es una tentación carnal, curvas explosivas y mirada profunda, un conglomerado de sensualidad en forma de mujer. ¿Adivinan qué hace ella y qué hace él?

No dejen volar demasiado su imaginación. Lamentablemente todo lo que va ocurriendo es casi gritado al espectador (veáse el plano de las llaves encima de la mesa para avisarnos de que Joanna no las ha cogido y ella y Alex, interpretado por Canet, se quedarán en la calle; o el momento en que Laura prácticamente pone sus nalgas en la cara de Michael al dejar su maleta y él no aparta la mirada), y por desgracia el guión también nos da situaciones metidas a presión (como cuando una amiga de Joanna la pilla por sorpresa cenando y le pregunta por su marido ante la mirada de los presentes).

La historia no deja de recordarnos a Closer (2004), de Mike Nichols: tentaciones, infidelidades, amor, traición, sexo… pero podría decirse que Last Night es su versión light. De hecho no deja de ser casual (y por otro lado innecesario) el plano de Keira Knightley sobresaliendo en una calle llena de transeuntes, tal y como Natalie Portman abre y cierra el film de Mike Nichols.

Es de agradecer, sin embargo, que el film no haga gala de un exceso de dramatismo aunque eso no deja de lado la fuerte carga teatral de la cinta (señalemos en este punto que Closer está basada en una obra teatral), centrada en los personajes y su diálogo, y en una unidad de tiempo y espacio.

Destaquemos entre los actores a Canet, cuya naturalidad y expresividad traspasan la pantalla, y cuyos sentimientos se dejan ver con sólo una mirada.

El desenlace se estira en detrimento de un final acelerado… y tal vez el final de la cinta sea el punto más sorprendente, dejando a juicio del espectador lo que ocurrirá después. Habrá espectadores que le pongan un final; para otros la película comenzaría precisamente donde acaba, interesándose más por el después que de los preámbulos contados en el film.

Como espectadores, a partir de aquí juzguen ustedes.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 4/10

Escrito por
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