Sofar Sounds: Una velada secreta con la música en directo como nunca la has vivido

Monteávaro durante su actuación en la Sofar Sounds de noviembre en Madrid

Viernes. Dan las nueve de la noche en la Plaza de Tirso de Molina (Madrid). Solamente has recibido un mensaje con la dirección, el día y la hora de la cita, todo lo demás es absoluto secreto. Entonces, llegas allí sin saber lo que vas a encontrarte, y de repente entras en una especie de mundo paralelo en el que sólo hay espacio para la música y el buen rollo.

Imagínate, una casa desconocida, donde un anfitrión de lo más sonriente te abre la puerta y te invita a okupar su espacio vital sin saber apenas tu nombre. El ambiente no puede ser mejor, gente de todos los lugares, sentados en el suelo delante de un escenario improvisado en el que solamente figuran un micrófono, alguna guitarra, unas cuantas sillas y pequeñas luces que le dan un toque cálido a la escena.

No, no se trata de ningún tipo de secta, ni mucho menos. Pero, es verdad que una vez que lo pruebas te sentirás atrapado y con ganas de repetir experiencia una y otra vez. Es básicamente la magia de Sofar Sounds. Un proyecto para los más melómanos que nació allá por 2010 en Londres y que se ha extendido a más de 280 ciudades en todo el mundo. En Madrid desembarcó en 2013, ante la necesidad de acercar la música en directo a la gente , de acortar distancias entre los artistas y el público, para descubrir nuevos grupos y, sobre todo, poder apreciar la voz, el sonido y el silencio, al mismo tiempo, como nunca antes lo habías hecho (y créenos, no exageramos). Es una forma diferente de consumir música. Y es totalmente gratis.

Esto funciona así: el primer paso es inscribirse a través de sus redes sociales o desde su web para ser uno de los pocos afortunados -para cada concierto se suelen inscribir entorno a 1.200 personas, de las cuales solamente serán elegidas, mediante sorteo, 20 (más acompañante)- que podrán disfrutar de tres bandas, en un marco incomparable y sin más artificios que sus voces e instrumentos, de las que no conocerás ni sus nombres hasta que las tengas delante. En las Sofar Sounds no hay pistas, solamente tienes que atreverte a vivir una experiencia única e irrepetible, porque ninguna de las sesiones que se hacen -una al mes- es igual a otra. Eso sí, hay tres reglas importantes que no debes ignorar: no usar los móviles en exceso, guardar silencio absoluto durante los conciertos y quedarse hasta el final a ver a las tres bandas. Y lo más importante, el público puede llevar su propia bebida.

El concepto de Sofar es diferente a todo lo que hayas conocido hasta el momento. Es el directo más directo que puedas tener, y parte por el respeto del público asistente y por lo que se crea entre los propios grupos“, asegura la City Director de Sofar Sounds Madrid, Almudena Pedreño, en una entrevista con CrazyMinds. “Es para descubrir, son conciertos de 15 o 20 minutos y no te vas a cansar aunque no conozcas a las bandas, de hecho, normalmente, te quedas con ganas de más. Además, entre grupo y grupo se hace un descanso para que la gente pueda conocerse y abre un mundo muy interesante”, añade.

Almudena siente pasión por este proyecto, y se nota en cada una de sus palabras. Y no podría ser de otra forma, no funcionaría sin esa ilusión y esas ganas, pues este trabajo lo hacen por amor al arte. Ninguno de los implicados en sacarlo adelante -ni si quiera ella- cobra absolutamente nada. Nadie que acepte formar parte de Sofar Sounds, ni si quiera las bandas, reciben dinero. Y tampoco pagan los asistentes. Por eso, lo que más lamenta la City Director de Madrid es que sea una iniciativa que no se valore como debería.

“Al final no hay más proyectos como este porque no se llegan a valorar. En España no tenemos la cultura de otros países, y para nosotros que algo sea gratis es perfecto. Es gratis, pues no pago nada, pero no aprecias que estás viendo tres conciertos en una casa. Sí, estamos haciendo esto con súper amor a la música y está muy bien pero me gustaría que la gente se de cuenta de a lo que está asistiendo, y del trabajo que hacemos diez personas. Ya no se trata de un tema económico, todos estamos en esto sabiendo las limitaciones y es un trabajo que te da muchas otras cosas, pero quiero que la gente lo valore”.

