LOS MEJORES DISCOS DE 2016 (INTERNACIONAL): DEL 50 AL 1

LOS MEJORES DISCOS INTERNACIONALES DE 2016 - CRAZYMINDS

En las últimas semanas, hemos vivido una de las épocas favoritas de los que hacemos CrazyMinds, la elección de los discos del año. Afortunadamente, y para evitar agresiones y amenazas, lo hacemos vía digital, y conseguimos seguir siendo tan amigos. Eso sí, después viene la segunda parte con momentos como “¿por qué el disco que voté en el número 1 en la clasificación final está el 27?” o “no me creo que (poner disco x) esté en el Top 10, ¡qué vergüenza!“. Un año más, hemos sobrevivido y aquí están, en nuestra opinión, los 50 Mejores Discos Internacionales de 2016.

  1. Suede – Night Thoughts

Los veteranos británicos nos han traído el que ya es su segundo álbum desde que se reunieran. Night Thoughts recorre con cansancio pero firmeza las ideas que les llevaron a la fama cuando el britpop hacía efervescencia en Reino Unido, y para bien o para mal, es más música nueva de una de las bandas más representativas de la época.

 

  1. Pixies – Head Carrier

(…)Head Carrier es una buena noticia para los amantes del INDIE con mayúsculas, un buen disco para los seguidores de The Pixies, con varios temazos en su haber, pero no se trata de lo mejor de su discografía. Y es que, no se puede llegar a la excelencia de los discazos que los hicieron icónicos y que dieron forma a lo que sería el rock de los ’90, que abrieron el camino a tantas y tantas bandas que luego se harían enormes como Nirvana o Smashing Pumpkins.

 

  1. A Tribe Called Quest – We Got It From Here… Thank You 4 Your Service

(…) Lo que cuenta es dejar claro que no hay nada que atestigüe mejor la complejidad y elaborada accesibilidad de We got it from Here… Thank You 4 Your service que el largo en sí mismo. A parte de por decoro artístico tras la desaparición del indudablemente imprescindible Dawg, cuesta comprender cómo la institución cultural que simboliza A Tribe Called Quest osa despreciar la conquista de ese punto intermedio, tan dulce como inalcanzable para la mayoría, entre el prestigio histórico y la relevancia contemporánea. Es más que evidente que tienen cuerda para rato y, aun así, optan por bajarse de la ola cuando ésta acaba de alcanzar su máxima envergadura en lustros.

 

  1. Toy – Clear Shot

En esta ocasión, tras tres años de ausencia, la banda británica ha sido capaz de conjugar varios sonidos dispares como el grunge o el rock psicodélico. Aunque no es memorable, su tercer álbum de estudio tiene bastantes melodías accesibles con unas influencias de lo más sugerentes y atractivas, que esperamos les permitan definitivamente adquirir renombre. Además, pronto lo comprobaremos en la gira que les traerá por España.

 

  1. Glass Animals – How To Be a Human Being

(…) Life itself Agnes, como obras introductorias y conclusivas respectivamente, cumplen a la perfección. Sin olvidarnos de temas destacables como la ya nombrada Season 2 Episode 3Mama’s Gun The Other Side of Paradise. En definitiva, How To Be A Human Being es un desarrollo de Glass Animals en su propio estilo más jovial, y están dispuestos a contarnos historias en una fusión de tantos estilos como personajes existen en esta obra conceptual.

 

  1. Explosions in the sky – The Wilderness

Los estadounidenses recuperaron su mejor versión para su séptimo álbum, repleto de composiciones épicas e inesperadamente trascendentes. Su postrock que ya lleva acompañándonos 16 años, parece envejecer con sentido e inteligencia.

 

  1. Wild Beasts – Boy King

Aun que para esta ocasión la banda británica se ha vestido con un sonido más sofisticado y sugerente que en sus anteriores entregas, la esencia y las formas de su synth pop correoso se mantienen. Con un trabajo más cercano a NIN y sus coetáneos de los noventa, Boy King deja muy buenas sensaciones a pesar de no alcanzar el nivel de sus predecesores.

