Oigo voces… femeninas (Segunda parte)

Grimes - crazyminds.es

Seguimos con este repaso al auténtico aluvión de voces femeninas que está protagonizando, para nuestro disfrute, gran parte de la escena musical actual.

Adelante…

NATALIE PRASS – ‘NATALIE PRASS’ (2015) ‘SIDE BY SIDE’ (2015)

En su EP Side by Side, una grabación en directo publicado este noviembre, Natalie Prass incluye una versión de Realiti, uno de los mejores temas del último disco de Grimes, el también reciente Art Angels. En un giro inesperado de los acontecimientos, la que seguramente sea a día de hoy la mejor voz de la tradición de la América sureña reinterpreta a la que posiblemente sea la mejor artista femenina de música electrónica del momento. Prass y Grimes junto a Joana Newsom podrían forman ya una santísima trinidad de la música femenina moderna norteamericana. Un pódium donde escoger qué lugar ocupa cada una en función de gustos, filias y fobias.

Pero es que en ese recién sacado del horno EP, la Prass también se marca una versión de la diva negra del jazz pop Anita Baker. Una lección de buen gusto irreprochable que mantiene altísimo el nivel que consiguió con su sorpresivo debut llegado de ninguna parte. ¿Pero quién es Natalie Prass?, se preguntaba la crítica cuando irrumpió hace unos meses. Afincada en Richmond, Virginia, empezó a destacar de la mano del fantástico sello Bombspace apadrinada por Matthew E. White, el último genio del revival de la música americana que algunos denominan countrypolitan. Escucharla es amarla. Garantizo flechazo inmediato. Como intérprete es enorme sin tener una gran voz: parece que te esté cantando a ti, que sus cuitas amorosas son lo más importante del mundo. La música y la producción son pura miel pop, soul y country a base de arreglos orquestales grandiosos, que no grandilocuentes. Solo se me ocurre encontrarle un rival que juegue en la misma división, el Sufjan Stevens de Come on! Feel the Illinoise!, posiblemente uno de los 10 mejores discos publicados en lo que llevamos de siglo en América. También tiene ecos de aquel Nixon que parieron los Lambchop en estado de gracia, allá por el 2000, cuando encontraron la unión perfecta entre country y soul.

Natalie Prass podría ser considerada una tercera vía a Cat Power y Sharon Van Etten. Pero también podemos ubicarla incluso entre nombres históricos como los de Dusty Springfield, Patsy Cline o Nancy Sinatra. Capaz de liderar una banda de más de 20 músicos para su disco y convertir en oro hasta una pieza de Slayer en una versión con guitarra acústica en directo como se puede comprobar en sus actuaciones recientes.

La música con alma ha vuelto y Natalie Prass es la vanguardia de un movimiento que está cogiendo fuerza inusitada al amalgamar indie, soul sureño y country.

 

ESMÉ PATTERSON – ‘WOMAN TO WOMAN’ (2015) 

Rickie Lee Jones puede sentir con orgullo que un buen número de nuevas voces femeninas han cogido con fuerza su testigo en la carrera incierta del folk’n’roll. De todas las artistas descollantes del género hay que poner el foco en una fuerza de la naturaleza que responde al nombre de Esmé Patterson. Hasta hace bien poco, el chorro de voz de Patterson funcionaba algo escondido en el notable grupo Paper Bird –muy populares en su ciudad de origen Denver (Colorado)- junto a otras dos vocalistas que se repartían el trabajo de un cancionero folk de tintes barrocos. Pero Esmé tras años de colaboración grupal decidió dar rienda suelta a un montón de ideas que han cristalizado sobretodo en su segundo largo: ni más ni menos que titulado Woman to Woman.

Estamos ante un complejo disco conceptual que pretende enmendar la plana a grandes artistas masculinos que escribieron canciones dedicadas a mujeres. Patterson, en un ejercicio bestial, se mete en la piel de personajes de mujeres de canciones muy dispares y da un punto de vista inédito creando réplicas a clásicos como Caroline no (Beach Boys), Billie Jean (Michael Jackson), Loretta (Townes Van Zandt), Eleanor Rigby (The Beatles) o Lola (The Kinks), entre otras. La cantautora de Colorado defiende una tesis claramente feminista y considera que las mujeres suelen estar incomprendidas en la música pop. Por eso, Woman to Woman es uno de los más grandes monumentos a la femineidad que ha construido el rock. Para demostrarlo da vida a criaturas femeninas  que se rebelan ante los iconos del pop y del rock que las crearon inicialmente como simples arquetipos: ¿realmente Eleanor Rigby era tan desgraciada como presuponían Lennon y McCartney? ¿Cómo reaccionó Billie Jean cuando supo que la abandonaban pese a dejarla preñada?

