Vampiros de Cine

DRACULA 3D

Puede que la leyenda sobre la inmortalidad del vampiro no esté tan lejos de la realidad, al menos en lo que se refiere a cine. Prácticamente desde sus inicios, el séptimo arte ha visto pasar por sus filas a decenas de chupasangres de todas las clases. Primero como figura de terror, pasando por mito erótico, hasta el personaje cómico, amante enamorado, héroe o incluso niño. El mito vampírico se sigue reinventando y, de una forma u otra, acaba encontrando a su público.

Sin ir más lejos, la recién estrenada Amanecer. Parte 2, última entrega cinematográfica de la saga Crepúsculo, ha mejorado los números de sus predecesoras y está a un paso de alcanzar a Lo imposible como estreno más taquillero en la historia de España. La adaptación de las novelas de Stephenie Meyer hace las delicias de muchos, o mejor dicho, muchas adolescentes, que se chiflan por ver a Robert Pattinson y compañía en acción.

NOSFERATU

Como ocurre con la historia de Edward Cullen, y pasando por alto las comparaciones cualitativas, el cine de vampiros ha encontrado una fuente de inspiración sin igual en la literatura. No en vano, Drácula, de Bram Stoker es el segundo personaje literario del que se han realizado más adaptaciones en la gran pantalla, sólo por detrás de Sherlock Holmes. Dentro de esta temática, cabe también destacar la amplia representación en forma de versiones cinematográficas de la obra de Carmilla de Sheridan Le Fanu escrita en 1872. Se trata de un cuento de terror gótico, basado en el erotismo y la insinuación de una relación lésbica entre las jóvenes vampiresas protagonistas.

Grandes obras del celuloide se han firmado bajo el sello de los colmillos afilados. En realidad, los vampiros han estado presentes en películas de toda clase y para todos los gustos. En las siguientes líneas repasaremos algunas de las incursiones más populares y/o interesantes de este demoníaco mito en el séptimo arte.

El cineasta alemán, Friedrich W. Murnau dirigió Nosferatu en 1922. La historia del siniestro conde Orlok (Max Schrek) recordaba demasiado a la de otro conocido conde, y la viuda de Bram Stoker, propietaria de los derechos de autor, demandó a Murnau por plagio. Se ordenaron destruir todas las copias distribuidas, pero afortunadamente se salvaron media docena, a partir de las cuales se reconstruyó este film clásico de terror.

El húngaro, Bela Lugosi encarnó a Drácula en una película del mismo nombre dirigida por Tod Browning y Karl Freund en 1931. De la mano de Universal Pictures, especializada en el género de terror, Lugosi se convirtió en la viva imagen del vampiro más popular.

La productora británica, Hammer Films, introdujo variaciones en el estilo de Drácula, una versión aristocrática y elegante del conde, más alejada de la novela. Christopher Lee fue el encargado de dar vida en la pantalla a este seductor vampiro con los ojos inyectados en sangre en Drácula, dirigida por Terence Fisher en 1958. Dos años después, el mismo director firmaría la secuela, Las novias de Drácula. En esta ocasión David Peel interpretó al joven barón Meinster, mordido por el sibilino conde.

Roman Polanski dirigió en 1967 El baile de los vampiros, una comedia que desmitificaba el aura de terror de los chupasangres. En ella el doctor Abronsius y su ayudante viajan por Transilvania con el objetivo de demostrar la existencia de estos seres con fobia a la luz.

La Hammer produjo en 1970 una versión femenina de una sensual vampira interpretada por Ingrid Pitt en Las amantes del vampiro, basada en Carmilla, de Le Fanu. Un año después se haría una continuación bajo el título de Lujuria para un vampiro.

Andy Warhol se lanzó a producir en 1974 una extravagante versión del personaje de Stoker llamada Sangre para Drácula, de la mano del cineasta Paul Morrissey. En la cinta, un debilitado conde Drácula debe conseguir sangre virgen para sobrevivir, y decide trasladarse a Italia, donde cree que será fácil encontrar mujeres vírgenes debido a la moral religiosa del país.

Tony Scott dirigió en 1983 El ansia, basada en la novela homónima de Whitley Strieber. Catherine Deneuve representa a una bella vampira con tanta sed de sangre como necesidad de amor. Le acompañaban en el reparto Susan Sarandon y David Bowie.

La temática vampírica llegó a la animación con Vampiros en La Habana (Juan Padrón, 1985). La comedia cubana gira en torno a un nuevo invento científico, el Vampisol, que permite a estas legendarias criaturas exponerse a la luz del día sin riesgos. Dos poderosas bandas de vampiros europeos y estadounidenses viajaran a La Habana para hacerse con la fórmula de la ambicionada pócima.

DRACULA DE BRAM STOKER

Drácula, de Bram Stoker (1992), dirigida por Francis Ford Coppola, constituye una de las más fieles adaptaciones de la novela original, a la vez que hace claras referencias artísticas a Nosferatu. Una historia de terror y romanticismo protagonizada por un inspirado y oscuro Gary Oldman y en la que Anthony Hopkins se pone en la piel del sabio profesor Van Helsing.

En 1994 Neil Jordan reunió en Entrevista con el Vampiro a Brad Pitt, Tom Cruise, Antonio Banderas, que comenzaba sus andanzas en Hollywood, y a una todavía niña Kristen Dunst. En la película, Louis de Pointe cuenta su historia a un periodista, dos siglos después de haber sido mordido por un vampiro llamado Lestat.

Stephen Norrington, dirigió Blade en 1998, una película remotamente basada en un personaje de cómic de Marvel. Wesley Snipes se pone en el papel de un personaje mitad hombre, mitad vampiro, que dirige su sed de sangre a la caza de vampiros. La cinta cuenta con dos secuelas, Blade II (2002) y Balde: Trinity (2004), más centradas en la acción y la lucha que en una trama elaborada.

En 2003 se estrenó Underworld, un reflejo de la eterna lucha entre vampiros y licántropos, temática presente en la ya mencionada saga de Crepúsculo. La película de estética Matrix, prontagonizada por Kate Beckinsale, ha tenido tres secuelas: Underworld: evolution (2006), Underworld: la rebelión de los licántropos (2009) y Underworld: el despertar (2012), y ya se prepara una quinta película para 2014.

El director sueco, Tomas Alfredson dirigió en 2008 Déjame entrar, un exitoso film que narra la historia de Oskar, un niño acosado en el colegio que traba amistad con Eli, su nueva vecina, que resulta ser un vampiro. En 2010 se realizó un remake estadounidense que buenamente podían haberse ahorrado, siendo la película sueca absolutamente recomendada para todos los amantes del cine y de los vampiros. Esta película demostró que no todo estaba hecho en el cine de vampiros, y que estas criaturas de leyenda pueden dar todavía mucho juego en la pantalla.