Varry Brava en la Sala Becool de Barcelona

VARRY BRAVA

Varry Brava tenían ganas de venir a Barcelona después de su última visita hace dos años, según comentó el propio Óscar, cantante de este grupo murciano. El que escribe humildemente esta reseña tiene que reconocer que, por entonces, no sólo no fue a escucharlos tocar en directo, sino que ni los conocía. Aún así, me atrevo a decir que, por entonces, pocos podían imaginar que para cuando volviesen a visitar la ciudad, vendrían de hacer una gira veraniega por varios de los festivales más importantes del país con gran aceptación de público e incluso cosechando elogios de otros artistas (Santi Balmes y Julián de Love of lesbian hace poco los consideraron una de las revelaciones del año).

 

Pues bien, con este cartel se presentaron el pasado viernes 9 en la sala Becool de la zona alta barcelonesa y dentro del Budweiser Live circuit con su primer disco, Demasié (autoeditado, 2012), con ganas de divertirse y divertirnos aprovechando la proximidad que permite el tocar en salas pequeñas como en este caso. Cierto es que la sala, incomprensiblemente, no se llenó, pero eso permitió crear un ambiente relajado y algo íntimo entre grupo y público que se transmitió con varias bromas.

 

Por este motivo seguramente vimos al grupo salir algo frío, y eso pese a empezar con uno de los grandes temas del grupo como es No te conozco, donde ya pudimos intuir que esta gente no se toma muy en serio (en el mejor de los sentidos), con unos looks completamente ochenteros, gafas de sol de colores, mayas y poses forzadas entre las que Aaron, el teclista, se convirtió en el rey. Tras este gran tema siguieron con Despeinados, canción de guitarras donde hasta Aaron dejó los teclados para enfundarse la suya; y dos temas de su maqueta, Ibiza y Piérdete, canciones más flojas pero todo un guiño a los que les siguen desde el principio y, por qué no decirlo, también una manera de extender el concierto de un grupo que solo tiene un disco.

 

Después de este set de temas y una vez ya había subido un poco la temperatura de la sala, llegó uno de los más conocidos, Calor, que en directo impide un poco disfrutar de la melodía de la guitarra tan estilo The Strokes y que sí que se aprecia en el disco, pero que no por eso deja de ser una de las grandes canciones del grupo. Después de ésta cayeron el resto de canciones del álbum, destacando la “italianada”, como ellos mismos calificaron a Disco, suave homenaje al italodisco que acompañaron con un intento de coreografía de guitarras (lo que les permitía el pequeño escenario); Miedo donde sí que destacaron las geniales guitarras y Templo, uno de esos temas que parecen hechos para el directo con un subidón que hizo saltar a la sala. Pero donde sí que hicieron bailar hasta al más vergonzoso de la sala fue cuando sonó No Gires, inacabable en directo, un verdadero estallido de energía donde el grupo dio todo lo que tenía, despojados ya de sus modernas chaquetas.

 

Tras el clásico parón llegaron los bises, donde tocaron No puedes, otro tema de la maqueta, dejándonos para el final lo mejor con Radioactivo, temazo donde los haya que nos dejó a todos con ganas de más y preguntándonos cuando volverán.

 

En definitiva, un gran concierto de un grupo que en su página web se presentan como una banda con “brío, brillo, energía, fuerza y elasticidad suficientes para facturar hits pop con pies y cabeza. Varry Brava no deja indiferente a nadie con su principal baza: un contundente, enérgico, divertido y demoledor directo”. Y la verdad es que no se equivocan, energía y diversión nos falta a estos murcianos, así que esperemos que no tengan que pasar otros dos años para poder volver a verlos por Barcelona.