SanSan Festival: El pulso lo ganó León Benavente

La noche de la segunda jornada del SanSan Festival podría ser enmarcada como una de las veladas más intensas vividas desde hace mucho ya que sería difícil incluso elegir qué concierto destacó entre tanto nivel.

Abrimos bocado con Dorian, banda que aunque nos suene actual, están totalmente consagrados y visitaron las tierras valencianas para celebrar junto a nosotros sus “Diez años y un día”. Pudimos escuchar Arrecife, canción inédita del recopilatorio especial que han creado para su auto cumpleaños y que verá la luz en unas semanas. Además, el directo con cuerdas nos conquistó y los arreglos para este trabajo son ideales. Sin duda y aunque a veces vamos con reparo a los conciertos de esta banda, anoche fue muy emocionante ver a Marc muy entregado y viviéndolo a todo gas porque nos llegó esa emoción en píldoras musicales.

Recién llegados de su periplo por Estados Unidos, L.A. vive un gran momento musical y encima nos contaron por duplicado que lanzarán disco en breve, el cual nos morimos de ansias por descubrir. Los afortunados que ayer estuvimos en el SanSan Festival pudimos ya oír algunas de esas canciones, llenas de fuerza como caracteriza a la formación mallorquina más exportable del momento. Estuvieron brillantes y sonaron como nunca les había visto, ¡Eran pura luz!

Tras el cúmulo de sensaciones de L.A., teníamos muchas ganas de guerra y como nos gusta que nos increpen de lo lindo, nos fuimos a que Mucho nos diera un azote cósmico. Y vaya que si nos lo dieron. La voz de Martí tronaba gamberra y ataviado cual Lazarillo de Tormes supo dar la caña que íbamos buscando. Su directo es particular pero su destreza es digna de admiración. Nos gustaron como siempre y nos gustó ver esa actitud crecida.

Tenemos que reconocerlo: Somos muy de León Benavente. Nos gustan porque cuatro músicos así no se ven siempre, porque saber equilibrar con absoluta diligencia la locura y la clase y porque sus canciones tienen tanta carga que se nos hace irresistible el directo. Abraham Boba ha pasado de ser un cantante pausado a ser el mejor director de orquesta y consiguió que un público algo escéptico y acomodado se deshiciera en bailes en Ser Brigada. ¿Cómo puede haber quién se cuestione que son la formación del momento? Su presencia en el escenario es mágica y la mirada ensoñadora de Abraham nos conquistó como siempre. En serio, si nunca habéis visto a León Benavente en vivo os estáis perdiendo algo muy revolucionario y puntero.

Pero el listón no bajaba porque llegaba Neuman. Los vimos en sala en Madrid y fue espectacular pero lo de anoche fue muy especial. Seguramente hubo quién no entendió lo que esta banda puede llegar a desprender, pero una vez que uno entra en el concierto, no puedes salir. Fue una absoluta delicia, un diamante sin pulir donde ese sonido noventero que conquistó tantas cabezas volvió anoche entre palmeras y aunque algunas piezas fueron lentas, supieron crear un ambiente increíble, ¡Un diez!

Turno para Supersubmarina, los cabezas de cartel de la noche de ayer. Los de Baeza presentaban Viento de cara pero tiraron de otros éxitos para completar un abultado set list. Hemos visto ápices de madurez musical y bastante más entrega que en otros conciertos, lo que nos gustaría ver en la gira de salas. Aunque les queda camino por recorrer y mucho que aprender, anoche estuvieron bastante acertados.

Nuestro último concierto fue  Bravo Fisher, una opción muy buena para cerrar la noche al son de electrónica animada y coreable. Guillermo crece a cada concierto y está consiguiendo crear un sonido propio y lo más importante: Dominándolo. Nos gustó mucho porque desde que le comencé a seguir y hablo de años, he visto cómo ha madurado su directo y lo ha hecho llevable a cualquier rincón. Además, estuvo presentando nuevas canciones lo cual indica que parece que pronto tendremos nuevo material.

Lo vivido anoche fue muy remarcable: El indie nacional está en muy buena salud, ¡Vamos a por la tercera noche!