Primavera Sound (día I): Seísmos Aphex Twin

PRIMAVERA SOUND

Foto: Eric Pamies

Se acabó otra edición del festival barcelonés, y aún con la nostalgia y la resaca en nuestras espaldas, os contamos cómo lo hemos ido viviendo. De momento, podemos avanzar que se han cumplido las expectativas y, un año más, el Primavera Sound sigue demostrando como uno de los festivales puntales a nivel europeo.

Empezamos el día con el directo bien soleado de Kevin Morby en el Heineken. Una buena balada de indie rock, delicado pero animado, del americano y su banda. Pulsaciones que rápidamente aumentaron con Triángulo de Amor Bizarro, grupo que tocó a continuación en el escenario justo en frente, el Mango. Si sus discos de estudio ya son de lo mejor a nivel nacional en la actualidad, su directo rompe las barreras y van aún más allá. Potentes y desenfrenados, no dejaron de tocar hit tras hit, sin pausa, y con el público bailando non-stop. También, a continuación, estaba apunto de empezar el concierto sorpresa de última hora de Arcade Fire en un pequeño escenario para unos pocos afortunados (los más rápidos).

A continuación nos cambiamos las gafas y entramos en las nuevas ondas del R&B americano, el que acabó siendo una de las mejores franjas del día para el que está escribiendo. El que nos abrió las puertas fue Miguel, con un directo que a más de uno sorprendió y demostrando su excelencia escénica. Además de la combinación tanto de hits (SimplethingsCoffee) como de otras canciones poco conocidas de sus primeros EP’s, el cantante se hizo suyo el escenario, moviéndose en él como si fuese su casa, saltando, corriendo, bailando e incluso hizo un split. Todo, con la alegría y el cariño al fan que tanto lo caracteriza.

La siguiente a hacer la demostración de las varias vías que puede tener el R&B, fue Solange quien nos presentó en directo su excelente último disco, A Seat at the Table, y añadió alguno de sus hits del pasado (como el gran Losing You). Tal y como ya pudimos ver en las actuaciones que había ido dando en la TV americana, más que un concierto parecía una performance artístico-musical: puesta en escena minimalista con un vestuario acorde, coreografías que más que pasos de baile era el cuerpo hablando que, conjuntamente con las canciones, parecía que uno estuviese viendo una pieza conceptual.

Nos movimos de zona, cambiamos por un rato los dos escenarios grandes por el corazón del Primavera. Era momento de ver qué tal sonaba lo más nuevo de BadBadNotGood en directo. Un concierto en el que los cuatro jóvenes llenaron un escenario Pitchfork con mucha gente con ganas de bailar las armonías que salen de los varios instrumentos que tejen sus composiciones. Y después nos movimos hasta las calles del Reino Unido para escuchar los discursos reivindicativos y punzantes de una Kate Tempest pletórica e incansable.

Lo que vino a continuación cualquier explicación no le haría justicia, pues un directo de Death Grips se tiene que vivir en primera persona. Con un escenario Primavera a rebosar, la pista se convirtió en un centro de descarga personal en la que todo el mundo aprovechó para sacar su estrés en forma de movimientos físicos siguiendo el ritmo incesante de los californianos. En su repertorio no fallaron sus hits más conocidos como Get GotGuillotine y también pudimos ver la primera vez que tocaron en directo BB Poison.

Con aún los bajos de Death Grips en la cabeza, nos dirigimos a presenciar la estrella del día y, posiblemente, de las de esta edición del Primavera Sound: Aphex Twin. Con unas sesiones y una discografía que a nadie deja indiferente, llegó a las tablas del escenario Heineken y solo empezar ya puso Barcelona de patas arriba. Con unos bajos y vibraciones que llegaban por todo el Forum (aún hoy tengo la sensación de sentirlas), y unos ritmos con paros y cambios constantes, que alteraban toda composición clásica, pero provocaba la locura del público; quien tenía la sensación de estar escuchando algo totalmente distinto y, como no, distintivo de Aphex Twin. Definitivamente, una situación que uno no puede desaprovechar si tiene la oportunidad de vivirla.

Para calmar un poco las pulsaciones, y poder descansar luego mejor, tocó vivir en primera persona a Tycho, y realmente, conseguimos lo que queríamos. Con su electrónica ambiental, en el que tanto sonó alguna canción de Epoch, su último disco, como otros de antes que tanto gusta a sus fans (Apogee). Una buena fórmula para pegar un último viajo espiritual antes de ir a dormir y entrar en sueños creativos.