¿Qué fue de… The Black Crowes?

Hay bandas cuya creatividad y bendito anacronismo suponen el primer renacimiento de géneros perdidos como la psicodelia o la música sureña. Sus temas les convierten en un puente entre generaciones donde recrear el rock más genuino. A alguna de estas bandas como a los Black Crowes, la vida les devuelve el favor con mujeres bonitas, hierba, éxito y dinero. A pesar de ello, deciden seguir la senda de tantas bandas icónicas rotas por lazos sanguíneos. Los hermanos Robinson cavaron una fosa de rencor, vanidad e indiferencia, donde enterraron los sonidos celestiales de su cabeza. Su espectacular trayectoria es su mayor legado y marca el camino del nuevo Rock.

Chris Robinson llega al mundo en 1966, anticipándose tres años a su hermano Rich. Nacen en las tierras de Georgia, y pronto se envuelven en el halo de otros paisanos suyos como Otis Redding o Ray Charles. Su madre es una afable ama de casa y su padre responde al nombre de Stan Robinson. Stan transmite su pasión por la música a su prole, que escucha ensimismada sus historias de vieja gloria. El cabeza de familia había tenido un relativo éxito con un single llamado Boom a dip dip, alcanzando el #83 del Billboard a finales de los 50.

En un ambiente tan musical no es de extrañar que los hermanos Robinson se decantaran por formar una banda a la antigua usanza. Rich comienza a escribir canciones con tan solo 15 años. A tan tierna edad compone uno de sus futuros hits: She talks to angels. Él y su hermano Chris fundan Crowe’s Garden en 1984, influenciados por REM, la psicodelia y el rock sureño. El nombre evoca al libro infantil preferido de Rich: El jardín de Johnny Crowe de Leonard Leslie Brookes. Acuden al instituto Walton en su Marietta natal. No pasan por estudiantes aplicados pero tienen otras alternativas al tedioso estudio. Recorren cada noche las principales salas de la ciudad tratando de transmitir ese sonido suyo tan reconocible. Su evocación de Otis Reading, los Stones más psicodélicos y bandas del sur como Lynryd Skynryd les convertirá en una tercera vía entre el omnipresente grunge y la invasión britpopera de los 90. Algo así debe pensar el manager George Drakoulias cuando les escucha por primera vez en un tugurio de Nueva York. No tarda en firmarles un contrato entre bambalinas.

Los chicos de Marietta graban una demo para lograr mediante la intervención de Drakoulias un prometedor contrato con el sello Def American. De ahí se extraerá su Shake your money maker, con guiño a Elmore Jones en su título. La fuerza y el descaro de los hermanos Robinson se empieza a notar. Los espectadores se sienten bendecidos por uno de los directos más salvajes de los últimos años. Los primeros Crowes impactan de tal manera que deciden incluirles en una gira promocional de la cerveza Miller. Chris tiene un respeto profundo por la profesión y exhorta a su público en contra de la presión publicitaria en la música en pleno directo. El escándalo es inminente y les despiden los propios cabezas de cartel. Ni más ni menos que ZZ Top. La banda sigue echando pestes de Miller pero la cerveza de la gloria no se les agua. Durante ese año se darán el gustazo de telonear a Aerosmith en una gira USA.

 

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Una encuesta llevada a cabo por la versión yanki de la Rolling Stone les nombra la mejor nueva banda americana a finales de 1990. She talks on angels entra directa al top 30 del Billboard y todo el mundo se deja seducir por su inconfundible encanto sureño. Fuera de los esceneraios, el carácter de Chris Robinson aparece en los medios debido a un momento surrealista en un badulake. El vocalista compra unas cervezas, discute airadamente y escupe a una clienta de un 7/11. Le acusan de asalto y disturbios. La prensa se ceba con él pero la condena se queda en nada.

