viernes, noviembre 22, 2019

Estrenos… IDA. Sister of mercy

Cine Estrenos... IDA. Sister of mercy

Ida está a punto de jurar sus votos. El único mundo que conoce es la vida en el convento, al que llegó huérfana cuando era sólo un bebé.

Antes de dar el gran paso tiene que ir a visitar a su único pariente vivo, su tía. Wanda, una jueza comunista venida a menos, con una vida marcada por el alcohol y el sexo, revela a Ida su origen judío.

Juntas emprenderán un viaje en busca de respuestas sobre el asesinato de sus familiares. Un viaje en el que se ponen a prueba las convicciones morales y la vocación de la joven novicia.

Pawel Pawlikowski (My summer of Love, Last Resort), afincado en Reino Unido, vuelve a su país natal para dirigir esta elegante película ambientada en la Polonia comunista de los años 60. Una interesante propuesta que hace de la austeridad excelencia, como acreditan sus premios -entre ellos a mejor película-, obtenidos en los festivales de Londres, Gijón, Varsovia y Toronto.

Gran parte de la culpa del reconocimiento internacional la tiene, con toda seguridad, su puesta en escena. La fotografía en blanco y negro y el formato en desuso 4:3, (recuperado también por Wes Anderson en El Gran Hotel Budapest), resultan tremendamente efectivos para evocar una época lejana y transmitir cierta sensación de enclaustramiento y ambiente viciado. Pero son los planos donde las figuras humanas ocupan un pequeñísimo espacio en la parte inferior de la imagen, en los que se ve más clara la intención de Pawlikowski de poner la puesta en escena al servicio del guión. Una composición a la medida de la protagonista, que resalta la insignificancia del hombre en relación a su entorno y sugiere la presencia de Dios.

El trabajo interpretativo merece también mención especial. Agata Trzebuchowska firma un gran debut en su encarnación de Ida. Con un rostro inexpugnable de mirada profunda, la actriz se muestra tan recatada y contenida en lenguaje verbal y corporal, como requiere su papel de monja. Ni siquiera los estímulos que encuentra fuera del convento parecen suponer una verdadera amenaza para su virtuoso comportamiento.

Agata Kulesza, por su parte, aporta madurez y consigue estar a la altura de un personaje cuya complejidad dramática crece exponencialmente en el transcurso de la cinta. La mujer fuerte, independiente y vivida que aparece los primeros minutos resulta ser mucho más que eso.

La contraposición entre Ida y Wanda es la primera y más clara evidencia de que la historia se construye sobre contrastes: el ascetismo frente al hedonismo, la inocencia frente a la astucia, la fe frente al desengaño, las víctimas frente a los verdugos, el pasado frente al presente… El enfrentamiento entre opuestos está vinculado al tema principal de la película, la elección. Ida tiene que decidir si quiere llevar o no una vida monacal. La interacción con el mundo exterior (el primer contacto con ideologías diferente, con la vida nocturna, con hombres), el verdadero conocimiento sobre aquello a lo que va a renunciar de por vida, es lo único que permite que esa elección sea libre.

Un guión sin grandes excesos, acotado en ochenta minutos de metraje en los que, sin embargo, hay tiempo para la sorpresa y la reflexión, y en los que se repasa parte de la historia polaca del siglo XX, en un momento en el que los ecos de la ocupación nazi todavía resuenan en un régimen comunista que ya ha entrado en decadencia.

Si por algo se puede felicitar a Pawlikowski, además de por un buen trabajo, es por haber conseguido visibilización en una cinematografía de la que poco se conoce fuera de sus fronteras, más allá de las obras de directores como Krzysztof Kieslowski (Tres colores: Azul, Blanco, Rojo, El Decálogo), Andrzej Wajda (Katyn, El hombre de hierro), y el cineasta polaco de mayor fama internacional, Roman Polanski (Chinatown, El pianista, El cuchillo en el agua).

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8/10