Sonorama Ribera 2017: La gran fiesta del indie español

Lori Meyers - crazyminds.es

Cuando empinas la A1 dirección Burgos ya sabes que algo bueno a va a pasar. Todos los veranos esa misma sensación de volver a casa: Aranda de Duero se ha convertido para mí en ese pueblito bueno que muchos gatos de ciudad no tenemos. Por eso, ir al Sonorama Ribera año tras año es una de las sensaciones más completas que puedo vivir ya que es un reencuentro con muchos sentimientos maravillosos que aguardo durante todo el año.

Nos moríamos de ganas de formar parte de este vigésimo aniversario y es que en los tiempos que corren, es un hito histórico poder cumplir 20 años en la famosa burbuja de festivales, ese término que se usa con tantísima alegría e ignorancia a la vez.

Lo primero que queremos hacer es balance de esta edición y aunque ha habido algún que otro pero, han aprobado con nota. Algo que está claro y la propia organización del festival asume es que ha crecido en asistencia y las instalaciones se han quedado pequeñas, lo que ha hecho que en alguna ocasión la estancia allí fuera un poco angosta y las colas algo pesadas, especialmente el jueves cuando mucha gente se perdió el concierto homenaje por haber poco personal en las taquillas, aunque enmendaron su error al día siguiente y todo fue mejor.

Por otro lado, el hecho de repartir los escenarios por el pueblo ha favorecido al disfrute del festival en un parte matutina, haciendo que se pudiesen disfrutar de los conciertos en las plazas de una forma cómoda. Según Javi Ajenjo, director del Sonorama Ribera, también se tomarán medidas alternativas para los conciertos diurnos en futuras ocasiones para mejorar aún más la experiencia.

Por nuestra parte solo podemos decir que nos hemos sentido como en casa gracias a la organización, la hospitalidad de sus gentes y en general, todo el personal que trabaja muy duro dentro del recinto. Nos gusta ver que se mantienen los pies en la tierra a pesar del éxito. Tan solo esperamos mejoras sobre todo en el recinto principal y que pasase a ser más grande y en el sonido de los escenarios, aunque este punto lo veremos más adelante porque es un hecho aislado. Por lo demás, más que aprobado valorando positivamente la honestidad y transparencia de la propia organización, ¡Chapó!

Ahora vamos a desmigar día a día lo sucedido en estos maravillosos cinco días porque al final nos mueve la música y no otros factores.

Día 1 – Miércoles

Como siempre, nos tocó correr para ver a Amaro Ferreiro y es que las prisas no son buenas. Eso sí, llegamos con el concierto comenzado por minutos y pudimos disfrutar de prácticamente la integridad del recital. El apellido Ferreiro es casi una denominación de origen, sello de calidad y lejos de compararle con Iván, el pequeño de los hermanos pone sonido y voz propia a sus composiciones, como la conocida Trueno y Relámpago, donde la calidez embriaga el aire y le hace un ser autónomo. Nada que ver con el otro Ferreiro, nos gustó para abrir la noche apoteósica que se avecinaba.

El segundo grupo que pisaba las tablas del escenario Desperados eran Rufus T. Firefly. Sé que está muy mal decantarse por una banda de una forma tan directa pero diré sin miedo a las críticas que son la banda que la música española necesitaba desde hace años: algo que se pudiese medir en calidad sin miedo a errar.

Por la bendita cabeza de su líder Víctor Cabezuelo pasan las ideas musicales más brillantes de los últimos años, cuya ingeniería lo transforma en melodías hipnóticas y en letras inteligentes y es un auténtico estado de ensoñación ver el resultado final: unas secuencias imposibles a la batería donde Julia derrocha fuerza y concentración a cada ritmo, donde el bajo de Miguel lleva la batuta en los fondos y donde las manos de Víctor se deslizan por el mástil de la guitarra sacando de cada cuerda pura magia, riffs imposibles y todo esto sobre las tablas es un vórtice de energía desmedida. Posiblemente sea el guitarrista más virtuoso que ha visto la música española en los últimos años y casi equiparable a la maestría del mismísimo Thom Yorke, que para mí es como el mesías de la música del siglo XX.