Meses después, se convierten en una de las primeras bandas americanas en tocar más allá del Telón de Acero junto a Mötley Crue o Queenrÿche durante el mítico Monster of Rock en Moscú.  Desde sus inicios, una constante en la banda será su incesante movimiento de nombres. Los músicos vienen y van al vaivén impuesto por los autocráticos Robinson. Pocos se consolidan. Tras el Monster of Rock, Jeff Cease, de Burning Tree, sustituye a Marc Ford. Se incorpora en el momento clave para aportar su talento guitarrero a la grabación de un disco para el recuerdo. El blues rock de The Southern harmony and musical companion les eleva hasta el #1 de las listas en el 92. Su versión genial de Hard to handle supone un homenaje a Otis Redding y todo un ejercicio de estilo en una etapa difícil para el Rock.  Remedy se convierte en la tercera vía definitiva y marca el camino del género que ha sobrevivido hasta nuestros días. El germen de Tame Impala o Radio Moscow se cimenta con ese disco generacional.

La fama provoca que detalles de la personalidad de los Robinson se hagan públicos. Chris se erige en un defensor a ultranza de la Marihuana, planta a la que dice recurrir para crear su música. Reconocen haber experimentado con cocaína y heroína, aunque la reina de su dieta siempre es la hierba. No obstante, Chris siempre ha velado por su intimidad a pesar de defender un hábito polémico. Vivimos en una especie de cultura del tabloide que no me interesa lo más absoluto. 

 

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Las fiestas y las desaveniencias siguen en una banda en constante formación. Eddie Harsch se incorpora a los Black Crowes en el albor de la gira High as the moon. Sin miedo a experimentar se lanzan en pos de resucitar la perdida psicodelia. Lo logran mediante un elegante y seductor LP de nombre Amorica. Un discazo con sabor a 60’s, blues y ácido. Su portada reproduce una cabecera de Hustler de 1976, donde se muestra un tupido bello público sobresaliendo de un tanga con la bandera americana. La polémica creada en torno a su exitosa portada invita a su sello a editar otra alternativa para mentes cerradas. Pronto se convierte en disco de oro, alcanzando 500000 copias vendidas.  Apenas un año después, se convierten en teloneros de Grateful Dead en Tampa. Los Black Crowes cumplen su sueño de tocar junto a los Dead a medias. El gran Jerry García había fallecido pocos meses antes.

En 1996, la vida le sonríe a Chris Robinson, el carismático front-man de una banda consolidada y en vías de expansión. Está enamorado y decide casarse con una mujer de bandera, la actriz Lala Sloatman, sobrina de uno de sus ídolos, Frank Zappa. El carácter turbulento de ambos les distancia poco a poco a pesar de la felicidad rebosante de los novios el día de su compromiso. Ese mismo año, su grupo actúa junto a Jimmy Page y Robert Plant en Fresno. Poco después, Chris declara dejando a más de uno boquiabierto: No soy fan de Robert Plant. Con otro miembro de Led Zeppelin si tendrá más química y colaboración. Jimmy Page, uno de sus referentes musicales, se une de manera temporal al grupo para tocar en algún concierto.

Publican un nuevo álbum, más intimista y sereno. Three snakes and one charm gusta sin entusiasmar pero tiene la virtud de dejar entrever una sutil madurez en el grupo. Graban Band, un disco de sonidos audaces aunque la discográfica no ve el proyecto con el suficiente tirón comercial como para confiar en su publicación. Cancela el disco pero se guarda el resultado. Nutrirá The Lost Crowes, un recopilatorio de rarezas publicado casi una década después. Es 1998 cuando Chris se divorcia de Lala. En pocos meses, su corazón toma acomodo en brazos de la explosiva Kate Hudson. Curiosamente, Kate se convierte en celebridad tras interpretar a una excéntrica grouppie en la película Casi Famosos.

 

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Mientras, el bajista alemán Sven Pipian se une a la aventura sureña de los Crowes. Llega a tiempo de crear un gran disco en 1999. By your side conquista de nuevo a un público fiel y creciente. En este LP se adentran en los caminos del soul con una elegancia y contundencia tan poderosas que no dejarán indiferente a nadie. El álbum se presenta con gran expectación en NYC con la presencia de Jimmy Page. El espíritu de Led Zeppelin también les acompaña en su concierto en Worcester, MA. Las imágenes obtenidas en estos directos están destinadas a un DVD de alcance mundial pero desavenencias con Columbia entierran el material y solo los asistentes son capaces de dar fe de la unión del alfa y el omega del Rock del momento.

