The Tallest Man On Earth – There’s No Leaving Now

THE TALLEST MAN ON EARTHRenovarse o morir; esa es la máxima, más aún en un género como es éste en el que continua e inevitablemente hay que lidiar con las odiosas comparaciones con Bob Dylan, Woody Guthrie y demás grandes. Y eso es precisamente lo que Kristian Matsson (el hombre detrás de The Tallest Man On Earth) ha hecho en su último álbum.

Publicado también bajo el paraguas del sello Dead Oceans (A Place to Bury Strangers, Bishop Allen…), There’s No Leaving Now viene a rematar el sonido que ya pudimos anticipar en temas como The Dreamer del EP Sometimes the Blues Is Just a Passing Bird (2010) y que pudimos catar en el single 1904, publicado en mayo e incluido en este largo: un sonido más limpio y mucho más cuidado, con arreglos de guitarras eléctricas, baterías suaves… El propio artista dice que buscaba “crear algo que no sonara como un grupo de rock pero que tampoco fuera minimalista” cuyo sonido tuviera “esa cualidad quebradiza, frágil”. Y lo cierto es que lo ha conseguido.

En There’s No Leaving Now, Matsson se ha atrevido a añadir percusión, piano, guitarras eléctricas y hasta vientos (como en la fantástica Revelation Blues), todo ello con tanta delicadeza y responsabilidad, que estos arreglos no hacen sino contribuir a la atmósfera de la canción (y de todo el disco en general), sin perder el carácter intimista de su trabajo. Ni que decir tiene que también hay sitio para canciones más en la línea de sus anteriores discos: guitarra, fingerpicking y viva voz (Leading Me Now, Criminals, On Every Page).

Precisamente esa viva voz es uno de los aspectos en los que más ha evolucionado el sonido de The Tallest Man On Earth. Lejos de esa voz desgarrada y agonizante de Shallow Grave (2008) y The Wild Hunt (2010), el vozarrón de Matsson, aunque sigue rasgando, ha ganado multitud de matices (como se puede apreciar en la preciosa balada a piano y voz que da nombre al álbum). Por renovar, se ha renovado hasta la lírica, y para muestra el propio título del disco: frente a la actitud huidiza y escapista de sus anteriores trabajos, There’s No Leaving Now canta a enfrentarse a las dificultades y las debilidades como modus vivendi.

Lo mejor de todo esto es que pese a los cambios, The Tallest Man On Earth sigue siendo The Tallest Man On Earth, y pese a los arreglos y percusiones, Matsson sigue siendo capaz de defender su trabajo sólo con la ayuda de su guitarra como ha venido haciendo hasta ahora. El sueco firma, quizás no su mejor disco (porque The Wild Hunt era mucho disco), pero sin duda un gran trabajo y un esfuerzo muy loable por evolucionar y mejorar. Lo más bonito sin duda es ver que la profesionalización de su trabajo desde Shallow Grave (2008) no ha mermado la pasión, el talento ni la capacidad de evocar sensaciones del hombre más alto del mundo…

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8/10