WE ARE STANDARD – THE GREAT STATE

THE GREAT STATE

Ellos mismos hablan de este mini Lp como oportunidad para reinventarse y para mostrar a sus seguidores hacia qué sitio van y, por tanto, la ruta que ambos, grupo y fieles, han de seguir. Otra vez lo han vuelto a hacer. Cambio de estilo, tal vez de look. Si ya pasaron del gamberrismo a la sofisticación, ahora vuelven convertidos en elegancia de pop sinfónico al más puro estilo british con eco a The Verve etcétera etcétera, lo sabemos de sobra, e incluso con referencias a coros negros tipo Spiritualized. Así es 07.45 (Bring me back home), el tema que abre la colección de cinco canciones. Cinco temas que en apariencia son sencillos, pero que condensan una calidad tal que hace que esta producción pueda verse casi como un larga duración.

Este primer tema marca, con una letra que invita a la música de despedidas de la noche y que llegan con el día, la entrada en la nueva atmósfera de We are Standard, antes Standard, formación también conocida a veces por el terrible nombre de WAS (¿Vas a ir al concierto de WAS? Jo tía, qué bien me lo pasé con WAS). Y vamos de atrás (en el tiempo) hacia adelante (en el disco) para ver lo que ha pasado en ese estado del que nos hablan los de Getxo durante, por ejemplo, toda una noche. Este Ep es un viaje retrospectivo: la siguiente, que se llama Summer, invita a bailar, aunque nos siga aturdiendo la clara referencia sinfónica.

Summer, que comienza como una llamada de “viajeros suban al barco”, aplica los sonidos más actuales al repertorio de Standard y supone, junto al evidente single, una cierta ruptura con los temas que hasta ahora conocíamos de ellos.

Con Good ones se vuelve a producir una vuelta a hacia lo británico. Esta canción, a la que probablemente Suede haya servido de inspiración, se añaden unos teclados que desde el fondo de la canción provocan uns simpática armonía. La penúltima del disco es Let´s say i´m in love, que parece estar en otra onda. Y es aquí donde me he dado cuenta de que han preferido la alternancia. Tras abrir con una buena canción, han pasado a sonidos más calmados para llegar a este punto álgido en cuanto a marcación de los ritmos.

Cierra esta producción Love me, que parece confirmar todo lo mascado poco a poco en esta reseña rumiada. Standard pasan de todo, y parecen haber madurado en una carrera nada dilatada en el tiempo –llevan en activo desde el año 2002 y publicando discos largos desde el 2006-, esto no puede ser ni bueno ni malo, aunque todo parece indicar que el gamberrismo, al menos en las producciones, ha desaparecido. Ahora son uno de los grupos españoles consogrados a vivir de un espíritu de vocación más artística que mercantilista –aunque publiquen en Mushroom Pillow, que es una discográfica que sigue con la baza de “apuestas” – pero que empieza, casi sin darse cuenta, a rodearse de ese aire de magnetismo hacia el que irán atraídos –y flotando- primero decenas, después centenares y luego miles de fans. Y que ellos lo disfruten.

 

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 6.5/10.

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