Sofar Sounds te permite también ser parte directa de esta experiencia. El modo de hacerlo a lo mejor es algo a lo que no estamos demasiado acostumbrados en nuestro país, pero no te costará absolutamente nada, no te quitará ni tiempo ni dinero. Solamente tienes que prestar tu casa para que un grupo de gente desconocida y músicos invadan tu salón -nunca más de 40 personas-. Sí, has leído bien, pero olvida lo de la gente desconocida paseando alegremente por tu baño y tu cocina y quédate con lo realmente importante: ¡podrás tener un concierto privado en tu propia casa!. Y, aunque de primeras intimide, querrás volver a repetirlo una y otra vez, tal y como reconocen los anfitriones que ya se han atrevido a ceder su hogar.

Lo primero que se te viene a la cabeza al dejar tu casa es ¡hostia a ver si van a romper algo!, pero no he tenido esa preocupación, la gente se comporta cívicamente y todo el mundo disfruta de la música, que es el propósito de esto. Hay un ambiente y una atmósfera muy buenos, muy de colegas, y mira que no conozco a nadie”, comenta uno de los anfitriones del último Sofar Sounds celebrado en noviembre en Madrid.

En estos casos, Almudena asegura que lo que mejor funciona es el boca a boca. “Meter a 40 personas en tu salón a veces no hace mucha gracia, pero suelen ser conocidos que ya ha participado, que les han hablado de ello o lo han visto y se van fiando poco a poco. En ocasiones es gente que ya ha estado como asistente y les ha gustado tanto que quieren tenerlo en su casa”.

OBEJTIVO SOFAR SOUNDS: DISFRUTAR DE LA MÚSICA EN ABSOLUTO SILENCIO

¿Reconoces esa sensación tan desagradable cuando estás disfrutando de uno de tus grupos favoritos en directo y se crea un murmullo de fondo que termina taladrando tu cabeza? Pues este fue el motivo principal por el que nacieron las Sofar Sounds. “Dos amigos decidieron ponerlas en marcha (en Londres) cuando en mitad de un concierto se dieron cuenta de que la gente no se callaba, no iba a escuchar la música -explica Almudena-. Por eso se hacen en espacios pequeños donde reina el más absoluto silencio. Es un gusto porque escuchas absolutamente todo y es muy cercano, incluso a veces los músicos reconocen que están acojonados, porque el más mínimo error se nota. Pero es la gracia del evento”.

Y es tal y como cuenta Almudena, como los propios grupos reconocen sentirse al tocar de una forma tan desnuda. Aquella noche en Tirso fue el turno de Monteávaro, Ramón Mirabet y The Crab Apples. Tres bandas totalmente diferentes, que llenaron aquella habitación de auténtica magia y de un sonido en directo como no se tiene la suerte de escuchar en muchas ocasiones.

El cuarteto madrileño Monteávaro, que se define como “un grupo de rock de la escena alternativa madrileña”, se muestra sorprendido con este proyecto. “Es todo muy misterioso y muy enigmático, es la magia de Sofar Sounds, hasta que empieza no se sabe nada de lo que va a pasar”. Y es que ni ellos sabían quiénes eran las otras dos bandas que tocarían esa misma noche.

Sergio García, el líder de la banda (voz y guitarra) reconoce que hacía mucho tiempo que no le entraban unos mínimos nervios antes de tocar. “¡Incluso pensaba que no me iba a acordar de las letras!”. Mientras que Adrián Martín (guitarra solista) se queda con lo que más especial hace a estas citas con la música: “Algo que nunca se escucha es el silencio, y esta vez se escuchaba muy fuerte, es algo con lo que nunca cuentas y se nota a nivel de tocar de transmitir, de efectuar una nota que nunca se oye tanto, y esta vez se oía. A partir de ahora, cuando toquemos en una sala, mandaremos a todo el mundo callar para que escuchen lo que tocamos”. “No, tampoco es eso, -interrumpe Santiago Alegrett (bajo)-. El directo es el directo y las salas son cachondeo. Pero sí es verdad que bolos como este son mucho más íntimos y mucho más reales”.

