Estrenos… Los Amantes Pasajeros: una comedia de altos vuelos

Tras la desafortunada Los abrazos rotos y la controvertida La piel que habito, Almodóvar vuelve a sus orígenes con una efectiva comedia coral: Los Amantes Pasajeros, todo un “laberinto de pasiones” en el que el director manchego recupera el desenfado de los años ochenta con los medios y el presupuesto del que dispone tres décadas e innumerables premios después.

Rodada casi íntegramente en una única localización -grabada, mejor dicho, ya que es la primera película en la que Almodóvar trabaja con tecnología digital-, Los Amantes Pasajeros resulta ser un digestivo cóctel bien cargado de histrionismo, mescalinas, alcohol, sexo y estética kitsch.

El show comienza cuando la excéntrica tripulación de un vuelo de la compañía Península con destino a México DF es consciente de una grave avería en el avión: el bloqueo del tren de aterrizaje les obliga a dar vueltas sobrevolando Toledo hasta que encuentren una pista libre o un aeropuerto fantasma en el que aterrizar forzosamente. Mientras que los pasajeros de la clase turista son sedados con un relajante muscular, la clase Business, “al borde de un ataque de nervios”, confiesa sus más íntimos secretos en una atmósfera de lujuria y desenfreno.

El elenco actoral del que se ha rodeado Pedro Almodóvar en su última aventura es inmejorable. Pilotando la situación, se encuentran el comandante Álex Acero (Antonio de La Torre) y el copiloto Benito Morón (Hugo Silva). Al servicio del pasaje, los auxiliares de vuelo Joserra (Javier Cámara), Ulloa (Raúl Arévalo), Fajas (Carlos Areces) y Piluca (Pepa Charro). El selecto conjunto de pasajeros lo forman una pareja de recién casados (Miguel Ángel Silvestre y Laya Martí), un actor mujeriego (Willy Toledo), un asesino a sueldo mexicano (José María Yazpik), una estrella en decadencia convertida en madame (Cecilia Roth), una vidente virgen (Lola Dueñas) y un directivo corrupto de una Caja de Ahorros (José Luis Torrijo). En tierra, Carmen Machi, Blanca Suárez, Paz Vega, Antonio Banderas y Penélope Cruz (estos dos últimos con sendas interpretaciones forzadas), completan el equipo artístico.

Los Amantes Pasajeros puede concebirse como una crítica política en clave cómica, ya que sus mordaces diálogos atentan, sutilmente, contra la monarquía y el presidente del Gobierno; como una representación hiperbolizada de la sociedad actual; o, simplemente, como una ligera y estilizada comedia que busca dar un poco de color y entretenimiento a una España gris.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8,5/10

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