 

Rufus T. Firefly - crazyminds.es

 

El resultado del trabajo bien hecho se llama Magnolia y como ellos dicen es un alegato a la naturaleza, al arte y al amor y es que nunca un disco ha podido estar tan bien definido, con tantísima precisión, ¿Resultado final? Una hora de apabullante directo que nos costará olvidar, ¿O no?

El siguiente en pasar por el escenario era Luis Brea y el Miedo. No es que sea un auténtico desconocido pero sí ha cuajado en un público muy concreto. Pero el Sonorama Ribera está para abrir mentes y con canciones tan épicas como El verano del Incendio o Dicen por ahí  ha sabido compaginar por arte letras cotidianas con la formalidad de hacer buenas composiciones. Sabemos de buena mano que conquistó a muchos de los asistentes sobre todo porque es algo totalmente inesperado, ¡Bien hecho chicos!

El cierre y merecido corría a cargo de Varry Brava ya que si alguien podía ser la fiesta dentro de una fiesta, solo podían ser ellos. El trío más crápula del pop actual salió con la artillería pesada interpretando canciones como Chicas, Vietnam o su clásico No Gires hicieron que se convirtiera en una auténtica rave. Tienen ese don de ganarse al público y hacer fácil lo difícil que es llevar el pop más noventero a las mieles del buen gusto. Lo dimos todo con ellos.

 

Varry Brava - crazyminds.es

 

Y con estos cuatro encuentros cerramos la primera noche, nada mal para ser la fiesta de apertura del Sonorama Ribera y el aperitivo a lo que se venía encima.

Día 2 – Jueves

Aunque estuvimos en la rueda de prensa que organizaba el ayuntamiento para enterarnos de todo lo que teníamos que saber, nos dio tiempo a ver a una de esas bandas que en pocos años subirán como la espuma: Supertennis. Los extremeños apuntan maneras y se desenvolvieron con gracia en el escenario de la plaza de la Sal.

La agenda en el recinto era tan apretada que decidimos hacer parada y fonda y tomar fuerzas para lo que deparaba el recinto. Nuestra primera opción fue Anni B Sweet, a la que personalmente hacía mucho que no veía en directo y con la cual me llevé una grata sorpresa ya que su evolución ha sido muy buena cogiendo mucha potencia y arrojo. Su voz no ha perdido ni un ápice de belleza pero además ha ganado cuerpo y presencia en el escenario.

Pero si algo bonito e inesperado se avecinaba era el concierto del vigésimo aniversario del festival donde el hermetismo gobernaba el cartel. Bajo la supervisión de Charlie Bautista (un genio) pudimos disfrutar de veinte canciones que han marcado un punto y aparte en la historia de la música de nuestro país como por ejemplo A cualquier otra parte de Dorian, Turnedo de Iván Ferreiro, Toro de El Columpio Asesino o Adelante Bonaparte de Standstill. Piezas únicas para entender una auténtica revolución musical. El momento más emotivo fue sin duda el homenaje a Supersubmarina, que además se ha repetido en innumerables ocasiones a lo largo de las jornadas y al que sin duda nos unimos. Para finalizar, todos los artistas se unieron a cantar Que no de Deluxe, generando un clímax mágico.

 

Second - crazyminds.es

 

Os diremos que faltaron canciones míticas aunque la selección era exquisita pero faltó mucha representación femenina sobre las tablas. Sabemos que es un sector complicado pero hay grandes mujeres que se suben día a día al escenario y era un buen momento para reivindicar la importancia que tiene que tener. Salimos embelesados ante tan despliegue.

 

Charlie Bautista - crazyminds.es

 

De esta fiesta nos fuimos  a ver a Full, esa banda que uno siempre que les ve piensa “Yo les vi cuando empezaron”  y nos llena de orgullo ver cómo no había hueco para verles en la noche del jueves. Presentando álbum, salieron a matar dando lo mejor de sí mismos y dejando  claro que son el futuro que regenerará a las grandes bandas del hoy. Enhorabuena.