Uno de los momentos más especiales de la noche fue cuando el catalán Ramon Mirabet –fichado por Warner- arrancó sus quince minutos de concierto con su tema For the Lady a capela. “Me ha gustado mucho porque ha sido algo como muy sencillo. Llegas y casi sin probar sonido tienes que salir a tocar, a pelo, desnudo. Es un rollo muy familiar, muy fraternal, que me gustaría repetir”.

El toque final, y el que más llamó la atención de un público, que eufórico pedía que no se acabara su actuación, fue el de los también catalanes The Crab Apples. Una banda emergente formada por Carla Gimeno, Laia Alsina, Laia Martí y Mauro Cavallaro, que no dejaron a nadie indiferente. “¡La gente se calla, es muy heavy!. Hemos tocado sin amplificar, a pelo, y se agradece mucho el silencio. ¡Hasta la gente del fondo lo ha oído! –contaban asombrados-. Lo que pasa es que da un poco de respeto porque estás más desnudo, es muy cara a cara. Pero nos flipa, es la primera experiencia y si quieren volveríamos a repetir. Ha sido muy reconfortante ver caras desconocidas y notar que les gusta lo que haces”.

UN BUEN TRAMPOLÍN PARA BANDAS, SOBRE TODO EMERGENTES

Como ya contábamos, la filosofía de Sofar Sounds es, entre otras muchas cosas, que nadie cobra nada. Tampoco los músicos. Y aunque de primeras cueste creerlo, Almudena asegura, en más de una ocasión, que ni los grupos ni las agencias o discográficas que tienen detrás ponen ningún problema. “Para las bandas es una forma de darse a conocer, es promo pura y dura. Y estos eventos te abren muchas puertas. Te dan la oportunidad de entrar en contacto con los Sofar de otros países. Además, aunque no reciben dinero se les paga con la edición de su concierto en un vídeo que se sube a todas las plataformas de Sofar”.

Nunca hemos tenido que convencer a los grupos, y tampoco ha habido ningún artista de los que hayamos propuesto que haya dicho que no al proyecto, que le haya disgustado. Ni por parte de las discográficas –explica– El grupo que está empezando gana en darse a conocer y puede ver cómo reacciona la gente en un ambiente en el que puede oír lo que opina el público de sus canciones, pueden vender sus discos y merchan para su propio beneficio, vaya que tienen un feedback instantáneo. Por su parte, los grandes grupos pueden conseguir que haya una distancia enorme entre los seguidores y ellos, y Sofar les da la oportunidad de acercarse más a los fans, de hacer que les vean como alguien cercano. Y es algo muy importante”.

Ahora, el reto para Sofar Sounds Madrid es “crecer en calidad”, y para ello no descarta buscar algún sponsor o agencia de publicidad que cubran con algunos costes. “Hay muchos interesados, pero tiene que ser un sponsor que cumpla unas determinadas normas, porque el espíritu de Sofar no es lucrarse. Las marcas se quieren asociar con esto porque es algo independiente, que aporta una diferenciación más exclusiva. Tiene que ser una marca que sea muy abierta, y muy poco invasiva”. Además, Almudena deja abierta la puerta a que sean dos veces al mes, y no solo una como sucede hasta el momento, las que se puedan disfrutar de estos conciertos únicos.

Por estas sesiones celebradas en la capital, han pasado ya artistas de la talla de Morgan, Neuman, Anaut, Juan Zelada, Carmen Boza, Kitai, Sonograma, Tigres Leones o Club del Río, entre muchos otros. ¿Quiénes serán los próximos? La duda se resolverá el próximo domingo 11 de diciembre, en una nueva cita secreta con la música que, en esta ocasión, tendrá lugar a la hora del aperitivo. ¿Hay una forma mejor de terminar la semana y afrontar el lunes con ritmo y más ganas? No esperes para inscribirte, te recordamos que cada evento atrae a más de 1.200 personas y solo 20 consiguen disfrutar de la experiencia Sofar Sounds. Te aseguramos que querrás volver a repetirla.