El Indie Ha Muerto: Los 50 € del Primavera Sound

El hecho de que el Primavera Sound en la edición del 2014 obligue a pagar 50€ por cada medio acreditado para el evento, el pagar por trabajar, como alegan los periodistas musicales, ha resultado ser un shock en el sector.

Curiosamente la organización, en su otra cara de la moneda, siempre ha buscado cuidar a su público. Su objetivo es muy claro: Fidelizar. Aparte de buscar la atención del público extranjero, lo cual es esencial para que un festival de esta magnitud pueda sustentarse y crecer, han cuidado y mimado a la gente que compra el abono: acceso a su portal, descuentos en los conciertos que organizan durante el año y alguna que otra sesión de clubs gratis en la sala Apolo.

¿Por qué, por otro lado, hacer pagar al periodista que va a cubrir un evento?

A primera vista se vive como criba a los medios semi profesionales y amateurs, y lo primero que viene a la  mente son los blogs. En el fondo, la negativa tradicional bien se perfila como el método más elegante para hacer la selección, y no usar una “tasa” para disuadir. Pero quizás este pago va un poco más allá de sacarse trabajo de encima y evitar que algunos blogs pidan un pase.

A nivel oficial, la razón por la cual se ha decidido es la de mejorar las condiciones de trabajo y la experiencia global de los medios acreditados. Así que, al tratarse del primer año de esta medida, tenemos que dejar el beneficio de la duda, aun con la sombra de las posibles consecuencias futuras y sobre esta promesa de optimizar la experiencia de los acreditados.

Es evidente que vivimos en tiempos muy complicados para la cultura: Teatro, museos, música… Todos están sufriendo las consecuencias de un gobierno ciego, centrado en el corto plazo (es decir, el pelotazo monetario que va a hacia sus bolsillos) más que en el largo plazo, la cultura, la enseñanza, todo lo que hace a una sociedad mejorar. Quizás estos 50 € no son justificables desde esta óptica, no lo sé, pero sí que dan para pensar en qué situación estamos. No sólo se trata de adaptarse a estos tiempos duros, sino también de aprovechar para pensar en qué venimos haciendo mal durante muchos años, no porque seamos los culpables, nosotros, la gente de a pie, los que nos gusta consumir música, todo lo contrario. Sino por qué tenemos que adaptarnos, optimizar, porque no nos queda otra. Las circunstancias obligan. Es el fin del old school.

Analicemos un poco cómo se divide el precio de una entrada o abono. Tenemos por un lado el 21 % de IVA por la subida del IVA cultural gracias a nuestro querido gobierno y su mayoría absoluta. A lo que le tenemos que sumar el 10 % que se lleva la SGAE. La suma de las dos cifras asciende hasta el 31%, que es casi un tercio de la entrada. 31% que el organizador del evento no ve. No hay que olvidar que el año pasado, cuando se pasó de tributar por cada entrada del 8% al 21%, el Primavera Sound tuvo que asumir esta subida. La absorbió, no subió precios de los abonos que ya llevaban meses a la venta, y esto es un esfuerzo enorme, sobre todo porque los artistas van a seguir cobrando su caché sin sensibilizarse para nada en este aspecto.

Desconozco cuál es el presupuesto titánico del festival. Pero conociendo lo que cuesta la producción de un concierto de un día en un estadio y a lo que asciende, creo que vale la pena concienciar de la cantidad de gente que se necesita, por ejemplo, para levantar un escenario, los profesionales que gestionan la producción y que trabajan de sol a sol, los que acompañan y realizan el hosting de los artistas los días de actuación, y los que realizan la limpieza en modo sprint cuando algunos de nosotros volvemos pálidos a nuestras camas totalmente agotados, con el sol molestándonos en la cara.

No pretendo justificar la decisión, porque para muchos puede suponer un precedente peligroso, pero sí intentar deducir el porqué de dicha postura. Y es que estamos muy mal, estamos caminando hacia la destrucción de un tejido musical muy frágil ya de raíz, muy deudor de la visita de cantantes extranjeros que mueven masas, y totalmente olvidadizo con las salas, las bandas y el caldo de cultivo nacional.

Si tenemos en cuenta que el Primavera Sound acredita a 1.500 medios, estos 50 € pueden posibilitar la contratación de unos 15 grupos medianamente conocidos, que no es poco.

Quizás toca reflexionar sobre el status quo en el que el tema de acreditaciones ha llegado. El dar por sentado que nos dan un pase. Hay que entender que el pase es un medio de promo y que Internet ha propiciado que posibles medios no profesionales puedan ser objeto de acreditación, ya que publicitan el evento musical. En fin, es un debate complejo de cómo las tecnologías de la información han afectado a los medios tradicionales, y cómo éstos se han visto algo desplazados. Así que otro claro ejemplo de que los tiempos están cambiando.

Lo que está claro es que los vientos están en contra, y repito, los 50 € pueden suponer un punto de partida que no sabemos dónde va a llegar y posiblemente no del todo correcto, pero hay que dar un poco de aire hacia organizaciones que están asumiendo el riesgo, con sponsors privados pero sin subvenciones públicas en la mayoría de los casos, y con un panorama tributario ahogante. Dicho riesgo y la obtención de beneficios puede moverse tranquilamente en un intervalo de peligro financiero alto, es decir, se necesita  mucho público para cubrir costes, y el beneficio obtenido siempre es inferior al riesgo asumido. Si se pierde dinero, se pierde más que en el caso de ganarlo con un sold out. Se puede perder una millonada, pero en el mejor de los casos sólo se gana lo correspondiente al 50% de esa posible pérdida millonaria.

Recemos así, para un cambio de gobierno, pero de mientras hay que intentar adaptarse a los nuevos tiempos, aunque eso signifique menos acreditaciones para los medios y más entradas a la venta en contraposición. Valoremos el esfuerzo de los que están luchando y demos de margen de carencia de un año al Primavera Sound, dejemos pasar este 2014, tomemos conclusiones sobre la experiencia de trabajar ahí una vez concluida la edición del presente año, y entonces evaluemos hacia dónde nos estamos encaminando.