Uno de los conciertos más esperados por mí era el de Enric Montefusco. Tras su hiatus indefinido en Standstill, el carismático Enric ha sabido canalizar su ingenio y agudeza hacia un terreno más folk, donde caben los vientos y las cuerdas, donde desgarra la guitarra española y nos clava sus versos llenos de chispa como es el caso de Flauta man, una entretenida sátira al sistema educativo español. Hubo tiempo para recordar el pasado y sin rencores y la verdad que cuando uno oye ¿Por qué me llamas a estas horas? Se nos parte un poco el corazón. Eso sí, el momento estelar se firmó cuando la banda bajó a ras de suelo para estar al nivel del público cantando Todo para todos. Buen músico, gran letrista.

Sonorama 2017

Nos fuimos corriendo a ver a Dorian que estaban interpretando Solar, pero, para sorpresa nuestra, el concierto no pudo continuar por problemas técnicos, sin poder finalizar la actuación. No queremos condenar a nadie, como bien dijo Javi Ajenjo se celebran unos 250 conciertos en el festival y son cosas que ocurren, lo que pasa que cuando ocurre es un dolor para la banda y el público. Eso sí, contaremos con verlos en 2018.

El retraso en los horarios fue considerable y finalmente, añadido al frío arandino, decidimos que tras una tarde maravillosa era hora de tomar el vuelo para poder disfrutar de los siguientes tres días.

Día 3 – viernes

Nuestra mañana fue de lo más psicodélica gracias una vez más a Rufus T. Firefly, gracias al show case que daban en Le Club. Aunque éramos solo 100 personas y tuvimos que aguantar cómo nos increpaban algunos desalmados por poder pasar antes, hasta los insultos merecieron la pena.

Aunque el set list era similar a lo vivido en la noche del miércoles, el formato del local hacía que todo fuese tan real y tan próximo que las sensaciones se multiplicaban por mil, los sentimientos afloraban y conseguí emocionarme en exceso.

Los ojos de Víctor Cabezuelo brillaban, como cuando uno está en pleno éxtasis, creyendo en lo que hace, sintiendo lo que dice y sobre todo haciéndonos partícipes de este precioso proyecto. Nada mejor como que alguien te haga sentir parte del engranaje, que te transmita la importancia de las cosas bellas. Eso es lo que diferencia a cualquier artista, la auténtica pasión que derrochan a cada acorde nos conmueve. Fue demasiado, de hecho, entra de cabeza en uno de los conciertos más apasionantes de mi vida porque no todo el mundo es capaz de llegar de una forma tan especial al corazón. No tengo palabras suficientes para lo que viví en esas cuatro paredes.

Tras volver a la realidad, corriendo fuimos a ver cómo la plaza del Trigo se rendía ante una de las bandas más influyentes de los últimos tiempos y es que León Benavente lideran masas como nadie, garra y fuerza, descaro, una bomba preparada para reventar. Gloria o Ser Brigada retumbaron en nuestras cabezas haciéndonos bailar como descosidos. Benditos.

 

León Benavente - crazyminds.es

 

Ya en el recinto pudimos disfrutar del final de la banda revelación de la Mancha, los inmensos Yo, Estratosférico. Nos hubiera encantado disfrutar del concierto al completo pero una vez más los retrasos en los accesos, aunque menores, no nos impidieron hacerlo en total plenitud. Les debemos una y bien sabemos que fue una auténtica pasada y que darán mucho más que hablar.

Algo tristes por lo anterior, tocaba enfrentarnos a este pequeño gran hombre llamado Iván Ferreiro. Venía a presentar Casa tras varios años de ausencia en el festival y nos hizo sentir cómo si estuviéramos dentro de ella durante una hora intensa.

