Those Dancing Days: Derroche pre-veraniego de pop desenfadado e intensa adolescencia

THOSE DANCING DAYS

Fecha: 3 de junio de 2011

Lugar: Music Hall (Barcelona)

Teníamos muchas ganas de ver a estas chicas en directo, y es que parece que últimamente todo lo que viene de Suecia huele a calidad. Seguramente tiene que ver con la apuesta por políticas públicas potentes de fomento de la cultura, pero esto es chicha para otro análisis en profundidad.

Teníamos ganas de ver cómo se desarrollaba Daydreams and Nightmares en directo, tras las buenas críticas que suscitó tanto el disco como la gira de su álbum debut In Our Space Hero Suits. Parece que, en esa ocasión, la única pega en la que muchos medios del mundillo Indie coincidían era una aparente falta de madurez escénica y musical que por otro lado suplían con ganas y muchas dosis de energía sobre el escenario.

Pues bien, parece que un par de años de rodaje de gira y el proceso de grabación del nuevo trabajo ha corregido (al menos en parte) esa inexperiencia pero sin perder ni un ápice de intensidad. Esa fue la clave de su concierto en Barcelona, brevedad pero máxima intensidad de principio a fin.

A lo largo de apenas una hora de concierto, las cinco jovencísimas suecas desgranaron los temas de su último trabajo a un ritmo frenético. Este último es claramente una continuación del primer álbum, pero con una producción mucho más pulida, que en directo también se nota. Continúa claramente la línea de Rock y Synthpop algo ochentera que apuntaba su despegue, pero esta vez han abusado menos del Hammond y han sabido darle más clase al sonido. También sonaron los temazos de su primer disco como Run Run o Hitten que pusieron al público presente a convulsionar. Cabe destacar la voz y presencia de Linnea Jönsson, que en cierto modo trae recuerdos (al menos de estilo) de Debbie Harry (Blondie) o Chrissie Hynde (The Pretenders). En todo caso, apunta maneras, ya que si con tanta juventud puede generar esa presencia escénica, le auguramos una carrera de éxitos si sigue progresando.

Es cierto que siguen sin tener el mejor estilo y ejecución sobre el escenario, seguramente debido a su corta edad. A ratos parece que los instrumentos se les van a escapar de las manos, pero lo mejor de todo es que el sonido no parece reflejarlo para nada. Y por eso me permito el lujo de reivindicar esa inocencia y descaro post-adolescente. Y es que las chicas me cayeron muy bien, lo reconozco. En especial Cissi Efraimsson aporreando la batería con más fuerza que estilo pero sin perder la sonrisa ni un momento y Rebecka Rolfart a la guitarra (la única que se dirigió al público con un divertido y macarrónico castellano).

En resumen, la música (y los directos) tiene múltiples objetivos, pero uno que no me gustaría olvidar nunca es el de divertir, sobretodo cuando el verano está tan cerca. A mi juicio fue un directo corto pero con dosis de diversión a toneladas y una intensidad envidiable. Importante destacar también la idoneidad del espacio, hay que felicitar a los promotores de la reforma en profundidad de la sala Music Hall para adecuarla a la buena música en directo. Necesitamos más espacios como este en la ciudad, salas de pequeño/mediano formato donde la música independiente tenga salida y no sea un lujo para unos pocos intérpretes.

¡Viva el verano! Viva la post-adolescencia, la buena música aunque sea ligera y qué narices, ¡Viva Suecia!

Escrito por
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