Vuelve Jaime Rosales: el cine de ‘Sueño y Silencio’

JAIME ROSALES

Después de ser descubierto en Cannes con su película Las horas del día, después de deleitarnos con su íntimo film La Soledad (ganadora de tres premios Goya) y después de rodar la controvertida Tiro en la Cabeza (en la que exploraba la vida diaria de un etarra), Jaime Rosales vuelve a las pantallas con Sueño y Silencio, otra película íntima con la que reafirma ser uno de los pocos intelectuales del cine en España (acompañado de Javier Rebollo y un par más).

La nueva cinta está protagonizada por Yolanda Galocha y Oriol Roselló. En ella, se narra la historia de un matrimonio en fase divergente debido a un accidente en el delta del Ebro, donde la pareja pierde a su hija. Esta divergencia es tanto física como psicológica: ella explota hacia fuera, haciendo ver su desesperación debido a la amputación familiar; él implosiona, guarda todo para sí, oculta sus emociones, e incluso es parco en palabras.

La puesta en escena es a la que nos ha acostumbrado su director, con la cámara dando mucha sobriedad a la imagen, pantallas partidas, y un depurado blanco y negro que sólo desaparece en una única secuencia. Además, en la película se hablan cuatro idiomas: catalán, castellano, inglés y francés. En palabras del director, lo que se ha buscado es ‘una experiencia plástica muy potente pero también mucha fuerza en la emoción’.

Él distingue la puesta en cuadro (sobria, como nosotros afirmábamos arriba) a la puesta en escena, donde dice que encontramos una puesta líquida, ya que nunca se sabe cuando van a aflorar esas emociones., emoción que vuelve a aflorar en el momento de una ruptura, de la vida arremolinada antes y después de la propia muerte.

Una película made in Rosales, donde el realizador explora lo que une la introspección (proceso interno del sujeto) y la extraversión (proceso externo del sujeto).