Nos gusta la fluidez de sus directos, su gracia en las tablas, su pose y sobre todo su desgarradora voz que decora piezas como Pájaro Azul, El viaje de Chihiro o la incombustible Turnedo. Un hit tras otro hit, volando de un disco a otro, el sol cayendo de medio lado. Alrededor se unen grandes músicos que dan si cabe un estándar superior a sus versos, agudos, arrolladores. Iván es y será parte de la historia de la música de este país y cada disco es un universo único sobre el que alucinar. Y Casa en directo es algo insuperable, una nueva experiencia sensorial.

 

Iván Ferreiro - crazyminds.es

 

Antes de movernos al escenario Origen y Destino, dedicamos un rato a ver a Sidonie. Aunque su último trabajo, más pop que los anteriores, no nos llega a conquistar, ellos saben defender lo indefendible y dieron un concierto a la altura de su veteranía, sacando sonrisas por doquier y metiéndose en el bolsillo a noveles y veteranos y es que tienen un encanto incuestionable.

Pero nuestra ruta nos llevaba a ver un homenaje que coincide en número con el festival y que además supuso otra pequeña revolución en el mundo de la música: Ok Computer de Radiohead  cumple también veinte años de vida siendo fuente de inspiración continúa.

Para ello Igloo decidió interpretar y reinterpretar las canciones de este disco llamando a colaborar a varios artistas, entre ellos, a Rufus T. Firefly que se decantaron por Idioteque, aunque no esté en este disco pero que sin duda fue el puente de transición de la banda de Oxford. Nos gustó mucho éste meta homenaje.

Pero la noche no podía parar y nos llevaba en un vuelo directo a Granada, la tierra más musical que hemos pisado jamás. Nos esperaban Niños Mutantes, otros pesos pesados que mejoran con el tiempo. Siempre saben cómo sonar bien, es una banda cuya fórmula no es altamente arriesgada pero no falla y canciones como Errante o Todo va a cambiar funcionan de maravilla en vivo. Siempre se llevarán nuestro beneplácito porque han pasado muchos años desde su debut y no pierden fuelle.

No acaba aquí la noche: la noche no cesaba y Xoel López tomaba el control del escenario Ribera del Duero. Aunque os diremos que dada la afluencia de gente nos fue casi imposible tomar posición hasta bien comenzado el mismo.

Eso sí, la voz del trovador gallego fluía e igual nos engañaba a ritmos lentos desenfundaba la furia que lleva dentro y que creo que le ha forjado el ser así y nos hacía temblar de la emoción. Y es que Xoel es un gran maestro de ceremonias y cuenta con el cariño popular, algo muy valioso en los tiempos que corren. Otro momento épico de la noche, lleno de nostalgia pero con la mirada puesta en el futuro, nos ha encantado que haya retomado el parón de la gira de Paramales para volver a hacernos enloquecer con esta mezcla de brit pop con matices étnicos.

Es realmente difícil ver un concierto malo en el Sonorama Ribera, como podéis leer. El listón está muy alto año a año y las bandas dan lo mejor de sí mismas, es un trampolín único para todos.

Nos quedaban dos cosas muy apetecibles y opuestas por ver. Sin salir de Galicia venían Novedades Carminha, los herederos de bandas como Siniestro Total pero con un toque aún más kirsch. Aunque ya era especialmente tarde nos hicieron movernos con Fiesta Tropical o Te jodes y bailas. Tiene mérito que una banda de este corte mueva masas, pero es que a nosotros nos parecen lo más a nivel musical. Diversión y profesionalidad a partes iguales, gran combo.

 

Novedades Carminha - crazyminds.es

 

La noche se cerraba con algo muy especial y es que desde 2012, Guille Milkyway ha estado lejos de los focos, dando forma a lo nuevo que está por salir de La Casa Azul. Con un montaje de órdago, lleno de buen gusto nos hizo botar como si se fuese a acabar el mundo. Aunque es un concepto que lo amas u lo odias, él inició en parte este tipo de pop más naif y lo hizo algo visible. Para mí es sin duda uno de los mejores compositores de nuestro país y es que canciones como Cerca de Shibuya , Siempre Brilla el Sol o La Revolución Sexual rebosan ingenio y cultura popular. Nos encantó volver a verle sobre un escenario porque sabemos que es el comienzo de algo grande.

