Entrevista Crazyminds con… Roberto Castón “Los tontos y los estúpidos ha tenido un camino tortuoso y se ha transformado hasta convertirse en lo que es ahora”

Para el que adora el cine, para el que anhela hacer cine, es un regalo -más que un regalo, un sueño-, que un director te invite a un plató a observar quieto y callado cómo trabajan los profesionales mientras ruedan una película. Roberto Castón lo ha hecho, con Los tontos y los estúpidos invita a todo el que quiera a ver el rodaje de una película que podría haber sido y no fue, que a pesar de todo es… y a implicarte en un argumento que retrata de una forma muy sutil quién es tonto y quién estúpido en el juego de la vida. Bebe de películas como Teorema de Pasolini, Vania en la calle 42 de Louis Malle o César debe morir de Paolo y Vittorio Taviani… eso dijo en una entrevista a Crazyminds hace más de un año para que nos hiciéramos una idea de cómo iba a quedar su película porque entonces sólo nos la podíamos imaginar… acababa de terminar el rodaje del que es su segundo largometraje y el camino más difícil aún estaba por recorrer.

Ahora hemos vuelto a hablar con él, después de ver el resultado en pantalla grande, en una sala de cine. Su película se estrena en salas comerciales y ha pasado también por el Festival de cine de San Sebastián, donde el cineasta competía en la sección de Nuevos Directores.

Crazyminds: Nos recibes recién llegado de San Sebastián, ¿cómo ha sido la experiencia?

Roberto Castón: Muy positiva. Uno siempre tiene un poco de respeto al primer pase en público, temor no, porque la película ya está hecha, si no gusta no hay mucho que hacerle y si gusta estupendo; pero bueno, respeto más que nada por ver si funciona como tú crees que tiene que funcionar, si se ríen donde tú crees que tienen que reírse, si se emocionan donde tú crees que se tendrían que emocionar… Y ha ido bien, de hecho ha ido más que bien porque se han reído más de lo que yo creía que se iban a reír y se han emocionado más de lo que yo creía que se iban a emocionar. Han entrado muy bien en esa historia en la que yo creía que quizá no era tan fácil entrar, pero se ve que ahí me he equivocado para bien, igual tardas diez minutos en entrar pero una vez entras pues ya no sales, que era ese el objetivo… aunque yo a veces como ‘director malvado’ le doy al espectador –bueno, malvado no, pero sí un poco puñetero-, le saco de la historia y le vuelvo a meter (risas). Forma parte del juego, forma parte de cuestionarse qué es real y qué es ficción, por eso cuando ya el espectador está muy metido en la historia y se la está creyendo –eso es la magia del cine-, pum, de repente pasa algo en la película que te saca y que te recuerda que estás en el ensayo de la grabación de una película… La verdad es que no nos podemos quejar, estamos muy contentos… bueno, a ver la respuesta del público general que esa es la más difícil, porque mover a las personas para ir al cine ya es difícil, y después llegan al cine y hay ocho películas entre las que elegir, ¿por qué van a elegir la tuya?

C: Hay que venderla, para eso estamos también nosotros…

RC: Sí, sí, pero aún así, aunque hayan oído hablar muy bien de esta película seguro que también han oído hablar muy bien de otras cuatro, entonces ahí también entra un poco el factor suerte, como en cualquier faceta de la vida, y en esta película va a ser muy importante el boca-oreja. Pero para que el boca-oreja funcione… tarda diez, quince días y a lo mejor no tenemos la suerte de que aguante dos semanas en cartelera, o sí, hay que ver.

C: Para tu ópera prima, Ander, conseguisteis distribuidora, es más, se quedó con los derechos durante 10 años, sin embargo no ha visto la luz…

RC: Bueno, si pones en el contrato una cláusula que diga que si no la estrenas de aquí a un año se rescinde el contrato… Eso es lo normal ponerlo, pero ellos no nos lo ofrecieron.

C: ¿No puedes hacer algo por recuperar tu película?

RC: Puedes empezar una batalla legal que no sabes si vas a ganar… pero eso le pasa a mucha gente, no te creas.

 

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C: Me decías cuando acababas de terminar el rodaje de Los tontos y los estúpidos que ya no erais tan ‘novatos’ como cuando hiciste Ander, que la moveríais de otra manera pero, primero, ¿te esperabas llegar tan lejos, a un festival como el de San Sebastián? Y segundo, ¿cuáles han sido los mecanismos que habéis usado esta vez para llegar hasta aquí?