Como ejercicio de estilo, musicalmente las piezas basculan entre el lamento folk y los arañazos guitarreros –una fórmula que en directo Patterson lleva al extremo acompañada de un batería y que parece apuntar a un endurecimiento de su sonido en próximas entregas discográficas.

Esmé Patterson viene pisando fuerte los talones de mujeres ya con carreras sólidas como St. Vincent, Laura Marling o Cat Power. Woman to Woman es un disco imprescindible, un hito que con el tiempo irá ganando categoría de clásico.

 

CHANTAL ACDA – ‘THE SPARKLE IN OUR FLAWS’ (2015)

Melancólico y libre slow folk el de esta belga que lo mismo se acerca a la música de raíz americana clásica que se atreve con atmósferas más profundas de slowcore (Low, Red House Painters, etc.).

Nos llega a través de los alemanes Glitterhouse, disquera que la década pasada nos descubrió lo mejor del indiefolk y la americana (The Walkabouts, 16 Horse Power, Willard Grant Conspirancy…), tras haber acaudalado críticas de aúpa en medios de la solvencia de Uncut, revista que le otorga un 8 sobre 10 a su recientísimo The Sparkle in our flaws.

De voz trémula, Chantal envuelve sus frágiles canciones en arreglos miniaturistas donde un violín, un banjo o una trompeta en sordina pespuntean melodías preciosas que se aproximan –por concepto- al último y bello disco de Sufjan Stevens. Además siento debilidad por esta joven belga porque su lánguida voz me recuerda a la de Margo Timmins, la cantante de los canadienses The Cowboy Junkies, y también a la de Mimi Parker, de Low, aunque algo menos gospeliana.

Chantal Acda sabe que va al tuétano y que su atractiva vulnerabilidad atrapa al oyente. Además es capaz de ampliar su campo de acción apostando por la inventiva y jugando con toques de ambient o drone para redondear sus canciones. Gustará al gafapasta pero también al de camisa a cuadros.

 

FLO MORRISSEY – TOMORROW WILL BE BEAUTIFUL (2015)

Esta jovencísima artista tiene un rostro que parece extraído de alguna fotografía de tonos sepia. Entre hippie y naïf, de belleza vintage, Flo Morrissey es la novísima promesa que viene arrasando en el gallinero folk para pasmo de Joanna Newsom, la auténtica diva del género. A causa de su ADN británico le nombran a Nick Drake como influencia más obvia. Lo cierto, como ella misma se ha encargado de confesar, es que se pasó la infancia escuchando en casa toda la nueva hornada neofolk de principios de siglo, sobre todo Devendra Banhart, uno de los artistas favoritos de su padre junto a Antony and The Johnsons. Es tan sublime su arte que fue fichada ipso facto apenas cuando había colgado alguna cosita en las redes sociales –Myspace, en concreto- y, por tanto, está quemando etapas a una velocidad endiablada: de adolescente fanática de los citados Banhart y Newsom, pasó en pocos meses a sentarse en los mismos estudios de Los Angeles utilizados por sus ídolos y con el mismo productor a los mandos: ni más ni menos que el egregio Noah Georgeson, que también ha producido a Charlotte Gainsbourg, Adam Greem o a (¡ejem!) The Strokes. ¿Lo mejor de la historia? Fue fichada por el manager de Devendra Banhart. Cosas del destino. ¿O no?

Su precocidad es su valor añadido, es evidente. Pero también es bien cierto que Tomorrow Will Be Beatiful es un debut redondo, repleto de momentos inspiradísimos: Lana del Rey incluiría sin pestañear Pages of Gold en su repertorio; Show me parece extraída de una cápsula de tiempo cuando Fairport Convention eran lo más cool; y, en general, su repertorio se arrima claramente al de Joni Mitchell –si todavía no has penetrado en la discografía de la celebérrima canadiense, no sabes lo que te pierdes, improbable lector/a-.