Con el corazón extasiado regresamos a casa viviendo una de las jornadas más intensas del festival y aún quedaba el sábado por delante.

Día 4 – sábado

Parece mentira que viviendo 5 días de festival todo pase tan rápido. Este festival deja una nostalgia enorme cuando lo dejas, cuando te diriges de vuelta a casa, y es que el Sonorama Ribera es muy grande.

Este año como mejora han expandido el festival durante el día llevándole a otras plazas con el fin de descongestionar la Plaza del Trigo. A todos nos gusta estar allí viviendo lo que se vive dentro pero al final hay una capacidad de carga limitada y han tenido que habilitar otros espacios.

Nos decidimos por el escenario que ubicaron en la Plaza Obispo Acosta donde Rufus T. Firefly actuaban por tercera vez en el festival, esta vez como sorpresa. Un gran número de curiosos que no pudieron disfrutar de los dos primeros conciertos de los chicos de Aranjuez se agolparon además de sus fieles seguidores. Una vez más demostraron que son únicos en su especie y que han nacido para esto, tienen un potencial infinito. Aunque ellos fueron bastante críticos con su concierto, diremos que fue apabullante verles en su máximo apogeo, vamos, como siempre.

 

Rufus T. Firefly - crazyminds.es

 

Con el sol en su máximo esplendor nos encontramos a Second, una de las bandas más queridas en este festival. Pocas veces han faltado a su cita arandina salvo que no estén de promoción y al final, 4000 almas estuvieron cantando temas como Invierno dulce o Rincón Exquisito, su canción bandera. Nos gusta la infinita entrega de Sean Frutos, frontman de la formación que cumple 15 años sobre las tablas. Como siempre consiguieron emocionarnos.

Tras una densa sobremesa porque así manda la tradición, corrimos para ver a una de las sensaciones de estos últimos años, Viva Suecia. Los murcianos están viviendo un gran momento en su carrera y consolidando paso a paso todo aquello por lo que han luchado. Avalados por la crítica y aclamados por el público, Rafa Val y los suyos descargaron material pesado a las plomizas siete de la tarde. Hay que darles la enhorabuena por ser tan fieles a su espíritu desde el minuto uno.

Corrimos a ver a Delafé ya que hacía mucho tiempo que no nos encontrábamos con ello. Oscar D’Aniello se niega a dejar morir este proyecto tan bonito que por lo menos a mí, representa un porcentaje alto de la banda sonora de mi vida. Como siempre se mostró incansable, haciendo bailar hasta al más sieso, gracias a La Fuerza Resistible y otros grandes hits. Como siempre fue maravilloso, enérgico e inolvidable. Nos alegra ver que no tira la toalla a pesar de la adversidad.

Otros de los grandes hits de la noche fue el vis a vis de Santiago Auserón con Sexy Sadie, aunque diremos que ganó el primero en volumen de canciones. Dos pesos pesados, el pasado y el presente unidos por el futuro. Monentazo cuando sonó Scratch in my skin. 

Mientras que Berri Txarrak hacía de las suyas en el escenario pequeño, atreviéndose incluso a versionar a MGMT, dio comienzo Lori Meyers, uno de los conciertos más esperados de la noche ya que venían a presentar En la espiral. Los problemas técnicos les acecharon toda la noche, especialmente al comienzo donde el micrófono de Noni no se oía lo que ensombreció el inicio, que además veía aderezado con unos audiovisuales preciosos. Aunque la banda de Loja intentaron dar lo mejor de si mismos, el ambiente se enfrió y costó que despegase, incluso ellos estaban habladores pero algo tensos.

 

Lori Meyers - crazyminds.es

Nos dio mucha pena porque son una gran banda pero a veces los agentes externos dejan ko a cualquiera. Sonaron sus grandes canciones como El tiempo pasará, Alta Fidelidad, Luciérnagas y mariposas y sobre todo muchas de su último disco aunque echamos de menos canciones de sus dos primeros largos, pero bueno, es comprensible . Sin duda no podemos pedirles más porque fue algo incontrolable por su parte y esperamos verles en su gira pronto.

