Gravity de Alfonso Cuarón

Tres calificativos me bastan para valorar la nueva cinta de Alfonso Cuarón: agobiante, maravillosamente técnica y vacía.

Todos los años hay una película estrella sobre la que todo el mundo habla, y este año parece que le ha tocado a Gravity. Decir de ella que ya es una obra maestra de la historia del cine (como se está diciendo), me parece exagerar y simplificar demasiado. Pero no es una superproducción cualquiera ni su éxito se basa exclusivamente en una buena campaña de marketing.

El argumento no puede ser más simple para una película extremadamente complicada desde el punto de vista técnico: Una misión espacial accidentada deja a la deriva a la ingeniera médica Ryan Stone (Sandra Bullock) y al veterano astronauta Matt Kowalski (George Cloney), momento a partir del cual intentarán salvar sus vidas y volver a la Tierra. Llama la atención que por una vez, los astronautas americanos no tengan la misión de salvar a toda la Humanidad y tengamos que conformarnos con presenciar cómo luchan para lograr su propia supervivencia.

La proeza de Cuarón y donde probablemente sí que haya marcado un antes y un después en este arte es conseguir  que durante una hora y media el espectador se meta en la escafandra y experimente tensión, miedo, soledad y hasta llegue a faltarle el aire literalmente en determinadas secuencias límite. ¿Complicado? Es cierto que el 3D ayuda, sobre todo cuando casi puedes sentir que la basura espacial te va a caer encima. Pero el mecanismo es mucho más sencillo. Pese a estar ambientada en el espacio, en un escenario que nos es completamente ajeno, no deja de ser una historia de adversidad. Y todos nos enfrentamos a adversidades en algún momento de nuestra vida.

Lo peor de la película no son los errores físicos que los científicos no han tardado tiempo en poner a descubierto, como que el pelo de Bullock no flote. El talón de aquiles de Gravity es su guión, con unos diálogos que en ocasiones parecen sacados de una película de sobremesa y unos personajes muy poco desarrollados. Claro que su director ya anunció en el Festival de Venecia que lo único que le importaba es que desde la butaca sientas que eres ese astronauta perdido en el espacio. Los primeros 17 minutos de película son un poema visual que introducen al espectador sin anestesia en la trama. Pero quizás se echa en falta algo de  profundidad argumental, además de en los planos.  ¿Qué se siente y qué se piensa realmente cuando se observa la Tierra desde ahí arriba?

Gravity no decepciona pero tampoco sorprende.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 6/10