Festival de Reykjavík Sección Especial: Drácula 3D (Dario Argento, 2012)

Cine Festival de Reykjavík Sección Especial: Drácula 3D (Dario Argento, 2012)

DRACULA 3D

Cuando se anunció que Dario Argento estaba preparando una nueva versión de Drácula, muchos temimos lo peor. No cabe ninguna duda que el Giallo italiano pasó a mejor vida en los últimos años de los 80 y todos los intentos por resucitarlo han sido en valde, incluyendo esa tercera entrega de saga de las “madres” del propio Argento La terza madre, que venía a culminar lo que Suspiria e Inferno habían comenzado décadas antes. Sin embargo, la cinefilia interna me obligó a darle una oportunidad y con motivo del Festival de Cine de Reykjavík que estamos cubriendo estos días en Crazyminds, decidí darle una oportunidad al nuevo Drácula y de paso acosar un poco al pobre Argento, que se encuentra de visita aquí en Reykjavík para recibir un premio del festival a toda su carrera (desde luego, no por su última obra).

Drácula 3D es, desde el primer minuto, un despropósito que sólo busca el factor comercial y hacer algo de dinero contando con un presupuesto que seguro ha sido ínfimo. Lo que nos queda sin embargo es mucho peor; se trata de todo un suicidio artístico en el que nada funciona y todo parece de cartón piedra y digno de una película del sello Troma. La hija de Argento, Asia, se pasea por la película intentando despertar pasiones entre el público masculino en un patético intento de hacerse la femme fatale. Un erotismo de todo a cien que da un poco de vergüenza ajena.

En el festival, Dario responde “Esta es una película de vampiros clásica”. Lo cual es cierto hasta cierto punto, pero lo cierto es que se nota que en cada frase que sueltan para vendernos la cinta, se nota que el equipo está poniendo un entusiasmo feroz en defender esta clasicidad frente a productos del estilo Crepúsculo en un intento de defender lo indefendible. Y es que ya desde la misma publicidad uno mismo se da cuenta que hay algo que falla “Rodada en 3D estereoscópido” cita el eslogan, es decir, el 3D de toda la vida con gafas de colores… es decir, una tecnología obsoleta.. y hasta ahí nada que objetar, que precisamente soy un defensor del retro, pero es que da más la impresión de estar en ese formato por chapucería presupuestaria que por una verdadera visión artística como debería ser.

No obstante, algunos puntos defendibles son el propio ambiente cutre de la cinta, que por momentos es un punto a su favor.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 4/10