READING/LEEDS 2011: Elbow y Muse

MUSE

El testigo dejado por Interpol lo tomaron los que fueron para mí los mejores del festival (si exceptuamos a Muse, de los que soy fan declarada): señoras y señores, Elbow dieron un par de soberanos conciertos este fin de semana. Yo no había prestado nada de atención a esta banda hasta el momento, pero al día siguiente a Leeds, aprovechando que lo tenía libre, tras llegar a Reading, me acerqué a un HMV y me compré el último disco que han sacado. No sé muy bien cómo explicar la sensación de estar en ambos conciertos (que fueron similares). Guy Garvey es un director de orquesta. No sólo supo dirigir a sus músicos, incluido el cuarteto de cuerda que llevaban, sino que además se metió al público en el bolsillo en el minuto uno. El pastor que lleva a las ovejas por donde quiere, ese era el buen Guy con su vasito de whisky (supongo que era whisky) en la mano. Entre canción y canción, contaba alguna anécdota o hacía algún chiste, cantaba el cumpleaños feliz a uno de sus músicos (casualidad que un violinista cumpliera años el viernes y el bajista el domingo), nos enseñaba a cantar los coros de Grounds for Divorce para que luego los hiciéramos nosotros, o la respuesta silbada en Lippy Kids, canción que comentó haber escrito hace tiempo pero que parecía muy a propósito de las revueltas y el descontento general. Otras canciones que incluyeron en su setlist fueron One Day Like This, precioso himno que nadie se resistió a cantar; The Birds, que abrió su actuación y nos cautivó a todos; Mirrorball, The Loneliness of a Tower Crane Driver, Forget Myself, Open Arms, y el final apoteósico con los muñecos de aire que bailaban mientras Elbow nos decían adios y presentaban a Muse como unos viejos amigos con los que habían debutado en el festival de Leeds a principios de la década del 2000 cuando ambas bandas empezaban.

 

El plato fuerte de ambas noches, y la razón por la que yo había ido a Leeds y a Reading subió al escenario. Muse cuentan en su equipo con un señor llamado Tom Kirk, a quien se le considera un miembro más de la banda (como también al teclista que llevan desde hace años, Morgan Nicholls). Tom Kirk es el genio que se esconde detrás de todas y cada una de las producciones de la banda de Teignmouth, es quien dice lo que se podrá ver a través de las pantallas y cómo. También es quien hace posible todas las chorradas que puedan ocurrírsele a Bellamy, Howard y Wolstenholme. Como traer a la vida la portada del Origin Of Symmetry, disco que celebraba diez años. Tras una increíble introducción a cargo de Tom Waits (What’s He Building?), grabación que ambientaba unas proyecciones del propio Kirk basadas en las teorias conspiranoicas sobre los medios de comunicación, los gobiernos y el control mental, comienza a sonar el piano de New Born detrás de unas cortinas y se ve la silueta de Bellamy que empieza a cantar. Entonces cae el telón y se pueden ver las antenas que decoran la portada del segundo disco repartidas por todo el escenario y a los tres músicos tocando entre ellas. De New Born pasamos a la energética Bliss y de ésta a Space Dementia, una de esas canciones que hace como mil años que no tocan y que no emitieron por televisión porque les daba miedo que les saliera mal, pero para mi gusto la bordaron.

 