RC: Hay muchos factores, Ander, mi anterior película estuvo en un montón de festivales, y empezó en Berlín, que para mí también es de los mejores, pero, ¿qué hemos hecho diferente para estrenarla en España? Yo creo que las circunstancias han cambiado, las cosas de la exhibición y distribución han cambiado ligeramente, han cerrado muchos cines pero se han abierto otros pequeñitos que apuestan más por el cine de autor, que utilizan más el sistema francés de no poner una película por sala sino poner igual tres películas por sala, y si tienes cuatro salas pues te da para doce películas, eso es como tener un pequeño festival cerca de casa. También hay distribuidores que, bueno, apuestan por este tipo de cine, quizá antes no había tantos… y que hemos estrenado en un festival español que eso también ayuda muchísimo, un festival grande. ¡De hecho es que nos llamaron ellos a nosotros! Vamos a estrenar en 16 salas, que eso para una película de este tamaño es mucho, y se sumarán el próximo fin de semana tres o cuatro salas, puede ser que estemos incluso en 20 a la vez… Para una película tan pequeña… estamos muy contentos.

 

Igual dentro de 20 años, como experimento, y si nos sobra el dinero, la podemos volver a hacer con sus localizaciones originales”

C: De hecho este iba a ser un guión ‘normal’ que has tenido que adaptar a las circunstancias pero, ¿si tuvieras la oportunidad de rodarlo como se merece, con sus localizaciones originales, lo harías?

RC: ¿Dices ahora? No, ahora no. Para nada (risas). Igual dentro de 20 años como experimento y si nos sobra el dinero, pues igual lo podemos hacer, pero vamos ahora no. Esta película ha tenido un camino tortuoso y se ha transformado durante ese camino hasta convertirse en lo que es ahora y es la película queremos, que nos gusta y que defendemos, es esta y no otra.

C: ¿Tienes entonces otros proyectos en mente?

RC: Siempre tengo cosas en mente. Lo que no tengo es tiempo para plasmarlas en papel, porque claro, como el cine no da de comer -a mí al menos no-, pues yo trabajo en otro sitio, trabajo en otras cosas, mi trabajo son mis ocho horas, soy freelance y las hago en casa, pero son ocho horas. Llegar hasta aquí ha requerido un esfuerzo enorme por parte de todos, pero yo me he implicado muchísimo y he hecho todo lo que he podido y más, ¡hasta he hecho yo el cartel! –que no soy ni diseñador, ni nada de eso-, pero me he implicado igual demasiado, no sé; entonces si a las ocho horas de mi trabajo le sumas cuatro o cinco al día de poder estrenar la película y llegar al festival en condiciones, pues no te queda vida. Ahora, quizá, pasado el estreno y un par de festivales que tenemos en Francia, supongo que respiraré un poco y… bueno, soy relativamente rápido escribiendo pero un mesecito tranquilito necesito. Un mes tranquilo no sé cuando lo voy a tener. No sé, igual para primavera, igual me tomo un mes sabático, sabático para trabajar (risas), en el nuevo guión.

C: ¿Tendrá que ser de nuevo un guión low cost?

RC: Eso no lo sé… Mi cine no es especialmente caro, esta película si la hubiésemos rodado convencionalmente habría sido alrededor de un millón de euros, que para una película es poquito dinero. Yo sé que un millón de euros es mucho dinero, pero para hacer una película donde trabajan tantas personas es poco, es una película barata. ¡Yo si tengo un millón de euros para la siguiente, vamos, firmo ya! La película que yo tengo en mente es más o menos de esa entidad. Pero claro, cualquier película la puedes hacer con cien millones o con cien euros, lo que pasa es que el resultado es diferente. Ni mejor ni peor, es diferente. Bueno… mejor sí. En el fondo cada película tiene su presupuesto, igual que el tamaño de cada plano, en una secuencia determinada del guión puedes hacer miles de planos diferentes, pero en el fondo solo hay uno bueno, hay que dar con él. Con los presupuestos es igual, es dar con el tamaño adecuado que tiene que tener esa película, que no se pase ni que se quede corto. Eso es trabajo de los productores también, pero bueno, yo digo: pongo el guión y luego ya que consigan el dinero (risas).

C: ¿En España un director independiente depende más de las Loterías y Apuestas del Estado que de las subvenciones del Estado?

RC: Bueno es que, que te den la subvención es una lotería. Entonces si te toca te toca, y si no te toca, pues no te toca. Y como cada vez hay menos números para jugar, pues es más difícil que te toque. Las subvenciones están planteadas de una manera igual equivocada, pero bueno como casi todo lo que es gubernamental, estatal, en este país, que parece que no aprende…

C: Has tenido que hacer cine low cost, pero hay en la película cosas que no tienen que ver con el cine low cost, que son más poéticas… ¿por qué tomas ese tipo de decisiones?

