Segunda jornada del Santander Music: Los dioses están locos

FANFARLO

La segunda noche del Santander empezaba nubosa, pero qué importa, qué importa cuando lo que viene (para empezar) es una de las apuestas más fuertes, de las dos más, del cartel de este 2012. 
 FANFARLO eran los encargados de hacer que el recinto, la campa de la Magdalena, pareciese ciertamente un festival. Por encima de la jornada del jueves. 
Londres-Suecia era la excusa perfecta para llegar a una hora prudente, por ejemplo las 21:00, y escuchar. Que lo estábamos deseando. Porque, señores, el quinteto que toma su nombre de la obra de Baudelaire, La Fanfarlo, ha resultado ser una de las bandas más apetecibles de los últimos años. Con una trayectoria bastante reducida (en tiempo) podemos afirmar que tanto Reservoir (Atlantic Records, 2009/10) como Rooms Filled With Light (Atlantic Records, 2012) son dos imprescindibles para cualquiera que guste del sonido post-punk, los instrumentos folk (con perdón) y la elegancia digna de ese total black look londinense que seguiremos aplaudiendo tantas y tantas veces más.
 Siempre que se merezca. 
Todos y cada uno de los chicos y ella que conforman la banda se encargaron de hacer tan bien su trabajo como para dejar al público, que esta vez entró sin titubear, encantado.
 Esa es, probablemente, la palabra que mejor define el trabajo de Fanfarlo. Encanto. Encanto y buen gusto es lo que desprenden todas las piezas de una de las bandas británicas actuales con más proyección. Ellos nos dejaron las puertas abiertas para disfrutar de uno de los mejores conciertos que hemos visto en lo que va de año.

Así de contentos recibíamos, después de los preparativos y las pistas que lanzaron Pin&Pon dj’s esta vez, a Delorentos.
Y Delorentos, bien. No fueron ellos los abajo firmantes del mejor concierto del año pero tampoco lo hacen mal. El problema es que responden al prototipo erróneo de lo que ahora entendemos como grupo ‘indie’. De la i a la e. Independiente, bueno. ¿Cubren el hueco de bandas como Interpol? No. ¿Lo pretenden? Sí. Todo el tiempo. Y eso no trae nada más que una hora de canciones bailables, a su medida. Cortes completos, que empiezan y cierran sin demasiadas sorpresas. Hits que se dice. El ABC de los últimos tiempos. 
Siendo sincera la sensación hacia la mitad del repertorio era puro aburrimiento. Bostezo. Bostezo. Bostezo. A ver qué tal la siguiente. Y así. 
Y así Delorentos demostraron que quizá, si deciden crecer y dejar a un lado el fenómeno fanclub, harán algo interesante lejos de las historias fáciles que se dejan escuchar. Porque, todo sea dicho,no suenan mal pero Lana del Rey tampoco. Entiéndanme.

Pin&Pon dj’s repetían honores. Bastante mejor que los encargados de hacerlo en la jornada del jueves. Apunto. 
Y Lori Meyers. Lori Meyers, que dicen haber tomado su nombre de la canción de NOFX (nada más lejos) entretuvieron al público santanderino con una hornada de canciones nivel cursi in crescendo. Lejos del punk americano al que se refiere su apodo. Digo cursi porque no recordaba sus letras tan faltas de sentido (en general) y tan ñoñas. (Léanlas atentamente, de verdad). Así se pasearon enérgicos y agradecidos por el escenario del Santander. Orgullosos de poder quitarse la camisa al final inclusive.
 Ahí les tenemos. Otro producto Made in Spain cuyo propósito inicial siempre fue parecer Los Planetas (uno de tantos) y cuyo final ha sido… No se sabe bien qué (uno de tantos). Es una pena. Pensarán ustedes que lanzo al aire esto como si me resultase agradable. Pero no. Me entristece comparar a formaciones españolas con bandas extranjeras y pensar que, después de todo, no hacemos las cosas tan bien. Que no estamos al nivel, vaya. 
Partiendo de esa base he decidido dejar de aplaudir muchas de las propuestas musicales que en otro momento me hubieran resultado hasta simpáticas. Porque lo más honesto es mirarse siempre en el espejo de los enormes ¿no?.

Y ahora sí. Sombreros fuera, manos arriba. Caras expectantes.
Desde Sacramento, CA. 
Bueno, desde su centro de operaciones actual: La Gran Manzana. Saltaban a la tarima Chk Chk Chk. 
Saltaban literalmente. Sin parar. Y sin pensar en qué lado de sus caras resultaría más fotogénico. En si a alguien le iba a parecer de mal gusto vestir bañador y alpargatas. Nada. Nic Offer: nacido para molar. Demostrado durante la hora y.- de concierto. Al mando, inevitablemente, supo hacer que TODO el público, incluidos los chicos de Delorentos, terminasen adorándole. 
Se lanzó a bailar con la gente, exactamente igual que una negra chunga. Se subió en todos y cada uno de los altavoces del escenario. Se colgó encima de uno de los Minis expuestos a los extremos del amasijo de hierros e intentó hacer de todo con el coche. Sin parar. Puro sexo.
Desde que editasen !!! (Gold Standard Laboratories, 2000) hasta Strange Weather, Isn’t It? (Warp/[PIAS] Spain, 2010) han sabido dar forma a un producto musical de mención.
Son divertidos, extravagantes, coherentes, salvajes y beben del punk, y del hardcore (al menos Offer quien militó, como miembro, en Yah Mos), qué más quieren.

Por cierto, comentando feliz la noche anterior, un amigo recordó aquel concierto en el PS en el que Nic –el gran Nic–, hasta arriba de vaya usted a saber qué, no pudo contener la necesidad imperante de vomitar sobre el público. Al parecer aquello se convirtió en un estallido de furor. Lo que les digo. No limits. Que bien llevado, siempre esta bien.
Para cerrar este segundo día. Con las fuerzas acusando agotamiento, La Casa Azul. Su pantalla, sus cascos interestelares del espacio exterior, sus pregrabados y el playback más aclamado del país. Entre miolastan y letras dignas de un preescolar todos bailaban y se despedían.
Voy a admitir el mérito de Guille Milkyway y su capacidad para llevarse a la gente en el bolsillo. Y que una de las canciones del nuevo setlist, al piano, consiguió arrancar más de una sonrisa. Aunque el público no entienda que es una mofa absoluta.

Así terminaba la segunda jornada del Santander. La mejor. La mejor con notable diferencia.
Enhorabuena a Chk Chk Chk por hacer de éste un verano mejor.