¿Qué fue de… Psychedelic Furs?

PSYCHEDELIC FURS

PSYCHEDELIC FURS

 

Muchos músicos no entienden que la música no es una suma de técnicas sino de ideas. Una banda se convierte en ocasiones en una amalgama de influencias y estilos personales que la hacen diferente y le confieren un eterno aroma a autor. Esa fusión de tendencias puede llevar a ciertos iluminados a buscar reivindicar la psicodelia en plena era punk. La música se convierte entonces en un sentimiento que fluye libre por las venas de los elegidos, que buscan sintetizarlo directamente de su mente al amplificador. Ese sonido siempre es particular, aunque su brillo sigue vigente durante décadas. Es la magia del cerebro humano y su capacidad de creación. Aún hoy se recuerda cómo unos tipos de Londres desairaron lo establecido creando, casi sin quererlo, un innovador sendero que el pop ha ido recorriendo tortuosamente desde aquel lejano 1977.

Los hermanos Butler crecen en el Londres de los 60. Se encuentran con una ciudad invadida por ideas subversivas y una poderosa contracultura. Se sienten fascinados pero aún son demasiado jóvenes como para implicarse en materias tan serias. En los 70 llega la oportunidad de cambiar el mundo de su generación. No pierden el tiempo. En la segunda parte de la década se consolida el punk como el movimiento contestatario dominador de la escena musical. Los Psychedelic Furs se topan dentro de un entorno más crítico y combativo con el régimen británico que todos sus predecesores.

Los obreros y los activistas toman las guitarras y claman contra su generación precedente. La acusan de vendida y blandengue. Richard y Tim Butler sumergen en las entrañas del incipiente punk a su amigo y guitarrista Roger Morris. Se respira transgresión y ganas de ruptura con el pasado. Se percibe un panorama más violento y reivindicativo. Se detesta al hippie. El punk odia la psicodelia. Es un hecho más que contrastado. Son vecinos con una barrera generacional insalvable causada por la crisis del petróleo.

No obstante, los hermanos Butler y su amigo Roger son enamorados del género denostado por sus contemporáneos. Deciden actualizarlo y dotarle de la vitalidad y frescura del nuevo punk. Para lograr su propósito, fusionan punk y art-rock. Fundan una banda de nombre nostálgico, RKO. Posteriormente pasan a llamarse simplemente Radio. Insisten en su idea fiel al rock más psicodélico, aunque se dejan llevar por su pasión por Bowie. Sus primeras maquetas huelen a glam. A pesar de sus múltiples influencias, su pop llama la atención por su personalidad. El post-punk refinado de la banda novel se empieza a escuchar por los circuitos del punk londinense. Allí compiten con Sex Pistols o Generation X.

Sus guitarras melódicas y sus ritmos de tiempos pasados y futuros anticipan el pop actual. Así lo ven los miembros de la banda, que esperan echar raíces en la escena londinense ofreciendo un refinamiento oculto por la rudeza del punk imperante. También lo cree la Essex Kennedy’s que les ofrece un contrato. Pasan a llamarse Psychedelic Furs y se completa la formación en 1979. Descartan afortunadamente el nombre The Europeans para la incipiente formación. Vince Ely como batería y el músico fundamental de los Furs, el guitarrista Johan Ashton, llegan para quedarse y hacer mucho ruido. Richard Morris acude con su guitarra a la llamada de la banda. Detrás de todos ellos se sitúan las letras envenenadas de Richard Butler.

Un enfervorecido crítico les bautiza como Beautiful Chaos tras verlos en un directo donde han puesto de manifiesto sus raíces glam, pop y punk. Debutan en 1980 con un LP producido por Steve Lillywhite. El álbum homónimo descubre el gran potencial de los cachorros del punk y les sitúa en el #18 de las listas británicas. El éxito les visita en Francia, Italia, Alemania, Australia y España. La versión americana de Psychedelic Furs es reeditada en US a pesar de no tener un relevante impacto comercial.

Ese inconveniente se solventa con el enorme éxito cosechado con su Talk, Talk Talk de 1981. Debutan en el Billboard. En el otro extremo del planeta alcanzan el #8 de las exóticas listas de éxitos neozelandesas. No será el primero. Sus siguientes discos se sitúan sin misericordia en el top 10 de Nueva Zelanda. Recorren el mundo envueltos de un halo mitómano. Se topan con la madurez artística en plena cresta de la ola. Su Forever Now de 1982 resuena como viento fresco y su fragancia eleva a la banda al limbo de los triunfadores.

Graban en Woodstock al amparo del productor Todd Rundgren. De Forever Now brota Love My Way, un single que les brinda un furibundo éxito entrando directamente al paraíso del Billboard Hot 100. Ely les abandona tras perfilar los últimos flecos del álbum. Phil Calvert le sustituye en la siguiente gira, pero no llega a ver los estudios donde se prepara el nuevo material de la banda.

Se abrazan al mainstream en 1984. Su antológico Mirror Moves  les separa del underground y les abraza a la perfección técnica. Es producido por Keith Forsey. Tras concluir su trabajo se convierte en el batería del grupo. El Reino Unido enloquece con dos superhits del tamaño de Dumb Waiters y sobre todo de Pretty in Pink. Esta última es elegida para formar parte de la banda sonora de la película del mismo nombre dirigida por Howard Deutch. El film no pasa desapercibido y su soundtrack se gana merecidamente un disco de platino maldito.