La hora de la tarta de cumpleaños se aproximaba y todo eran especulaciones hasta que se bajó la lona donde pudimos ver un emotivo vídeo dedicado a los 20 años de trayectoria de esta cita anual y sonaron los inconfundibles primeros acordes de Segundo Premio, de Los Planetas.

Como siempre los detractores del arte criticaron que la sorpresa fuera la banda granadina pero si alguien tiene una trayectoria y un nombre en este país, son ellos. Han tenido sus luces y sombras pero siempre han sido creativos y arriesgados, venciendo a cualquier estereotipo. El salto generacional no es una excusa para no conocer a los precursores del indie tal y como lo mamamos hoy.

Y allí estuvieron, haciéndonos vibrar a medida que el público se marchaba a otros menesteres, escuchando Islamabad, De Viaje, Un buen día o Santos que yo te pinté. Creo que es el mejor regalo que podría hacer el Sonorama Ribera a su público fiel.

Tras salir con el corazón aún bombeando, nos dirigimos a ver a otro de esos grupos antológicos: La Habitación Roja. Jorge y los suyos son unos maestros de las emociones, su entusiasmo fluye a raudales a cada canción sea de la época que sea. Una maravilla y una cita ineludible de otros que casi nunca se saltan el festival. No recuerdo bailar más que escuchando Ayer. Más precisión que un reloj suizo musicalmente hablando y siempre consiguiendo que nos emocionemos a cada acorde.

 

La habitación Roja - crazyminds.es

 

El día se acababa y a lo lejos veíamos a los grandes Shinova liderando el escenario principal, una apuesta propia del festival que les daba un prime time a una de las bandas que más está pegando por méritos propios. Si algo nos agrada de este festival es el buen ojo y las ganas que ponen en equiparar a bandas legendarias con debutantes y hacerlas sentir igualmente importantes.

Quedaba una sorpresa y contra todo pronóstico, no era una banda nacional. El hilo conductor de este año era la música nacional y con Monarchy se rompía la línea. No es una opción desagradable ya que tienen su rollo pero puesto a elegir a una banda internacional hubiésemos elegido a otras, pero agradecemos la sorpresa igualmente ya que ningún festival toma estos riesgos.

Día 5 – domingo

Llegar a este día con dignidad es de valientes. Lo decimos honestamente: son muchos días, largas jornadas, frío y calor y sobre todo muchísimas emociones. Nos tomamos el día un poco más relajado de lo habitual y vivimos el precioso homenaje a Supersubmarina que organizó Sidonie desde un punto más distanciado aunque con la misma emoción. Ha sido impresionante ver cómo tantísimas bandas han estado dando todo su apoyo a los de Baeza, precioso.

La tarde pintaba muy bien salvo que los conciertos fueron con algo de retraso lo que nos hizo tener que recalcular la agenda. Abrimos la tarde con Rusos Blancos, banda de pop naif que para mi gusto ha mejorado con el tiempo ya que la vez que les vi no me gustaron nada. Tienen un puñado de buenas canciones pero musicalmente son básicos, aunque tampoco creo que quieran trascender por este aspecto. A nivel compositivos sus letras tiene un punto irónico que sí alabo. Me gustaron mucho más que la anterior vez.

Para mí el plato fuerte eran Tachenko y es que siempre resuelven los conciertos con mucha magia y arte. Tantos años en la carretera no pasan en vano para Perruca y Vinade pero al contrario que otras formaciones que se conforman, los zaragozanos tratan a su cancionero con cariño y nunca se olvidan de joyas como La Resistencia o Hacia el huracán. También hay hueco para sus dos últimos discos que son acertadísimos. No podemos pensar en un mejor cierre para este vigésimo aniversario que con una banda con tan buen recorrido.

No tenemos palabras suficientes para describir todo lo que hemos vivido en todos los aspectos. Solo queremos pedir por el siguiente cumpleaños del Sonorama Ribera que se planteen el aforo total, la fiesta y el amor ya lo ponemos el resto.