 

  1. Childish Gambino – Awaken, My Love!

(…)Awaken, My Love! suena conocido, y ese es su mejor punto. Asienta sus bases en géneros muy explorados, que en general no suponen nada nuevo a nuestros oídos, pero sí que despierta una reacción del público a que esas canciones las han escuchado antes, y no lo plantea como algo nuevo. Sí que intenta explorar un poco el sonido, y mejorarlo, pero aún así no le importa utilizar los típicos grooves de batería, o riffs de bajo si así mantiene su sonido de los 70. Si quiere hacer una canción funk, pondrá una guitarra con wah-wah, y si quiere acercarse al gospel, utilizará un coro de voces negras.

 

  1. The Drones – Feeling Kinda Free

Otros veteranos que en este 2016 han vuelto a demostrar que pueden mantener el nivel de sus primeros trabajos. Feeling Kinda Free es rabioso, elegante y frío a partes iguales. Un ejercicio de garage rock bien conformado y con fondo.

 

  1. Solange – A Seat At The Table

A Seat at the Table, el tercer disco de Solange, es el mejor de la artista americana hasta la fecha. En un momento de tantos cambios políticos en los Estados Unidos, su música introspectiva no solamente sirve para mostrarnos su esencia y qué significa ser negro en USA, sino que también, gracias a la pureza de alma que trascienden todas las notas, sirve como medicina espiritual para los oyentes. Unas declaraciones personales que, gracias a una producción musical minuciosa y de gran fluidez, harán de este LP una de las piezas conceptuales musicales mejor construidas del año.

 

  1. Jamie T – Trick

(…) Aunque hemos disfrutado de grandes títulos discográficos este año, y quedan un par de meses para cerrar el telón del 2016, no nos equivocamos al decir que Trick es ya uno de los discos más redondos de los últimos 12 meses. Y es que uno de los hombres más talentosos de este nuevo siglo del Reino Unido, Jamie T, ha clavado un cuarto álbum que vuelve a conectar el indie-rock más hooliganero con el rap e incluso un post-punk algo hardcore, pero de un modo más maduro y completo que en sus anteriores trabajos.

 

  1. Dinosaur Jr – Give a Glimpse of What Yer Not

En este caso, Dinosaur Jr no mantienen (obviamente) el nivel de sus primeros lanzamientos, pero siguen revolviéndonos y dándonos ganas de ir a sus conciertos y escuchar sus inagotables riffs. El de los americanos, a pesar de no ser un regreso completamente justificado, sí que es tremendamente divertido.

 

  1. The Avalanches – Wildflower

(…) Para hablar del fenómeno de los Avalanches uno debe andar de puntillas recorriendo lo cultural y lo social de lo que llevamos de Siglo XXI. La banda australiana que en el 2000 realizase el hito de componer Since I Left You con “más de 3500 samples” se ha pasado nada menos que diez años trabajando en su segundo álbum, mientras su mito se creaba y apoyaba sobre el delicado castillo de naipes de su debut. Los que ahora quedan en The Avalanches -sólo dos miembros de entonces- han luchado por no verse influidos por la mitomanía que recorría su único disco, y por trabajar sobre las licencias de otro mar de samples, limpieza y edición de los mismos.

 

  1. The Lemon Twigs – Do Hollywood

El debut del dúo norteamericano en el sello 4AD recoge con mucho acierto el sonido de bandas tan clásicas como los Beach Boys o los Beatles. Desde una posición menos trascendente, crean un disco añejo y discreto pero armonioso y muy agradable al oído. Junto con el ulterior forman seguramente dos de los discos más poperos y sencillos (en el mejor de los sentidos) de este 2016.

 

  1. Whitney – Light Upon The Lake

(…) Los treinta minutos de Light Upon The Lake son una de las cosas más agradables y accesibles que vas a poder escuchar este verano, una bonita y plácida selección de diez cortes que servirán para acompañar las horas muertas y los ratos de lectura (o de bronceado para los más coquetos y coquetas). Un debut esperanzador de una banda que aunque no parece ir a dar ningún tipo de golpe sobre la mesa, sí que promete el adquirir un nombre en el panorama y en nuestros cuerpos deseosos de un poco de volubilidad.

 

  1. Kanye West – The Life of Pablo

(…) en The Life of Pablo: más que una ruptura, se ve una recolección de muestras musicales de los géneros-entorno de Kanye, destinadas a conformar un bonito y vistoso mosaico. Dicho de otra manera, uno reconoce a West acomodado en su terreno, en el que maneja un nivel bastante alto, pero habría sido absolutamente catárquico imaginarse este disco en otros términos más atípicos.