Hyper Music fue la siguiente, con Chris cantando él solito los estribillos, mientras Matt se subía con su guitarra a hacerle compañía a Dom, otra canción magistral. Detrás Plug In Baby, una de las mejores canciones de la discografía de Muse, que fue compuesta bajo los efectos de las setas (admitido por Bellamy). Citizen Erased, que es la preferida del público, dio paso a la increíble Micro Cuts. Para que os hagáis una idea de lo que es esta canción, está cantada entera en falsetto. Nadie ha sido nunca capaz de descifrar la letra, porque no se entiende, es tal la calidad del agudo de Bellamy que hay que ser soprano y mujer (o Mika) para alcanzarle. Los pelos como escarpias, cosa que nunca en la vida olvidaré. Detrás vino Screenager, canción que ni de lejos se encontraba entre las que más me gustaban, hasta ahora. Dice la leyenda que las percusiones de esta canción en el disco están realizadas con huesos humanos en lugar de baquetas, cosa que Dom ha negado siempre diciendo que en realidad eran de pollo, pero nadie le ha creído nunca. No hubo huesos en el concierto, pero sí mejoró muchísimo con respecto al disco, cosa que también sucedió con la siguiente canción: Darkshines, un subidón templado después con la positiva Feeling Good que todo el mundo cantó, ya que es habitual en los setlist de Muse. La parte dedicada al Origin finalizó con la etérea Megalomanía y su órgano eclesiástico a cargo de Morgan Nicholls. Esta canción comienza como un canto espiritual y luego va creciendo hasta alcanzar la gloria de un himno.

 

La segunda parte del concierto de Muse iba con el aviso de que estaba dirigido un poco hacia los no fans de la banda, hits que pudieran reconocer y disfrutar, porque querían dar cabida a todo el mundo. Por ello, iniciaron esta segunda entrega con la incendiaria Uprising exagerando el riff final, como es habitual, para dar paso a la hiperfamosa Supermassive Black Hole, después Hysteria, que es una de mis favoritas, a la que añadieron riffs de canciones de otras bandas: Sweet Chile O’Mine de Guns’n’Roses y Back in Black de AC/DC, que es uno de los riffs favoritos de la banda. A Stockholm Syndrome también le tocó su tanda de riffs, esta vez de Nirvana: Negative Creep y Endless Nameless (outro).

Matt entonces abandona el escenario para dar todo el protagonismo a sus dos compañeros, que realizan un magistral duo batería-bajo llamado MK Jam o Helsinki Jam, invención de la banda que es la introducción ya clásica a Undisclosed Desires, con Matt de vuelta al escenario con la Keytar en sus manos. Tras Undisclosed vienen Resistance y Starlight con sus ya famosas palmas que en código morse se traducen como “tits” (Matt adora los juegos con la mente y los lenguajes ocultos), que al finalizar dan paso a la gran canción de Muse que es Time Is Running Out, tras la que Matt siempre hace un guiño al público marcándose el inicio de The House Of The Rising Sun en la versión de The Animals, pero no la canta, se la deja al respetable. Bien, yo jamás me he sentido bien cantando esta cancion en los conciertos españoles de la banda, porque siempre éramos cuatro gatos y apenas se nos oía, pero en Inglaterra esta canción es con la que todos los chavales empiezan a aprender a tocar instrumentos, por lo que la cantó todo el mundo, y tener a cientos de miles de personas cantando contigo esta canción es una sensación muy especial. Además, cuando acabó nos regaló un riff de Jimi Hendrix: Power To Love, antes de estrellar la guitarra contra la batería de Dom (que se libró de llevarse lo suyo por los pelos, una vez más) y abandonar el escenario.

 

Pero la cosa no queda ahí, faltaba el final y, tras unos momentos, dedicados básicamente a que los pipas intentaran desincrustar la guitarra de entre los tambores, sale Chris a interpretar Man With Harmónica de Ennio Morricone, y a su armónica se van añadiendo la guitarra de Matt y la batería de Dom posteriormente. Man With… ya es desde hace dos años la intro natural de Knights of Cydonia, que fue el colofón a un concierto más que perfecto, terminamos la noche con el puño en alto y los fuegos artificiales que soltaron mientras coreábamos aquello de ¡nadie me va a coger vivo!

 

Salir de Leeds después fue una odisea, por la cantidad de barro que había, no exagero nada si digo que me llegaba a la rodilla, que me resbalé como doscientas veces y que menos mal que se me ocurrió llevar unas deportivas viejísimas porque podía tirarlas directamente a la basura nada más llegar al hotel.