A finales del 99, Chris Robinson concede una polémica entrevista a la revista canábica High Times Magazine. Steve Bloom, editor jefe del medio, se desplaza a la casa de Chris en Georgia para fumarse unos canutos y hablar del mundo y de hierba. Como suele suceder con la maría, las palabras vuelan libres y convertidas en blanco sobre negro molestan a ciertos sectores conservadores. Las ideas son más importantes que el drama, comenta Chris Robinson.

En 2000, Kate Hudson y Chris se casan y la banda gira junto a los Who y Jimmy Page. Tras un intenso año, se encierran en el estudio para dar a luz a Lions on virgin, un nuevo disco para un nuevo milenio. Los Black Crowes siguen adaptando el blues al siglo XXI para gozo de los miles de sedientos amantes del Rock. Son la luz en las tinieblas. A pesar de ello, las tensiones familiares entre los Robinson aumenta y la situación se torna insostenible. Rich reconoce que no tengo ningún trato con mi hermano. Graban Lions con la cabeza puesta en mil cosas antagónicas aunque el estilo de la banda sigue sacando adelante la cierta apatía reinante en la banda. En 2002 se toman un respiro para centrarse en proyectos personales. Nadie duda de que volverán a las tablas.

Chris Robinson lanza su banda New Earth Mud con un álbum homónimo en 2002 y el muy bien acogido The Magnificient distance en 2004. Rich gira de pequeño bareto en pequeño bareto con Hookah Brown, una formación en la que se integran algunos compañeros en Black Crowes, durante 2003 y 2004. Allí, crea un estilo más puro y diferenciado de su anterior grupo. La falta de apoyo de un sello y los gastos ocasionados obligan a Rich a abandonar su aventura.

 

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El alejamiento de los Crowes finaliza en 2004 cuando cierran tres fechas en Estados Unidos y una visita a Europa y Japón. Los hermanos Robinson y Eddie Harsch convocan a la banda para tomar la Taberna de Atlanta durante cuatro noches salvajes de Rock inolvidable, un año más tarde. Antes, los hermanos habían limado asperezas durante un bolo privado en Las Vegas destinado a currantes del sector de los electrodomésticos. Tras una velada así, deciden regresar y olvidar los errores cometidos. Es un momento personal difícil para algunos integrantes del grupo sureño. Kate Hudson se divorcia de Chris en un proceso judicial complicado marcado por infidelidades y donde ambos cónyuges se disputan la custodia de su hijo Ryder. Finalmente, el crío se quedará con su padre. En ese momento, el grupo se completa con la incorporación de Rob Clores y Paul Stacey, que sustituyen a unos disconformes Eddie Harsch y Marc Ford, dos miembros clave de los Crowes. En 2007, Rich ayuda a Patti Smith con su disco Twelve.

Mientras, los miembros de la banda trabajan sin descanso en un regreso al estudio digno de su leyenda. Crean Warpaint, uno de sus álbumes más característicos mediante un sonido reconocible al más puro estilo de los Black Crowes. Alcanzan el #5 del Billboard y público y crítica celebran el retorno del clásico. Tienen tiempo de demandar a Gretchen Wilson por plagiar su Jealuos again. Además, se incorpora de nuevo a los Crowes el bajista de Detroit Cobras, Eddie Harsch. Todo está preparado para un deseado regreso. En Vitoria les espera el Azkena’09 en una de su ediciones más recordadas. Allí, presentan ante sus numerosos seguidores en la península su nuevo disco de nombre Before the frost until de freeze.