Un apunte personal: no puedo evitar pensar en la fragilidad vocal de Hope Sandoval, Laura Veirs o Marissa Nadler al escuchar a la –sí- vintage Flo Morrissey, un tipo de voz femenina que ya existía mucho antes de la irrupción de Lana del Rey o la citada por tercera vez en este breve texto Joanna Newsom.

 

SAMANTHA CRAIN – UNDER BRUNCH& THORN & TREE (2015)

Betrayal, despair and desolation”. Traición, desesperación y desolación. Con estos tres epítetos ha definido algún crítico anglosajón la obra de la pequeña (de tamaño) Samantha Crain, una de las últimas perlas del folk americano. Pese a los 30 años cumplidos, Crain parece haber despegado musicalmente a partir del 2014 gracias a Kid Face, un disco autobiográfico y repleto de resilencia, como también lo es Under&Brunch&Tree. Un golpetazo en la cara del oyente: voz doliente, lamentos creíbles que relatan historias de esa América que tan bien conocemos a través de los cuadros de Hopper, las películas de perdedores de John Houston, los libros de Sam Shepard o el cancionero de Willy Vlautin, de los inconmensurables Richmond Fontaine, por poner ejemplos que enmarquen la obra de Crain.

Artistaza que graba en analógico, decidió desterrar cualquier elemento de tecnología digital en su último disco y se puso en manos de John Vanderslice para grabar un disco de cantautora rock, de esos que pellizcan gracias a pocos pero muy bien escogidos momentos de calambrazo y donde también aparecen arreglos orquestales de los que erizan el vello de la nuca. Sus historias son muy literarias –Bob Dylan es el camino- y se concentran en los paisajes desolados de su Oklahoma natal –por cierto, ciudad y estado que vio crecer a los The Flaming Lips-; esos no lugares del medio oeste por donde transitan jóvenes abandonadas con un embarazo no deseado entre moteles de segunda clase, hogares rotos o tugurios indeseables. Si además añadimos su origen de nativa americana ‘choctaw’ -nación india que pobló las actuales Florida, Alabama y Louisiana-, no cuesta mucho entender su condición de artista ‘underdog’ tras un par de lustros de carrera. Pero eso está cambiando y solo hay que ver las excelentes críticas que ha recibido su último disco donde se la compara con PJ Harvey o el mismísimo Neil Young. Tampoco hay que olvidar otras influencias más terrenales de artistas menos mainstream como el llorado Jason Molina, Rivulets o The Avett Brothers.

En Estados Unidos su último trabajo está entre los mejores de 2015 en varios medios de peso acompañando a Julia Holter o Courtney Barnett, que también aparecen en esta serie. Es su momento.

 

GRIMES – ART ANGELS (2015)

Viaje al pop con mayúsculas. Eso es lo que nos propone Grimes (Claire Boucher) en su reciente nuevo disco: un auténtico golpe encima de la mesa que la sitúa en la primera división de las divas pop. De hecho, la canadiense había cedido alguna de las piezas de Art Angels a Rihanna y no cuesta mucho imaginar a la mismísima Madonna engordando su repertorio con himnos como Flesh without Blood o la gomosa Butterfly. El caso es que Claire Boucher está dispuesta a dejar atrás las huestes la electrónica alternativa y nosotros que nos alegramos mientras sea capaz de mantener el listón tan alto de Art Angels.

Grimes no solo es hedonismo pop. Sus canciones tienen un discurso con mensaje que plantea la lucha de sexos oponiéndose al clásico cliché de mujer objeto, algo bien palpable en sus estrambóticos videos musicales. Harta del sexismo que planea sobre la industria musical, Claire decidió responsabilizarse de todo el proceso que conlleva la producción y publicación de su último y ya celebrado disco, incluso se cuenta que regrabó varias veces las piezas de Art Angels hasta quedar satisfecha.

El disco que probablemente más hayas escuchado estos últimos meses si le has dado la oportunidad y pódium en muchas listas de lo mejor de 2015.

 

Continuamos muy pronto con la tercera y última entrega…