RC: Prefiero no hablar de eso (risas). Porque no quiero que se desvele. Si hablamos de eso igual el espectador ya no se sorprende, yo quiero que se sorprenda.

C: Puede ser un shock…

RC: Precisamente por eso… Pero si lo decimos, ¡ya no es un shock! (risas)

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 C: Es un trabajo actoral muy curioso, ¿cómo lo han vivido los actores, qué opiniones te han transmitido? Algo te habrán dicho.

 RC: No (risas). Yo me estoy enterando de cosas ahora en las entrevistas, cuando coincido con algún actor o actriz que le hacen esta pregunta… Me estoy enterando ahora, durante el rodaje no. Es que los actores son tremendamente -la mayoría-, son tremendamente inseguros, pero eso es un trabajo personal que tienen que hacer ellos. Parto de que han comprendido el personaje, y parto porque hay un trabajo previo de lectura y reflexión del guión, de ensayo de alguna secuencia; entonces si has comprendido el personaje y si tienes cierto talento artístico –y si te he elegido es porque lo tienes-, lo normal es que fluya, que salga solo. Y yo soy muy de primera toma, o de segunda, y algunos actores se quedan como ‘pero solo una, pero cómo, yo no me he visto bien…’, pero es que me da igual que tú no te veas bien, yo te tengo que ver bien, soy yo el que te tiene que ver bien, si yo te he visto bien pues sirve, ¿que quieres que hagamos otra? Pues hacemos otra. Tú te quedas tranquilo/a y siempre está bien tener dos por si acaso se estropea o lo que sea, pero vamos, la primera está bien… Entonces, yo creo que cada uno se lo ha tomado a su manera, está desde el/la que no sabía muy bien lo que estaba haciendo pero que confiaba, hasta el/la que sí sabía  exactamente lo que quería y reflexionaba el personaje… La construcción del personaje es ‘propiedad intelectual’ de cada actor.

 

“ ‘El niño’ es ‘El niño’ porque está Luis Tosar, si sólo tuviera al niño de los ojos azules igual no tendría ni la mitad de éxito”

C: Me dijiste que uno de los hándicap para la distribución de Ander era una cosa, para mí tan absurda, como que los actores no eran conocidos, eso que es tan importante para una distribuidora, ¿es tan importante para ti? Porque sí, en Los tontos y los estúpidos cuentas con caras conocidas, pero también con caras nuevas…

RC: Es la ley de mercado y entras o no entras y ya está, es así. El niño es El niño porque está Luis Tosar, no por el niño de ojos azules, si sólo estuviera el niño de los ojos azules igual no tendría ni la mitad de éxito por muy mono que sea; está Luis Tosar, que aparte de ser muy buen actor pues la gente va a ver a Luis Tosar. Igual con nuestra película habrá un porcentaje elevado que vaya a ver a Roberto Álamo porque le guste mucho Roberto Álamo, y yo no puse a Roberto Álamo porque era una cara conocida -o igual sí en mi subconsciente-, yo le cogí por otras razones. Pero bueno es así, pero yo está claro que no voy a coger a un actor porque sea famoso, si no me da lo que yo necesito, pues no lo voy a elegir. Me gusta también trabajar con gente nueva, en la próxima supongo que haré algo parecido, igual algún actor conocido, mi actor fetiche que posiblemente esté, pero no sé igual al final no está, eso no se sabe… y seguramente con caras nuevas también.

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C: ¿Crees que para que la industria se renueve es necesario que, del mismo modo que entran nuevos directores, entren nuevos actores? ¿Crees que es positivo?

RC: Por supuesto, en todo tiene que haber una renovación, en todas las facetas de la industria cinematográfica, y los actores nacen, crecen, se reproducen y mueren; entonces evidentemente siempre tiene que haber nuevas caras, pero bueno, también los actores tienen que vivir de su trabajo, también tienen que repetir, cuanto más trabajen más pueden vivir de su trabajo, más conocida será su cara, y cuando más conocida sea su cara más trabajo van a tener, hasta que en un momento dejen de llamar, eso le pasa a todos los actores, o llaman mucho menos… Pero yo abogo por los actores jóvenes.

C: ¿Quiénes son los tontos y quiénes los estúpidos en la industria cinematográfica?

RC: Pues tontos somos los pobres creadores, en general; y estúpidas son las instituciones sobre todo, y buena parte, no toda pero buena parte, de la red de exhibición y distribución de este país.

C: Me lo temía…

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