martes, noviembre 12, 2019

Estrenos… ‘Las Altas Presiones’ de Ángel Santos: Sobrevivir a la incomunicación y despertar junto a alguien

Cine Estrenos... 'Las Altas Presiones' de Ángel Santos: Sobrevivir a la incomunicación y...

En una de las escenas de Las altas presiones, Miguel (Andrés Gertrúdix), de paseo con los personajes de Diana Gómez y Juan Blanco, comienza a filmar a la joven pareja mientras esta flirtea a través de un paisaje abandonado. De algún modo, observarles a partir de la pantalla de su cámara digital le protege como espectador de no ser él el que arriesgue intentando algo con la chica; le salvaguarda de esa vida que siente totalmente ajena, llena de una vitalidad que parece sobrevivir en las generaciones venideras de seres humanos a pesar de los bandazos que vamos recibiendo. Se trata esta de una secuencia sintomática del cine de Santos, un cine que, desde sus primeros cortos como Septiembre (Los amores jóvenes), se caracteriza por unos personajes insatisfechos con su entorno y cuya frustración les conduce en un estado de apatía contemplativa.

Ocurría también así en el primer largometraje de Ángel Santos, Dos fragmentos/Eva (2011), donde encontrábamos a una protagonista incapaz de reaccionar, como en estado de shock por la inminente y después fraguada ruptura con su pareja sentimental. Quizá sea Las altas presiones más redonda en este sentido, ya que las razones que tienen sumido en el letargo a Miguel no están tan definidas y, sin embargo, Santos concede a este personaje la posibilidad de manifestar las consecuencias y abandonar su apatía en un par de momentos dramáticos de gran fisicidad: el momento en que rompe las tazas y aquel en que comparte habitación de hotel con Alicia – aunque lo brillante de este último es que en él lo físico no nace del movimiento sino de la elipsis. Puede que lo que el director esté buscando sea sugerir constantemente que queda esperanza, pero que se trata de algo tan fugaz e intangible como una simple imagen o un cuadro – el de los amantes en la cama de Toulouse-Lautrec que ya saliese en su ópera prima supone un guiño fundamental.

Decisiones como esta son las que hacen del cine de Santos un cine arriesgado, carente de una línea dramática fuerte, pero repleto de sugestión y espacios para ser rellenados por nuestra propia experiencia vital. Y es que se ha querido leer en la nueva cinta de Santos una crítica a la situación de crisis que vivimos, de burbuja inmobiliaria y edificios ahora abandonados y de trabajos precarios como el del personaje de Juan Blanco. Sin embargo, las películas del realizador gallego van de anhelos más profundos, de inquietudes sempiternas como la necesidad de sobrevivir a la incomunicación que nos asola en ciertos momentos de nuestra vida y el deseo inevitable de despertar junto a alguien. Todo ello contado con la naturalidad de alguien que no busca dar respuestas pretenciosas, sino madurar a través de cada personaje y de cada filme.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8/10