Richard Butler raja acerca de lo comercial que se está volviendo la banda londinense. Richard entiende que la masiva interpretación que la película da a su canción desvirtúa su significado. Pretty in Pink equivale a naked, desnudo. Lanzan The Ghost In You y visitan de nuevo las listas de éxitos. Heaven es elegido como nuevo single. Directo al #29, el techo de los Furs. Columbia impone el sello yanki en la versión US del disco. Se decanta por Here Come Cowboys como carta de presentación. Su repercusión es inferior a la de Heaven.

El giro hacia la new wave se hace notar en las emisoras del género en Canadá. La CFNY ensalza a The Ghost In You como el mejor tema del año al mismo tiempo que Mirror Moves se hace fuerte en las listas canadienses. Las radios universitarias divulgan la buena nueva de los Furs entre los prometedores jóvenes de la era Reagan. A mediados de los ochenta se consolidan como banda referente de las escenas musicales de las dos riberas del Atlántico.

El escritor Dave Thompson afirma que los Furs tendrán más repercusión en músicos futuros que en el mercado”. 1986. Butler airea las contradicciones residentes en el interior de la banda. Admite que el desmesurado éxito de Pretty In Pink provoca la grabación apresurada de un disco diseñado para aprovechar el rebufo de un tema de moda antes de estar preparados para afrontar el reto. La causa de sus inquietudes se plasma en Midnight to Midnight. Un estilo mucho más pop desciende el nivel de estridencia y, en contraste, aumenta el número de seguidores hasta cotas insospechadas. Nuevos músicos aportan nuevos ritmos a la ya ecléctica música patrimonio de los Furs. El batería Paul Garisto y el saxofonista Mars Williams ponen su talento y empeño en la grabación y en la gira del LP.  Heartbreak Beat se inscribe con letras de oro en el Top US 40.

Tras meses de intensa actividad vial sale a la luz uno de los himnos del grupo. All That Money Wants supone un puñetazo en la mesa y emparenta el lamento punk con la efervescencia pop. La canción da lustre a un recopilatorio bajo el rimbombante nombre de All Of This And Nothing en 1988. Ely vuelve a la banda para grabar este tema, forma parte de la troupe de la correspondiente gira e involucrarse en el proceso creativo de Book of Days, un LP contradictorio.

Se instaura la autocomplacencia entre los Furs. El éxito es difícil de digerir. Cada single lanzado entre 1988 y 1991 alcanza los puestos de honor de las listas británicas. Es el principio del fin. Su música deja de destilar garra y se diluye entre egos desmedidos. Tres años de espera jalonan el estreno de World Outside en 1991. Sin mucha chicha, pero con el sello personal de los Furs, el disco genera una desgana general. El hastío les lleva finiquitar su carrera conjunta ese mismo año.

Los hermanos Butler crean Love Split Love junto a dos músicos adscritos a diversas giras con los Furs: Richard Fortus & Frank Ferrer. LSL dibuja una trayectoria irregular que toca techo con Charmed. El éxito deja en evidencia la decadencia creativa de los hermanos de Londres. Una mala versión de los Smiths como How Soon Is Now? adorna la no menos brillante Jóvenes y brujas. Una película sobre brujas pubescentes de 1996. Richard se consolida como vocalista para todo. Pone su voz a los coros de I Am Anastasia de Sponge en nuestra amada Detroit.

John Ashton refunda los Psychedelic Furs en 2000. Los Butler regresan a su antigua banda. Ve la luz un disco grabado durante una gira mundial de reencuentro con sus seguidores. Le titulan Beautiful Chaos. Greatest Hits Live. Estrenan para la ocasión la versión en estudio de Alive (For once on my lifetime). El inevitable DVD del álbum publica material inédito en forma de Anodyne (Better Days), Cigarette y Wrong Train.

El éxito les vuelve a bendecir. En 2006, Richard Butler lanza al mercado un disco en solitario. Su sentimentalismo brota de lo más profundo del dolor. Dedica su trabajo a la memoria del doctor George Butler y a la del padre de su más estrecho colaborador. Para evadirse se inicia en la pintura. Confiado de su talento se instaura en NYC. En la ciudad de los rascacielos busca ser considerado como pintor de tronío entre concierto y concierto de los Furs. A día de hoy tiene exposiciones abiertas en Nueva York, Miami y Florencia.

Tim Butler sienta la cabeza en Kentucky junto a su mujer Roby Wesley Butler y sus críos. Mantiene su vinculación con su antigua banda. Por su parte, John Ashton se convierte en el talentoso productor escondido tras Marianne Faithfull, Sisters of Mercy, Red Betty o Seven Colour Sky. Supervisa el trabajo de una banda emergente como Los Angeles’ Silence. Finalmente, fija su residencia cerca de los estudios de Woodstock, en NYC.

2011. Psychedelic Furs se embarca en una gira americana peculiar en donde interpretan íntegramente su Talk Talk Talk del 81 en cada actuación. El cartel de no hay entradas adorna los recintos del tour. A día de hoy, la banda sigue en activo con los hermanos Butler al frente. Nada parece indicar un próximo retorno a los estudios, aun así su llama subsiste en conciertos cargados de nostalgia. La psicodelia no se abraza con el Punk pero perdura eternamente.