 

  1. Black Mountain – IV

(…) IV es, sin duda, el mejor disco de Black Mountain para el que esto suscribe. Perfecta fusión de todas las influencias que llevan, desde el stoner al kraut, desde la psicodelia al space rock y a configurar a una banda como Black Mountain, que demuestran que su momento álgido de creatividad ha llegado. Y esperemos que no se les acabe.

 

  1. Weezer – White Album

Cuomo y compañía lanzaron por fin el especulado White Album, que recorre con mayor y menor acierto las ideas de la banda angelina en los 90. Se sobreponen así –no de forma muy certera- al bajón de calidad que habían pegado en sus últimos trabajos, que los transportaban velozmente a la categoría de banda amasa fortunas.

 

  1. Parquet Courts – Human Performance

(…)Human Performance es otro álbum notable más de Parquet Courts, y van cinco de cinco. Poco se les puede echar en cara a unos tipos que giran todo el año, tienen tiempo para sacar algo cada curso, para madurar a nivel personal y para mantener el nivel de sus composiciones. Bravo.

 

  1. The Kills – Ash & Ice

(…) Ash & Ice es un disco que vuelve a poner en la escena musical a una banda que con más de 10 años de trayectoria y 9 producciones musicales (4 LP y 5 EP)no se encasillan en el estilo que les dio la fama y abren nuevo camino musical. Este nuevo disco es una apuesta sonora fuerte pero segura que con 13 canciones y a lo largo de 50 minutos The Kills demuestra ser una banda que sabe cómo evolucionar sin decepcionar a sus fans.

 

  1. King Gizzard & The Lizard Wizard – Nonagon Infinity

No nos confundamos, que este álbum sea un bucle perfecto que se puede seguir escuchando por el principio según termina no es lo único que lo hace bueno. El nuevo largo de la banda australiana es cardíaco y propenso a un pogo de lo más salvaje, además de estar repleto de riffs inapelables.

 

  1. Red Hot Chili Peppers – The Getaway

El disco más fresco y funky de la banda angelina hasta la fecha. Kiedis, Flea y compañía no parecen tener mucho que aportar a la era contemporánea de la música, pero tienen una inaudita capacidad para coleccionar hits y aunar a masas que no parece tener fin.

 

  1. Danny Brown – Atrocity Exhibition

(…)Atrocity Exhibition, si fuera un libro, no se terminaría nunca. La narratividad sin pausas para la publicidad de Danny Brown ahoga, y es esa su mayor magia y su única condena, para quien la quiera considerar como tal. Contra más ganas entran de hablar y hablar sobre él entre tapas y cañas, menos se sabe qué decir. La inmensidad de lo que se ha logrado entre estos tres cuartos de hora de disco puede ser tan prodigiosa para unos pocos como reprochable para una mayoría a la que, definitivamente, Brown nunca le ha interesado apelar.

 

  1. M83 – Junk

Anthony Gonzalez se la ha jugado. Como ya lo hicieran otros después de su álbum de coronación (Kanye West, Radiohead), el francés ha lanzado desde su campo, con un sonido new wave de synth pop hortera y llamativo. Si la treta le ha salido bien o mal lo dejaremos al criterio de cada cual, aunque en nuestra lista ha aparecido por aquí arriba… Por algo será.

 

  1. Car Seat Headrest – Teens Of Denial

(…)Car Seat Headrest sacan su séptimo largo en 3 años, que se dice pronto, pero se procesa tarde. En efecto, llevan una media de 2 discos al año. Teens of Denial (Matador) sigue la línea de Teens of Style Will Toledo, líder de la banda, se anota otro tanto en forma de trabajo plagado de dinamismo, indie-rock, letras profundas, “di-no-a-las-drogas”, inconformismo, tardes de verano, viajes en coche, noches de darle a la cabeza…

 

  1. The 1975 – I Like It When You Sleep, for You Are So Beautiful Yet So Unaware of It

(…)La primera mitad de I Like It When You Sleep, for You Are So Beautiful Yet So Unaware of It pasa con bastante éxito, funcionando entre los singles lanzados, los nuevos hits, y alguna balada al más puro estilo synth pop, pero que si se permite regalar algo de ruido a la mezcla final.

