Wu Lyf aúlla en la Moby Dick de Madrid

WU LYF

Prepararon su primer disco solos, en una iglesia abandonada. Han rechazado contratos discográficos para poder hacerlo a su manera, para no perder esa euforia que llevan tan cerca de la piel. Wu Lyf llenaba la Moby Dick desde una hora antes de su llegada, las cámaras se apretaban en la primera fila preparadas para no perder detalle de la actuación de este grupo tan bien recibido por la prensa. El gran hype de Manchester llegaba entre aullidos al escenario y cuatro chicos asomaban sus cabezas mientras comenzaba a sonar su teclado. Su sonido casi místico en seguida hizo efecto.

 

No les hizo falta hablar español para conectar con la gente, la voz de Ellery Roberts logró llegar a todas partes, aunque a pesar de ello, él tímido preguntaba: “Do you understand me?”. Se encargó de desgarrar cada letra con esa manera tan particular de cantar, como si un lobo a la luna lo hiciese, en su voz está la esencia. Nadie dudaba de ello. Unas baquetas golpearon el ritmo dispuestas a morir, tocaron la marcha de la muerte mientras todos bailaban.

 

Y es que así son ellos, como encantadores de serpientes, suenan enérgicos y arriesgados. Tienen melodías que incitan y gritos que empujan, ni ganan ni pierden en directo. Su disco debut, Go Tell Fire to The Mountain, es una muestra de ello, donde han volcado toda la calidad que suben al escenario.

 

Oímos temas como Dirt, We Bros, o Spitting Blood. También una de mis favoritas, 14 Crowns For Me & Your Friends, uno de los momentos que podría representar parte de ese sentimiento que provocan, momento en el que veo al vocalista bajo una chaqueta customizada con el nombre de la banda, leemos Wu Lyf de hombro a hombro y él acaba el tema con un “Be brave babe…be brave”.

 

Muy poco tiempo les ha hecho falta para destacar desde que conocimos su primer disco este mismo verano, contando con todo lo que se ha hablado sobre su ideología violenta y anarquista que no ha hecho más que promocionar su imagen, pero lo importante es que le han echado valor al desarrollo de un proyecto con personalidad propia. Veremos si en un futuro tanta confianza no decae, pero hasta entonces recomendaría dejar murmuraciones al margen.