500 días juntos, Marc Webb, 2009.

500 DÍAS CONTIGOYa nos avisan desde el inicio: puede parecer una típica historia de amor, pero no tiene nada que ver.

Poco conocíamos al director estadounidense Marc Webb antes del estreno en 2009 de esta peculiar comedia romántica, que podría considerarse independiente por ser más una amable crítica del género. Más que director de cine, se le reconoce por la realización de vídeos musicales. Ha trabajado con grupos como Jimmy Eat World, My Chemical Romance, Snow Patrol, Green day o Weezer. Curiosamente, en el mismo año, dirige el vídeo Why Do You Let me Stay Here?, del grupo She and Him, donde también podemos disfrutar de la protagonista de esta película, Zooey Deschanel.

Tanto con el trabajo de los guionistas, Neustadter y Weber, como de Webb y los dos impecables protagonistas, Deschanel y Gordon-Levitt (Summer y Tom) y sus continuos guiños indies (a la música, el vestuario, el cine, etc.), se consigue hacer una comedia romántica que deja de serlo, una historia de lo más cotidiana para dejar de serlo; por ese toque entre nostálgico y divertido, entre feliz y desastroso, soñador y pesimista. Así rompe con todos los tópicos que suelen ser propios de este género cinematográfico.

Chico conoce a chica (nueva incorporación en la empresa de tarjetas de felicitaciones donde trabaja), una chica poco convencional, impredecible, con la que comienza una relación igualmente poco convencional. Con la ayuda del adorable personaje y consejera (una niña de unos doce años que intenta aportarle coherencia a la vida de Tom) la historia de ambos va pasando por altos y bajos, encuentros y desencuentros hasta llegar al catastrófico final donde las cosas parecen girarse. Todo aquello en lo que él creía, ahora parece haberse desvanecido, y es ella la que recupera la esperanza en todo aquello en lo que antes no creía. Aunque finalmente nos dejan ver que todo es posible ya que después del “Summer” siempre vendrá el “Autumn”.

Los personajes, aun corriendo el riesgo de rozar los tópicos, tienen un lado cómico (a través de sus geniales diálogos y actitudes) que los hace distanciarse de cualquier molde. No deja así de ser una película ágil, divertida, dinámica, algo que Webb consigue además por medio de esa voz en off que va narrando los días (jugando con los saltos temporales), que a la vez se convierten en una especie de actos teatrales o capítulos de una novela. Con una banda sonora imprescindible (The Smiths, Simon and Garfunkel, Wolfmother, She and Him, etc.) que nos lleva, al igual que a los propios protagonistas, a retomar recuerdos, momentos… a la vida misma.

Sólo nos queda esperar que Marc Webb siga encontrando huecos entre la música para seguir haciendo películas como ésta, tan cotidiana, tan diferente.

 

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10

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