 

  1. Wilco – Schmilco

Jeff Tweedy nos sorprendía una vez más anunciando la continuación de Star Wars poco menos de un año después de su lanzamiento. La rapidez, que nunca ha sido una de las características de Wilco, se ve plasmada en este nuevo LP, de sencillez y accesibilidad enormes, agradable y falto de pretensiones.

 

  1. Tom Odell – Wrong Crowd

Con Wrong Crowd (2016), Tom Odell ha conseguido hacerse mayor. Después de que en 2013 ganase el Critic’s Choice BRIT Award y publicase su primer trabajo –Long way down– las expectativas respecto a su nuevo trabajo estaban muy altas. A pesar de las controvertidas opiniones que siempre han existido alrededor de su música, el británico no ha defraudado con este segundo LP, dejando de lado la melancolía que empañaba sus canciones para dar paso a una manera diferente de expresarse a través de ritmos más marcados y eufóricos.

 

  1. DIIV – Is The Is Are

Cuatro años ha tardado Zachary Cole Smith en terminar de dar forma a su segundo álbum con su banda DIIV. Al igual que en su debut, DIIV amalgaman con total acierto post punk, dream pop, indie pop y demás géneros guitarreros que protagonizaran las últimas décadas del siglo XX. Lo hacen además a lo largo de unos extensos 63 minutos, que no parecen hacerse largos.

 

  1. Beyoncè – Lemonade

El nuevo álbum visual de la cantante norteamericana que narra cómo se sobrepuso a la infidelidad de su marido Jay-Z ha sido ha aclamadodp por crítica y público. Sencillo y de sonido clásico, Lemonade es un disco conceptual con unas formas perfectamente definidas, además de agradable y con varios hits como nos acostumbra.

Puedes escucharlo aquí.

 

  1. Iggy Pop – Post Pop Depression

(…)A diferencia de Bob DylanTom Waits o Bryan Ferry, su madurez musical ha sido malinterpretada por decadencia absoluta. Craso error: Post Pop Depression es un álbum que esconde multitud de matices que deben saborearse como un buen vino, lentamente y sin prisas. El de Michigan ya no tiene la necesidad de impresionar a nadie y puede hacer lo que le venga en gana. Tal como ha comentado, de ser este su último disco, sería una digna despedida.

 

  1. White Lies – Friends

Con Friends (2016), White Lies vuelven a ser lo que fueron. El cuarto disco de estudio de los londinenses recupera el entusiasmo y la potencia que les caracteriza incorporando toques de synth pop.  Con temas como Take It Out Of Me y Morning in L.A., los de Harry McVeigh demuestran que todavía saben cómo hacernos bailar, aunque con un sonido más asentado y maduro.

 

  1. Bastille – Wild World

Con Wild World, Dan Smith tenía que adentrarse en el sonido tan genuino que había creado para su banda, y ese gran reto para los segundos discos: lo suficientemente nuevo como para no repetirse, pero manteniendo tu identidad lo suficiente para no perder la esencia. ¿Y lo consiguió? Pues hay que decir que sí. Al final, lo que nos queda es una continuación de aquel Bad Blood con el que conocimos a Bastille, pero con más consistencia y más capas, en el que cuesta llegar al fondo, pero que cuanto más profundizas, más te gusta.

  1. Angel Olsen – My Woman

Angel Olsen ha firmado (esta vez sí) uno de los discos del año, con un aplomo y una confianza enormes, que la sacan de gran parte de sus precintos, alzándola con enormes canciones al puesto de referencia actual. My Woman es emocional, tiene una producción concisa y acertada, pero además es accesible, sólido y profundo.

 

  1. Band of Horses – Why Are U Ok?

Why Are You OK? es uno de esos discos que te despiertan la imaginación, un álbum de matices y, sobre todo, de recuperación tras su destensado último trabajo. Se aprecia una evolución en el sonido, añadiendo diferentes efectos de voz y unas guitarras más sinceras, y cabe destacar el buen sabor de boca que te dejan canciones como Coutry Teen o In A Drawer. En resumen, un disco para volver, para sumergirte en su experiencia.