La vida personal del mayor de los Robinson se estabiliza de nuevo. Chris pasa por la vicaria con fuerzas renovadas. Esta vez la afortunada es Allison Bridge, con quien tiene una niña. Un año después, se edita el doble acústico Crowelogy, el auténtico canto del cisne de la banda de Atlanta, donde repasan sin electricidad lo mejor de su sonido único. Poco después se embarcan en una gira por Italia, España, Holanda y Bélgica. Supondrán nueve noches muy intensas, 3 horas de show dividido en 90 minutos de directo acústico y otro tanto de concierto convencional. A pesar de tener una gran acogida, Chris funda Chris Robinson Brotherhood, un proyecto muy personal donde volcar todas sus interesantes inquietudes sobre la música y el mercado. Su primer disco se graba en los estudios Sunset de California y le bautiza como Big Moon Ritual.

Tras varias giras, con Azkena 2013 incluido, y crecientes problemas interinos, los Crowes hacen otro paréntesis en sus carreras a finales de 2013. Ese mismo año, muere el padre de los Robinson, sin que tan triste suceso consiga unirles. Poco después, Steve Garden, fiel batería, deja los Black Crowes para enrolarse en Fox Sports Radio como presentador de un programa de variedades de 3 a 6. La banda parece tener un funesto destino sin que nadie evite lo inevitable. Rich Robinson confirma la disolución definitiva en enero de este 2015.

 

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Las discrepancias en torno a la propiedad del grupo entre los dos hermanos hace insostenible los Black Crowes. Rich confirma el rumor a sus seguidores en redes sociales: Tras tener el placer de hacer la música de los Black Crowes durante los últimos 24 años , es una gran decepción encontrarme en la posición de afirmar que la banda se ha terminado. El menor de los Robinson tiene claros los motivos de la ruptura, aunque nunca han quedado del todo esclarecidos. Quiero a mi hermano pero demanda mi renuncia a mi parte de la banda y que nuestro batería, Steve Gorman, se quede sin su cuota como fundandor. Que se convierta en un asalariado más es algo intolerable. No puedo permitirlo. Gorman es uno de los músicos fundadores de los Crowes y un gran apoyo para Rich. Las guerras intestinas descabezan una banda herida de muerte tiempo atrás. Por su parte, Chris admite su nula relación con su hermano y reconoce que la polémica definitiva se inició por la disputa de la propiedad del nombre del grupo.

La muerte de la banda no impide que los Robinson prosigan con su carrera en solitario. Rich lanza The Ceaseless sight el año pasado tras una larga gira mostrando sus atributos folkies. A pesar de los problemas iniciales con su hermano, ha podido organizar su tour bajo el nombre de Rich Robinson & The Black Crowes. En sus shows no suelen faltar temas de su anterior banda para disgusto de su hermano mayor. El pasado 26 de septiembre estuvo actuando en Madrid rodeado de acólitos en la Moby Dick.

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Por su parte, Chris continúa con su ambicioso grupo CRB. Opta por locales minoritarios para producir en el espectador una experiencia puramente musical emparentada con las jam session y la psicodelia. Sigue enviando un mensaje contracultural aunque sin fe en poder cambiar las cosas: La contracultura no puede hacer nada contra Dolce & Gabbana y el consumismo.

Tal vez tenga razón Chris Robinson y la contracultura ha muerto a manos del capital, pero al menos siempre nos quedarán los Black Crowes como refugio de honestidad musical. La banda de Atlanta supuso un vendaval de aire fresco justo en el momento donde el Rock estuvo más cerca de estar realmente muerto. Ellos fueron el pegamento que unió un sonido en vías de extinción al futuro, aumentando su valoración y creando una alternativa ideal a los géneros noventeros imperantes. La última gran banda yanki ha dicho adiós. Su legado permanece en los escenarios, allí donde los Black Crowes crecieron compartiendo tablas con los mejores de la historia. Muchos desean que los erróneos lazos sanguíneos sean menos fuertes que los musicales y que vuelvan pronto a dar lecciones de Rock a los nuevos querubines del género, al igual que ZZ Top, Aerosmith o Jimmy Page se las impartieron a ellos. La psicodelia y el Blues- Rock necesitan a sus custodios predilectos para velar por el buen gusto.