Se cumplen 25 años de “Achtung Baby”, el disco que encumbró a U2

No nos queda ninguna duda que la década de los 90 comenzó de manera espectacular en el aspecto musical. Nevermind de Nirvana, Blood Sugar Sex magic de RHCP, Blue Lines de Massive Attack o Loveless de My Bloody Valentine, fueron algunos de los excelentes álbumes cosecha de 1991. Sin embargo, que  en su segunda mitad se fue diluyendo poco a poco también es otra certeza tan grande como la primera, y es que el nivel estaba tan alto que era muy difícil igualar a esos primeros años. Pero lo que nos ha traído hasta aquí es comentar uno de los discos más importantes de los 90 y, por qué no decirlo, del rock, que acaba de cumplir 25 años. Estamos hablando del disco que elevó a U2 definitivamente a los altares de la música, estamos hablando de Achtung Baby.

Lo primero de todo es situarnos en 1989. U2 pone fin a la década de los 80 con cuatro conciertos en el Point Depot de Dublín entre los días 28 y 31 de Diciembre. Sin embargo, en el concierto del día 30 y mientras suena Love Rescue me, Bono pronuncia unas desconcertantes palabras: “Debemos soñarlo todo de nuevo”, En palabras del cantante, “eran unos conciertos en casa, Nochevieja, ideales para reventar el local, sin embargo no lo conseguimos, la expectación pudo con nosotros. La magia se había esfumado y no conseguíamos ver las estrellas”.

El escaso éxito de Rattle & Hum, junto a las críticas que les tachaban de soberbios y megalómanos por tratar de mostrar el camino del rock en Norteamérica, había producido una fuerte crisis en el interior de la banda. No se parecían en nada a los cuatros chicos que habían salido del norte de Dublín, se asemejaban más  a un grupo que había perdido el norte entre películas y autocomplaciencias. La banda se encontraba abatida y con una fuerte crisis de identidad. La crítica les había dado pegado duro pero además tenían razón.

En los meses siguientes, tan solo Bono y The Edge terminaron un tema para la obra teatral de La naranja mecánica. Al mismo tiempo comenzaron a experimentar con diferentes melodías y ritmos que salían de una caja de ritmos. Era la época en que la escena de Manchester se encontraba en pleno apogeo, grupos como Happy Mondays, The Stone Roses o Primal Scream estaban en los más alto y los irlandeses no obviaban su influencia. También bandas de rock industrial como Einsturzende Neubauten eran las más escuchadas en ese momento por el guitarrista dublinés. El grupo trataba de alejarse por completo del sonido americano que habían mantenido los últimos años, y esa era la manera de trazar el camino en la dirección contraria. A pesar de ello, no todos los miembros se mostraban partidarios del nuevo rumbo que buscaban. El batería y fundador de la banda se mostraba reticente a esos nuevos cambios, además de sentirse un poco apartado, lo que acrecentaba todavía más la crisis interna.

Con unos pocos esbozos de canciones y melodías poco desarrollados, en octubre de 1990 el grupo voló  a Berlín para grabar en los estudios Hansa Records. Brian Eno ya había producido en dichos estudios con Bowie lo que se denominó Trilogía berlinesa del príncipe blanco y pensó que sería un buen lugar para empezar algo nuevo. Así pues, el cuarteto de Dublín dejó en la isla multitud de problemas personales, legales y de identidad, tratando de hacer una huida hacia delante en su momento más bajo.

Con un Berlín bastante convulso todavía por la caída del muro, los ensayos no funcionaban tan bien como esperaban. El más perdido de todos era el batería Larry Mullen, quien se encontraba superado por multitud de cajas de ritmos que hasta entonces nunca habían participado en el trabajo, lo que contrastaba con el optimismo de Bono y The Edge, pero que sin embargo no les llevaba a ningún sitio. Las sesiones en Hansa Records no resultaban como ellos esperaban, pero cuando parecía que no podrían remontar, una mañana apareció el guitarrista con lo que quizás podría ser una canción. Esa sucesión de acordes y melodías terminó convirtiéndose en One. Técnicos y miembros del grupo pronto destacaron la fuerza que contenía el tema.  Poco a poco se fueron desarrollando diferentes ideas que comenzaron a tomar forma de primitivas canciones, algunas de las cuales quedaron recogidas allí mismo. Berlín no fue la varita mágica que buscaban, sin embargo se convirtió en el lugar que les devolvió al mismo suelo que el resto de los mortales.

De un tema titulado Lady with Spinning Head – que terminó convirtiéndose en cara b – surgieron Ultraviolet y Zoo Station. Ésta última abriría el disco dejando a sus fans de chalecos, botas y sombreros totalmente descolocados. The Fly nació poderosa por lo que se convirtió en la carta de presentación del disco. Riffs stonianos diferentes a todo lo anterior hacen de Even Better Than The Real Thing un clásico que todavía les acompaña en directo. Until The End Of The World escupe la rabia que habían mantenido en su interior durante los últimos meses transformándola en emoción. Nuevos ritmos cercanos al dance y efectos wah wah de los nuevos procesadores de guitarra daban un toque distintivo a Mysterious ways y acercaban a U2 al Manchester del momento. So Cruel aportaba la interioridad de un disco que nació a partir de una banda prácticamente muerta. El momento álgido del disco llega con la tríada final, Ultra Violet, la épica de la siempre reivindicada por sus fans Acrobat,  junto a Love is Blidness, cerraban de manera grandiosa un enorme disco, sin duda uno de los clásicos del rock de todos los tiempos

De vuelta a Irlanda las canciones tomaron su cuerpo definitivo y la grabación final se llevó a cabo en los estudios Windmill Lane y en una casa junto a la playa en el sur de Dublín. La producción de Eno con Daniel Lanois y Steve lillywhite hicieron el resto en un álbum que ha sabido perdurar e incluso hoy no se ve afectado por el paso del tiempo. El 19 de Noviembre de 1991 vio la luz Achtung Baby, el primero de una trilogía que encumbró a los irlandeses a la vanguardia musical pero que por desgracia abandonaron casi una década después para estacionarse en la insipidez. A pesar de todo, estos cuatro chicos del norte de Dublín en cualquier momento pueden volver a reinventarse, no los pierdas de vista.