The Pains Of Being Pure At Heart, el triunfo de la inocencia.

THE PAINS OF BEING PURE AT HEART

Lugar: Sala Apolo, Barcelona.

Fecha: 20 de junio de 2011.

Fotos: Jordi Teixidó.

Volvieron a pisar una sala barcelonesa los neoyorquinos The Pains Of Being Pure At Heart. Hace un par de años ya pasaron por la sala Bikini en un concierto que no acabó de cuajar por problemas de sonido. Aún así, el público sigue queriendo a este grupo, llenando más de tres cuartas partes la sala Apolo.

Esta joven formación, tanto por su nacimiento como por las edades de los miembros, ya ha hecho correr ríos de tinta en la prensa especializada, siempre asociándolos con el shoegaze, y mencionando grandes bandas como My Bloody Valentine o Jesus & Mary Chain. Por lo tanto, sorprende ver que en el escenario no hay apenas amplificadores, tan comunes para crear muros de sonido en ese estilo musical. Sospechas que se materializaron en directo, donde no le dan un especial protagonismo al uso de los pedales, dejando el componente más atmosférico y ruidoso a la risueña teclista de rasgos asiáticos Peggy Wang-East.

Así, si una palabra resume el directo de estos chicos es inmediatez. Se distancian de la sonoridad más compacta y producida del disco, para ofrecernos un concierto más pop-rock, menos rico en matices sonoros pero más eléctrico. Empezaron con Belong, canción que da título a su recién estrenado segundo disco. Y empezaron fríos, transmitiendo poco, y anquilosados. La “pájara” les duró hasta el cuarto tema, donde un Heart In Your Heartbreak nos hizo saltar a nosotros y a ellos.

A partir de allí, la banda se engrasó y disfrutamos  saltando, aplaudiendo y vitoreando como los adolescentes que ellos son, mientras sonaban sus temas más redondos como My Terrible Friend, Stay Alive… Cerraron el primer bloque con Everything With You. Y encararon la primera tanda de bises con un pausado Contender, para posteriormente hacernos disfrutar con unos Say No To Love y la homónima The Pains of Being Pure At Heart.

Es una banda sincera, fresca y joven, transmiten positivismo e idealismo en lo que hacen. Les queda mucho por hacer y mejorar, su directo es notable e inocente a la vez, sólo apoyándose en sus canciones para funcionar bien sin más artificios.

Habrá que ver hacia dónde va su siguiente colección de canciones, cuando maduren como banda y este positivismo post-adolescente no lo sientan como tal. De momento, disfrutemos de ellos como lo que son, una banda a la que todos envidiamos por lo bien que se lo pasan haciendo lo que quieren hacer. Prometen.