The Libertines no superan las expectativas en el día más flojo del Low

Era sábado,  y aunque el calor decidió dar un poco de tregua, la asistencia al recinto parecía menor que la del día anterior, al menos en un principio.

Con un Grupo de Expertos SolyNieve que salía puntual al escenario (20:00h), el ambiente comenzaba a animarse poco a poco. Los granadinos no necesitan convencer a nadie y su mejor carta de presentación es un público fiel que ya sabe lo que va a ver en cada uno de sus conciertos. Ferrón y Jota, con su banda a la espalda, presentaban Lucro Cesante, EP que se publicó en marzo de este mismo año.  Mostraron el nivel que les caracteriza y aparecieron en el escenario Budweiser pisando fuerte mientras iniciaban la actuación con “La Nueva Reconquista de Graná” y nos ponían el vello de punta a muchos de los que allí estábamos.  Jota terminaba el tema, apuntando entre risas, que no sólo iban a reconquistar Graná, sino también el Levante español. Eso dijo o al menos eso fue lo que entendimos que dijo porque ya es sabido por todos que no es fácil captar lo que el líder de Los Planetas dice a la primera.

Los asistentes, de los que se presumía una edad algo mayor que la de los asistentes a otras actuaciones del festival, se venían arriba con canciones como “Déjame vivir con alegría”, “Dime” y “Claro y Meridiano”. El show transcurrió de forma tranquila mientras comenzaba a anochecer en Benidorm y nosotros escuchábamos al grupo de Granada explotar su acento andaluz en cada uno de sus temas.

Le tocaba el turno a Él Mató A Un Policía Motorizado que convocaban en el escenario Matusalén a todos sus fans. Su actuación fue claramente in crescendo, con un inicio bastante apagado que la banda consiguió transformar por una trama y un desenlace muy potentes. Los argentinos hicieron un buen espectáculo con un sonido que terminó hipnotizando al público. Dieron un repaso a su discografía y la multitud se dejaba llevar por el ritmo en canciones como “Chica Rutera”, “Mujeres bellas y fuertes” o “Chica de Oro”. Era imposible no tararear y no bailar con las guitarras de Pantro Puto y Niño Elefante. La sorpresa de la noche vino cuando el líder de la banda invitó a Jota para cantar con el grupo “Yoni B” , tema incluido en su último disco “La Dinastía Scorpio (2012).

Aún dio tiempo a trasladarnos al escenario Budweiser, y ver como a Peace lo de escenario principal se le estaba quedando grande. Aunque el sonido que se proyectaba era inmejorable los británicos no consiguieron reunir a un gran séquito bajo sus pies y para colmo fueron muchos los que optaron por verlos desde la grada lo que provocó una sensación de vacío aún mayor en el centro del recinto. Pese a su esfuerzo sólo en sus hits el grupo conseguía que el escaso público se viniera arriba y levantara sus manos para bailar al ritmo de su música.

La noche dio para alguna sorpresa más y ésta vino de la mano de L.A. que apareció en el escenario con Lourdes de Russian Red con guitarra en mano incluída. Su sonido, personalidad y contundencia hicieron que se ganara de forma merecida el gran número de personas que asistieron a verlo.

A las 23:25 le tocó el turno a The Libertines que aparecían como cabeza de cartel en este día y su actuación demostró que quizás no era tan merecida esta posición. Un poco descafeinado fue lo que allí vivimos y aunque las expectativas eran altas no hubo un público entregado a lo largo de la hora y diez que duró su show.  Un Pete Doherty, presuntamente recuperado de sus adicciones, que decidió lanzar su guitarra al aire y dar un par de patadas a los altavoces que allí se encontraban. Carl Barât llevó la batuta y dirigió a la orquesta desde el minuto uno en el que comenzaron con su actuación. Doherty se apoyaba claramente en él para seguir sus pasos e intentar dar forma a la complicidad entre ambos. El ingrediente de humor lo puso Gary Powell, batería del grupo, que sin camiseta incitaba al público a que le siguieran en su ritual consistente en dar palmas al aire mientras gritaba “Ole, ole, ole…” Los londinenses tocaron, aparte de sus hits, el primer sencillo “Gunga Din” del que será su primer disco en once años y que verá la luz el 4 de septiembre. En definitiva, mucho ruido y pocas nueces una la banda  que pasó por Benidorm sin pena ni gloria.

Los siguientes en acudir al escenario principal fueron The Drums que con una afluencia de gente considerable engancharon al público desde el primer minuto, tanto por sus canciones como por las coreografías del vocalista Pierce. Los de Nueva York dieron un repaso a sus tres discos de estudio, destacando como puntos álgidos del concierto temas como “Money”, que hizo estallar a los presentes en un grito de guerra continuo hasta que terminó la canción, o “Lets go surfing”.

El punto y final a la jornada lo pusieron Elyella con una puesta en escena con mucha luz y color tal y como ya nos tiene acostumbrados. Envueltos por su electrónica cerramos este sábado que a decir verdad dio bastante de sí.