 

  1. Frank Ocean – Blond

(…) Blonde, por fortuna, tiene poco que ver con lo que pudiéramos desear de él. Frank Ocean ha lanzado un álbum tan íntimo y personal que da respeto y reparo tratar de hablar del mismo con la pretensión de hacer llegar todo lo que significará para el artista (no creo que sea ni remotamente posible). Pero es un disco tan humano y tan bello, tan puro en su franqueza que da gusto escucharlo, y que corre el peligro de convertirse en una nueva referencia del género. Ocean vuelve a demostrar que tiene una sensibilidad inédita, y sobre todo una capacidad excepcional de plasmar esos tenues estímulos en forma de música.

 

  1. Savages – Adore

(…)En su segundo disco, Savages han hecho prácticamente todo bien, han reorientado su sonido, lo han perfeccionado, han adquirido nuevas ideas y han sabido plasmar todo esto en 40 minutos que en ningún momento suenan pesados ni desamparados (…) una nube de aciertos que nos prometen que la banda británica seguramente se convierta en una de las triunfadoras del año, y por qué no de nuestra década, plasmando entre tanto cyberpunk nihilista una visión seria, sobria y acertada de la situación de hoy en día sin necesidad de tanta pirotecnia.

 

  1. Leonard Cohen – You Want It Darker

 

(…) Este trabajador de las canciones, como él mismo se ha definido, nos vuelve a regalar la noble belleza hecha música y ya son cinco décadas  desde su primer trabajo discográfico, Songs of Leonard Cohen (1967), sublimándonos con su excepcional música y adentrándose en la espesura de los sentimientos universales,  las relaciones personales, el aislamiento del ser humano lúcido y sensible, el controvertido lenguaje de la sexualidad, los misterios religiosos (…) Leonard Cohen y su obra son el último reducto del arte más sagrado y, aunque el fin pueda estar cerca, su  incomparable y abrasiva voz nos hará suspirar hasta el fin de los tiempos.

 

  1. Kings of Leon – Walls

(…)Seguramente no soy del todo objetivo al juzgar a esta banda, -sin duda una gran  referencia para un servidor- pero tras las primeras escuchas del disco apuesto por un consenso muy favorable de todos sus fans, decepcionados o no anteriormente. Un álbum muy íntimo y atrevido, que nos aporta muchos registros y conserva la esencia de la banda pero sin quedarse estancados. En el disco está su rock sureño, potente pero más suave que en los primeros discos, también temas más pop y bailables y canciones más lentas con toques country.

 

  1. Daughter – Not To Dissapear

(…) es, desde la primera de las canciones a la última, una noria de emociones de la que me quedo con New Ways, Fossa Doing the Right Thing. (…) Mientras, invito a todo lector a disfrutar de esta playlist a solas, o acompañado, en una habitación oscura o a la luz del día en plena calle, pues sea como sea, Daughter llena con su música algunos de nuestros rincones a los que sólo bandas como estas consiguen llegar.

 

  1. Michael Kiwanuka – Love & Hate

(…)Concluyendo, Love and Hate es atemporal, además de un referente de este año y una escucha totalmente recomendada. Es tan personal como meticuloso y cuidado, y Michael Kiwanuka canta desde el alma todas y cada una de las piezas musicales del álbum.

 

  1. Biffy Clyro – Ellipsis

En la portada del álbum Simon Neil y Ben y James Johnston salen desnudos. Claro, es que Ellipsis es un disco que viene desde la introspectiva de Neil durante una crisis personal. Y la delicadeza se nota: Biffy Clyro suena más comedido que de costumbre. Teniendo en cuenta que construyen sus discos en trilogías, y que este es el comienzo de una nueva, ¿estamos delante de un repliegue en toda regla? Hagan sus apuestas mientras suben el volumen de sus altavoces. Este disco va de seleccionar lo que te gusta más de lo que menos, lo que vas a meter en tu playlist favorita, lo que vas a querer cantar en sus conciertos y lo que escuchas en bucle cuando te dejan, de lo que no vas a volver a oír porque estás esperando su siguiente trabajo.

 

  1. Anohni – Hopelessness

(…)HOPELESSNESS sí que consigue aunar gran parte de lo mejor del pop y la experimentación y trasladar al oyente a un incómodo movimiento “light”. Este álbum exige tomar la acción, y gracias a su mensaje directo y urgente sí que acaba por calar en el que lo escucha -las melodías bellas y potentes por igual hacen el resto-. ANOHNI ha vuelto al ruedo con fuerza, no podemos esperar a verla en directo, y sobre todo a ver lo que una vez más el arte con fondo es capaz de hacer con la gente que lo consume.

