De libros y melómanos. Pasen y lean

Patti Smith

Últimamente no paramos de asistir a estrenos de documentales musicales (Kurt Cobain, Nick Cave, Amy Winehouse, Nina Simone, Miles Davis…). Las cadenas de televisión de renombre como HBO recrean el mundo de las discográficas en los setenta (VINYL), y las salas de exposición están llenas de retratos artistas que nos miran desafiantes (Corbjin, Bailey, Rankin…).

¿Qué hay detrás de ese álbum que nos ha marcado tanto? ¿Cómo era su vida antes de la fama? ¿Por qué se empezó a hacer este tipo de música? Algunas de las respuestas están ahí fuera.

Las fronteras culturales se disipan y entremezclan y, de la misma manera, las secciones de rock se multiplican en las librerías. Leí hace unos meses una entrevista a Carlos Zanón en la que afirmaba que “antes no necesitabas entender la música, sino sentirla. Ahora tienes que intelectualizarla, quieres entenderla”. De hecho, el bueno de Frank Zappa era de la opinión de que “escribir sobre música es como bailar sobre arquitectura”.

Sea como fuere, aquí va mi selección de libros para los amantes de la música. No son los únicos, no son exactamente cinco, ni diez ni ningún múltiplo de estos. Esta es solo la letra de mi banda sonora. ¿Cuál es la tuya?

Por favor mátame –Legs McNeil/Gillian McCain

Legs Mc Neil (fundador de la revista Punk!) ofrece un trepidante recorrido por la vida del punk desde su nacimiento en Nueva York con la Factoría de Warhol, hasta los Stooges de Detroit y la Inglaterra de los Sex Pistols. Lo mejor; está narrado en primera persona por sus protagonistas y plagado de anécdotas como la truculenta relación de Dee Dee Ramone con las mujeres o las declaraciones de Angela Bowie sobre su recientemente difunto marido y los escarceos de éste con  Iggy Pop y Lou Reed. Un must.

Lady sings the blues – Billie Holiday

Sincera y desgarradora autobiografía (me alucina la portada) de Elleanora Holiday. Una vida marcada por la discriminación racial, la prostitución y la drogadicción que revive una de las épocas más esplendorosas del jazz. ¡Oh!, esos clubes de Harlem y sus interminables jam-sessions. Allí estaban todos sudando groove; su inseparable Lester Young, Duke Ellington, Louis Amstrong o Artie Shaw. Me encantó enterarme de que el apodo de “Lady” se lo pusieron de manera irónica por no querer recoger las propinas de los hombres de un club en el que trabajaba en sus comienzos.

Y recuerda, una vez que lo acabes, escuchar Strange Fruit nunca será lo mismo.

Just Kids – Patti Smith

Esta es la historia de dos niños muertos de hambre y llenos de ambición que no parecían estar completos el uno sin el otro. En el Nueva York bohemio de los 70, Patti Smith y Robert Mapplethorpe se turnaban para ver las exposiciones porque no tenían suficiente dinero para entrar juntos. “Algún día entraremos juntos a ver las exposiciones y, además, la obra expuesta será nuestra”, vaticinó Robert. Ninguno de los dos se imaginaba entonces que sus vidas se convertirían en existencias legendarias. El Hotel Chelsea, el Max´s Kansas City o La Factoría son los escenarios donde actúan personajes como Corso, Ginsberg o Janis Joplin, a la que un día en el que se encontraron Patti llamó “perla”, palabra que daría título al álbum póstumo de la tejana. Poco antes de fallecer, Mapplethorpe le pidió a Patti que escribiera la historia de ambos, haciendo que aquella frase que tanto le repetía de “Patti, nada está terminado hasta que tú lo ves” cobrase más sentido que nunca.

Alta fidelidad – Nick Hornby

Quizá me guste tanto esta novela por empatizar con su protagonista, el dueño de una tienda de vinilos en Londres que se siente definido por la música y las rupturas amorosas. Eso sí,  a diferencia de mí, a Rob sí que le apasiona hacer listas Top 5, aunque he de reconocer que algunas de ellas son cojonudas. Ahí van un par de ejemplos (Rob probablemente haría un Top 5 de sus Top 5):

  1. Top 5 de primeras canciones de la cara A:

Janie Jones, The Clash; White Light / White Heat, Velvet Underground; Smells Like Teen Spirit, Nirvana; Let’s Get It On, Marvin Gaye; Radiation Ruling the Nation, Massive Attack.

  1. Top 5 de canciones sobre la muerte:

Leader of the Pack, The Sangri Las; Dead Man´s Curve, Jan & Dean; Tell Laura I love Her, Ray Peterson; One Step Beyond, Madness; Wreck of the Edmund Fitzgerald, Gordon Lightfoot.

¿Quieres saber el resto? ¡No lo busques en Google, vago! ¡Cómprate el libro! (Venga va, si no te ves con fuerzas también puedes ponerte la película).

Things the Grandchildren Should Know – Mark Everett

Siempre me gustó Eels, pero he de reconocer que hasta que no me animaron por tercera vez a que me leyera el libro de Mark Everett (líder de la banda), no me decidí a hacerlo. No sé bien por qué, quizá porque consideré que era una música demasiado actual como para querer “intelectualizarla”. CRASO ERROR. Me atrevería a decir que es de los que más me tocó de esta lista. El estilo directo y la dureza de los hechos relatados son sus piedras angulares. Un libro muy triste que te hace sonreír.

Tengo la manía de doblar la esquina de las páginas que contienen alguna idea interesante y, a decir verdad, este libro es un muestrario de pliegues. De hecho, voy a elegir uno al azar y a transcribirlo, ahí va:

“Seems like the human race is in love with itself. What kind of ego do you have to have to think that you were created in God’s image? I mean, to invent the idea that God must be like us. Please. As Stanley Kubrick once pointed out, the discovery of more intelligent life somewhere other than Earth would be catastrophic to man, simply because we would no longer be able to think of ourselves as the centre of the universe. I guess I’m slowly becoming one of those crusty old cranks that thinks animals are better than people. But, occasionally, people will pleasantly surprise me and I’ll fall in love with one of them, so go figure.”

Pues eso.

How Music Works – David Byrne

En este libro, el que fuera líder de Talking Heads, basándose en su experiencia profesional y personal, crea algo a medio camino entre una autobiografía y un ensayo sobre música. Byrne explica cómo de influyente es el contexto en el que vivimos para el proceso de creación y cómo la tecnología ha cambiado para siempre la manera de grabar, actuar y escuchar música. “Antes teníamos que pagar por la música o debíamos hacerla nosotros mismos: tocarla, escucharla y experimentarla era una experiencia rara y especial. Ahora el silencio es la rareza por la que pagamos y saboreamos”.

 

Y vosotros, ¿cuáles son vuestros favoritos?