SANTANDER MUSIC: Tulsa, Betacam y El Columpio Asesino abren la fiesta

EL COLUMPIO ASESINO

El festival de Santander hacía oficial su participación en este, por todos conocido, 2011 por la noche. Con una temperatura impropia en esta estación del año, pero con el aroma de la frescura (nunca mejor dicho) de un festival que acontece en el norte.

La apertura tuvo lugar en el Escenario Santander, ubicado en el parque de Las Llamas. Un emplazamiento nuevo para un festival que comienza a hacerse eco dentro de la escena alternativa de nuestro país. Cita nueva y distinta a la de hoy, que tendrá lugar en la Campa de la Magdalena.

Este año, el Festival cobra la fuerza que merece una ciudad con la belleza incomparable del cantábrico abrupto y llena el cartel con nombres y apellidos de interés absoluto para todo oído que se precie.

Anoche, como previo, abrieron las sesiones Tulsa, Betacam y El Columpio Asesino. En un concierto gratuito que daba comienzo a las 22.00 horas. El Escenario de la capital cántabra se cubrió en primer lugar con la solemnidad de un casi-acústico de la mano de Miren Iza. Más conocida como Tulsa. Que anoche iluminaba el pabellón con poesías cantadas, como acostumbra. Ya es costumbre que Miren emocione y se emocione sobre las tablas, y no es para menos. Las letras de la cantautora española son dignas de mención. Si bien es cierto que el público no acertaba a responder y escuchar respetuosamente, una parte de los allí presentes se agolpaba frente al escenario con los ojos y los oídos bien abiertos para recibir la música que salía de la guitarra de Tulsa y su compañero. Escasean los músicos que puedan presumir de vestir un escenario con dos personas y dos guitarras como lo hace Tulsa. Y, así, escuchamos Te Ofrecí, Algo ha cambiado para siempre, Barro, un tema nuevo que Miren presentaba como El Francés, Flores Rotas, la versión “traducida” del precioso Into my arms de Jens Lekman… Canciones que hablan de verano, de costumbres, de experiencias, de personas y sobre todo de la parte, quizá, más humana de nuestros conflictos. Entendemos que no todo el mundo tiene el don de la empatía, así podríamos incluso excusar a la gente que, por maleducada, muchas veces no toma como falta absoluta de respeto charlar airadamente en mitad de un concierto que requiere cierto grado de integridad e intimidad.

Después de Tulsa, los Betacam tomaron el Escenario Santander. Los madrileños jugaban en casa, y claro, más que evidente. Se podría decir que la originalidad brilla por su ausencia en el nuevo proyecto de Javier Carrasco (Templeton). No es difícil encajarles en una especie de espiral autóctona que bien podría atender al criterio que seguirían Ellos, Hidrogenesse o La Casa Azul. Una mezcla que se sucedía sin más, igual que sus letras y su música. “Divertidos” (entre comillas), airados, porque quizá el público sí supo entender que en este caso lo mejor era moverse y esperar a que terminasen… Pop simple. Melodías alegres y letras que bien podría firmar Ana Torroja, por fáciles.

El Columpio Asesino salieron justo después, dispuestos a desempaquetar la artillería pesada. Y lo hicieron, como acostumbran, vaya. Son completos, suenan bien, se entregan, en definitiva, hacen lo que tienen que hacer y se llevan al público de calle porque eso es todo lo que se pide a un grupo. Canciones antiguas, canciones nuevas, repaso al último disco, hit tras hit… Los chicos del Columpio Asesino saben cómo ir encajando golpe a golpe los temas para que la cosa cada vez funcione mejor. Toro, Diamantes, Ye-ye-yee, On the floor… Y la sensación después de algo así es siempre la misma. Agotamiento. La sensación obligada cuando los señores que se cuelgan los instrumentos lo han hecho en condiciones.

Una apertura que nos prepara para lo que pasará esta noche. Recuerden que, para esta ocasión (y la de mañana), el recinto de referencia es La Campa de la Magdalena. Señores, no hay pérdida, Santander no es tan grande y las vistas son inigualables. No hay pérdida, ¿quién querría perderse algo así?.