READING/LEEDS 2011: Cage The Elephant, Enter Shikari (I), Friendly Fires, Interpol…(Parte 1)

LEEDS FESTIVAL

Llegué al aeropuerto de Stansted (no voy a decir que está en Londres porque no lo está, ni cerca) el jueves 25 de agosto a eso de las 6 de la tarde (7 en España) y me encontré con una Inglaterra de nubes y claros (bendita esperanza) y se me hizo de noche en los trenes de camino a Leeds (hay que hacer trasbordo en Peterborough). Supongo que por la oscuridad y por la emoción de estar por primera vez en el país que siempre quise visitar no me di cuenta de que se nublaba, y mucho.

Me levanté a la mañana siguiente y me encontré con que llovía. Bah, no pasa nada, servidora es de Santander, sabe lidiar con este toro. No hacía frío (al menos para mí, 18-20 grados no es frío, al contrario). Agarré lo básico para conciertos y festivales: móvil, dinero, cámara y horarios y me dirigí a la estación de tren, que era de donde salía el autobús para el festival, que luego resultó estar tres o cuatro pueblos más allá (más o menos). Pero, por suerte, mi amiga y yo dimos con una pareja que estaba buscando gente con quien compartir un taxi y nos ofrecimos. Llegamos allí y nos pusieron la pulserita con el anagrama de Leeds y que brilla en la oscuridad (los ingleses saben)

El festival de Leeds esta increíblemente bien organizado. No tiene la fama de Reading y, por lo tanto, tiene como la mitad de asistentes, pero como luego contaré, también tiene la mitad de problemas. De hecho, en Leeds el único problema fue la lluvia, y con la lluvia, el frío.

En fin, a lo que iba, cuando llegamos, estaban tocando en el escenario principal We Are The Ocean, cuyo material me pareció aburrido y completamente prescindible, pero como tampoco les hice demasiado caso, no molestaban. Acababa de llegar a Leeds y, en ese momento, al no estar tocando ninguna banda que me interesara, me dediqué a explorar un poco el festival. Es importante, siempre que se va a un festival, explorar la zona y localizar los puntos clave: los baños (esto sobre todo), las instalaciones de la Cruz Roja, los mil millones de puestos de comida que había (china, italiana, mexicana, hindú, kebabs, fish & chips, japonesa – no había de tapas, el gran fallo), las atracciones, el mercado, el bar de O2, la carpa del silencio, etc. Vamos, que una vez que entras en Leeds entras a otro universo. Explorarlo es inevitable.

Tras We Are The Ocean, tocaba en el escenario grande Frank Turner, del que sólo pude escuchar un par de canciones porque antes de Leeds no le había oido nunca, no me había llamado la atención, y a quien yo quería ver era a Cage The Elephant, que tocaban en el escenario NME y que estaba en la otra punta del festival (y tenía carpa, todo sea dicho). Frank Turner me sorprendió gratamente, me pareció bastante interesante a la par que divertido (que no un cachondeo, ojo). Probablemente le escuche a partir de ahora e incluso vaya a algún concierto suyo si se acerca por estos lares.

El escenario NME como ya he dicho, era cubierto, y ahí tocaban Cage The Elephant, a quienes he querido ver en directo desde que vi su streaming en Coachella el pasado… ¿abril? Y en Lollapalooza de nuevo, el pasado julio… o agosto. Me recordaban mucho a esas bandas de los noventa como Pearl Jam cuando aún eran Mother Love Bone y demás (yo crecí viendo Solteros una y otra vez). Los de Matt Shultz (especialmente el propio Matt) son energía pura encima del escenario. El cantante no se estuvo quieto ni un segundo, pero sin perder la voz ni el resuello (este hombre debe de ser biónico). Pero lo mejor de todo de esta banda de Kentucky es su perfecta comunión con el público, en concreto con el inglés, que les adora. El setlist al completo no lo recuerdo, pero sí algunas de las canciones más coreadas, como fueron In One Ear, Ain’t No Rest For The Wicked (temazo), Around My Head, Back Against The Wall (ésta en directo es un chute de energía de efecto instantáneo), Indy Kidz, aunque sin embargo la canción que nos unió a todos fue Shake Me Down, ya que no hubo nadie que no la cantara. El público de Leeds (y dos días después el de Reading) la elevó a la categoría de himno (even on a cloudy day…). ¿Qué más se puede decir de esta banda en directo? Se puede decir que si [email protected] no consigue estar entre las primeras cinco o seis filas, lo lamenta cuando Matt se tira al público, que lo despeina, lo desnuda y lo pasea por encima de miles y miles de cabezas festivaleras. En una de las ocasiones, Matt volvió al escenario (o fue devuelto, mejor dicho) con los pantalones en los tobillos. Increíbles Cage The Elephant, volví a casa enamorada de ellos.

Finalizado este concierto, volvimos al escenario principal a tiempo para ver (de lejos) el concierto de Enter Shikari, concierto que pasó sin pena ni gloria, por lo que no voy a comentarlo, qunque sí comentaré el que dieron en Reading, pues éste sí fue algo digno de contar.

Tras Enter Shikari y ya sin cambiar de escenario, le tocaba el turno a Friendly Fires, a los que había escuchado poco, pero como me los habían recomendado pues les di la oportunidad, incluso conseguí acercarme hasta la segunda o tercera fila por el extremo derecho. Al mismo tiempo, en el NME estaban tocando Panic! At The Disco, por los que sentía curiosidad ya que uno de sus discos, el Pretty Odd, me gusta mucho. De ahí que dudara entre qué banda ver. Aunque no lamenté el haberme decantado por Friendly Fires, de hecho, repetí dos días después en Reading. Los meneos de Ed McFarlane son la cosa más impresionante del mundo, y me quedo corta. Dejó a todo el mundo con la boca abierta, especialmente en las ocasiones en que se bajó del escenario, lloviendo como estaba, saltó la barrera y se movió de derecha a izquierda entre las primeras filas invitando a todo el mundo a imitarle. En un momento dado, le tuve tan cerca que tuve que decidir entre agarrarle a él o salvar la vida (me había enrollado sin querer el cable del micro en el cuello).

Total, que en pleno subidón de fuego amistoso, subió a la palestra Interpol y bueno, qué decepción, quiero pensar que Paul Banks estaba enfermo o le pasaba algo, porque no es normal. No transmitía nada, se ocultó detrás de unas gafas enormes que le distanciaban del publico y del resto de su banda. De hecho, fue curioso porque la sosez de Paul contrastaba con la fiesta que se estaban marcando los músicos, cosa que en Reading fue al revés, Paul era la alegría de la huerta y los demás estaban ahí porque se les veía, pero no es que se les notara mucho. El concierto fue un paseo por todos los éxitos de la banda, no faltó ninguno: Barricade, Lights, Success, Slow Hands, Narc, Say Hello To The Angels… y Evil, mi favorita. Tanto en Leeds como en Reading, Interpol estuvieron bien, de aprobado, pero de una banda con esta trayectoria esperas mucho más…