Tercera jornada en el Low Cost Festival: Baila hasta que el cuerpo aguante

LOVE OF LESBIAN

El cartel del tercer y último día del Low Cost Festival no podía pintar mejor para un fin de fiesta por todo lo alto. A las 10 de la noche ya estábamos en nuestros correspondientes puestos frente al escenario Budweiser para escuchar a una de las grandes apuestas de la noche, Mando Diao. Con toda la energía y la elegancia que les caracteriza, los suecos fueron desgranando uno a uno sus grandes éxitos, y pusieron patas arriba el escenario con Dance with Somebody, el tema más esperado por los que allí estábamos. Hay que reconocer que dieron un conciertazo, pero también es verdad que no fue sorprendente en absoluto, probablemente por el hecho de que ya llevan años sin ofrecer material nuevo. Personalmente, el concierto me pareció un calco de aquel que ofrecieron el 3 de abril de 2009 en el Palacio de los Deportes de Madrid junto a Franz Ferdinand, cuando estaban presentando su último álbum, Give Me Fire (posteriormente han sacado un acústico con MTV). Desde aquí hacemos un llamamiento a los suecos para que, de una vez por todas, se metan al estudio y saquen nuevo material, que aunque nos gusten muchísimo sus anteriores trabajos, nos empezamos a cansar, y los nuevos temas que sonaron en Benidorm nos pusieron los dientes largos.

Tras las altas dosis de rock recibidas en el concierto de Mando Diao, nos preparamos para la llegada de Love of Lesbian, los grandes esperados de la noche. Junto con Vetusta Morla, probablemente hayan sido los artistas que más público atrajeron a su concierto. La propia Ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, se acercó hasta Benidorm para ver a los catalanes (nos guste o no la Ministra, su visita supone un muestra de apoyo institucional muy importante para el festival). Love of Lesbian ofrecieron un concierto con un repertorio íntegramente elegido por los internautas que, para nuestro gusto, fue un pelín flojo (¿cómo no pudo sonar Te Hiero Mucho?), pero que demostró que lo dan todo por su público, el cual lucía con orgullo las camisetas del Club de Fans de John Boy.

Como nos ocurrió el día anterior con Catpeople y Mika, nuestras dudas del día eran Klaxons y Standstill, así que optamos otra vez por la corrección y les concedimos unos minutos a ambas bandas. Las dos estuvieron a la altura de las expectativas, ofreciendo unos directos rotundos e impecables que convencieron a los que se acercaron hasta los respectivos escenarios.

A las 3:15 comenzó el verdadero fin de fiesta del festival con el espectacular concierto que ofrecieron Dorian. Fan incondicional como soy de la banda, me sorprendió y alegró enormemente el hecho de que los catalanes hayan evolucionado tanto sobre el escenario. La diferencia entre este concierto y el que pude ver hace un par de años (en el que acompañaban a Love of Lesbian) era abismal: si aquella vez me parecieron una banda tímida y con poco carisma, en esta ocasión se comían el escenario a dentelladas pegadas con cada tema. La práctica ha curtido para bien a Marc y los suyos, que pusieron a bailar al personal a ritmo de los temas de su último trabajo, La ciudad subterránea. El final del espectáculo con La tormenta de arena rozó la perfección.

Si ya bien pasadas las 4 de la mañana había alguno que no podía con su alma y rogaba por un colchón, las ganas de irse a casa se le pasaron cuando se acercó al escenario LCF a ver la sesión que estaba ofreciendo Steve Aoki. El DJ norteamericano estaba ofreciendo una sesión frenética de electrónica que tenía movilizado a medio festival. Alguno incluso se quedaba asombrado ante el enorme número de personas que estábamos allí dándolo todo, ya que aquello parecía una fiesta en un discotecón poligonero. Pero en ese momento no había lugar para prejuicios y, con mayor o menor atino, todos bailábamos al ritmo de los contagiosos temas de Aoki, el cual incluso cantó en algún que otro momento. El DJ llegó a estar más tiempo delante que detrás de los platos. Yo no entiendo absolutamente nada del mundo DJ pero, ¿no se supone que las mezclas se hacen en el momento de la sesión? ¿Y por qué tuve la ligera impresión de que lo que Steve Aoki hacía era pinchar uno detrás de otro los temas sin más? ¿Por qué la versión del Pursuit of Happiness de Kid Cudi sonó exactamente igual, sin una variación mínima, que en el álbum de Aoki, Pillowface and His Airplane Chronicles? De cualquier manera, la actuación del norteamericano arrasó entre los asistentes al festival, que se despidieron de esta tercera edición del Low Cost Festival con unos cuantos kilos menos por los bailes que se ha pegado y con la voz quebrada de cantar en todos los conciertos.

Para terminar, a nosotros sólo nos queda esperar que este año se pase rápido para poner de nuevo rumbo a Benidorm y disfrutar de un festival del que, desde ya, nos declaramos fans incondicionales. ¡Larga vida al Low Cost Festival!

Escrito por
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