 

  1. Pj Harvey – The Hope Six Demolition Project

(…)The Hope Six Demolition Project es un trabajo crítico muy al estilo de Harvey pero con el que ha sabido volver a los escenarios cinco años más tarde del mejor modo posible. Imprescindible escucha para este año 2016 en el que se siguen palpando las referencias a las que la inglesa les dedica una canción tras otra.

 

  1. James Blake – The Colour In Anything

(…)Sólo James Blake es capaz de tratar algo tan visto y explotado en la música, como algo nuevo y fresco, y lo consigue con loopsbeats electrónicos, sintetizadores oníricos, basados en el downtempo, y mezclados con la melodía de un piano y un bajo que complementa a su desgarradora voz. (…)En definitiva, es un álbum completo, trabajado y cuidado. Es un disco difícil de digerir, o que incluso se le deba dar un par de escuchas hasta empezar a valorarlo de otra forma, pero es uno de los mejores discos de 2016.

 

  1. The Last Shadow Puppets – Everything You’ve Come To Expect

(…)Quizá la diferencia más notable es que con esta segunda producción no buscan crear un nuevo concepto; una historia; ni demostrar su talento, esta vez la razón es mucho más simple: amigos disfrutando del éxito.

Sin la presión que se encontraban al crear su primer disco, Turner y Kane se muestran más seguros de sí mismos, con un nivel egocéntrico mucho mayor y con una ambición mucho menor. Bajo una prometedora premisa como “todo lo que podías esperar“, nos llega un disco muy diferente a su predecesor.

 

  1. Nick Cave & The Bad Seeds – Skeleton Tree

(…)El tema que clausura y da nombre al álbum es el más “animado”. Una jornada en la que Cave rememora los hechos, pero continúa con su rutina vital, pues a fin de cuentas debe seguir adelante, no sin recordarnos que llama y no encuentra respuesta, pues su hijo nunca volverá. Con esta frase a modo de leitmotiv, Skeleton Tree cierra como una pieza de arte total, donde Nick Cave necesita de la terapia que le es la música para seguir madurando, y nosotros de sus emociones para alimentar nuestras mismas ganas de crecer. Seguramente a nivel técnico este ni se acerque a ser el mejor disco de The Bad Sees, pero es sin duda el más honesto y riguroso que han firmado hasta la fecha.

 

  1. Bon Iver – 22, A Million

(…) Por complaciente que suene decirlo, el mayor error de 22, A Million es su duración. Los apenas 32 minutos en los que Justin Vernon vuelve a exponerse rodeado  -esta vez- por estructuras adulteradas y artificiales son una nueva y extraordinaria marca en su discografía. Queda patente que el genio de este músico no está en absoluto atado al folk ni al country, sino que más bien le es intrínseco. Y veamos si no resulta ser el camino que muchos otros compañeros de oficio toman (aunque Sufjan Stevens ya lo hiciese en 2010 con The Age of Adz).

 

  1. David Bowie – Blackstar

(…) David Bowie no necesita demostrar nada, sin embargo sigue innovando, sigue yendo un paso más allá, arriesgándose en cada intento a perder su halo o seguir dándole fuelle a este mito de la música. Muchas han sido las idas y venidas del inglés, pero poco, o nada, malo se puede decir de sus excentricidades ya que le aportan ese carisma que queda plasmado en sus álbumes. Blackstar va a traer cola, de eso estamos seguros.

 

  1. Radiohead – A Moon Shaped Pool

(…)Para su noveno disco, Radiohead han empleado casi toda su autoconsciencia y han regresado sin abusar ni aburrir a sus raíces, haciéndonos entender y rememorar con ellos lo que nos narraron y como esto ha sucedido. Además Thom Yorke ha tenido tiempo para reducir sus circunstancias a unos calmados y bellos temas (más que nunca con la ayuda del resto de miembros), y a unas letras de despedida pero de paz. El sonido es el de un hombre que ha madurado históricamente con una generación y que entiende que aunque en última instancia las cosas se escapen a su control, esto no debe provocar su histeria. En A Moon Shaped Pool hay mucho más de lo que podríamos haber esperado de una banda ya tan hecha al ruido que ha provocado, pues para nada es un álbum cómodo, aunque tampoco es una reinvención, es un trabajo de madurez.