Poderoso caballero es don…Jack ‘salvaje’ White

JACK WHITE

JACK WHITE

FECHA: 2 septiembre 2012

LUGAR: Razzmatazz (Barcelona)

 

Permitidme la licencia de comenzar esta crónica con una confesión.
El pasado 1 de enero quien escribe estas líneas estrenaba año nuevo sola en casa delante de la pantalla del televisor. ¿Sola? Sí. Mis razones tendría. No a todos nos gusta esa noche. ¿Y viendo las penosas galas de refritos televisivos?, se preguntarán algunos. No señor, mi depresión no era tal.
¿Por qué digo esto? Porque, cual presagio, esa noche programaban en un canal de televisión un documental. Algún ávido, sabio y apiadado programador televisivo tuvo clemencia de los que se quedaban en casa. El documental era éste: Under great white northern lights, de los White Stripes. Revisadlo si no lo habéis visto, porque vale la pena ver a los White Stripes en un tour por los lugares más recónditos de Canadá. Y viendo a Jack White (quien es capaz de construir una guitarra eléctrica con un trozo de madera, una botella de coca-cola y un par de clavos a lo McGyver. Mirad si no: http://www.youtube.com/watch?v=5kykHLc20gc) en dicho documental pensé: “Ojalá se pasara pronto por nuestro país”.
Y dicho y hecho. Deseo cumplido.

Tuvieron que pasar nueve meses, casi un parto, para que ese deseo en voz baja de una noche taciturna de año nuevo se realizase. Y quien me iba a decir que el escenario escogido para enmarcar ese deseo sería, nada más y nada menos, que el lugar donde más veces se ha oído y/o tarareado, estoy segura de ello, el Seven Nation Army, esto es: la Sala Razzmatazz de Barcelona.

Mr. White venía para presentar su Blunderbuss, disco en solitario desde que, en 2007, dejara su formación principal junto a Meg White: los White Stripes. Que el deseo de tener a White por nuestro país no era sólo el de una servidora, quedó patente en Madrid donde tocó sólo un día antes, ante una sala que colgaba el cartel de ‘no hay entradas’. No pasó lo mismo en Razzmatazz, pero la sala estaba casi hasta los topes. Teníamos ganas de reencontrarnos con el genio de Detroit. Las encargadas de romper el hielo antes de la llegada de Jack fueron Peggy Sue. El trío de Brighton con su sonido algo vintage despidieron su actuación con una versión de la archifamosa Hit the road Jack, que venía que ni pintada para lo que vendría tras ellos.

Teníamos ganas de rock & roll. De saber con qué pie se había levantado White ese domingo 2 de septiembre. Si saldría al escenario acompañado por su ejército masculino The Buzzards o el femenino The Peackocks. Y es que sí, Jack es tan ‘jefe’ que tiene a su disposición a dos bandas al completo y escoge la que le place según se le antoje. Eso sólo lo pueden los más grandes. Él lo es y lo demostraría minutos más tarde. Aunque se hizo de rogar bastante. Lo bueno se hace esperar, dicen.

Todo apuntaba a que serían de nuevo The Buzzards los encargados de acompañar, de nuevo, a Jack en el escenario, tal como ocurrió en Madrid, y puesto que les pudimos ver perfectamente trajeados en la puesta a punto de los instrumentos: guitarras de todo tipo, pianos varios, bajo, batería, contrabajo y hasta una lap steel guitar.

Pero nada más lejos de la realidad. White ese día se había levantado con el sexy subido, nos subió la temperatura a más de una, y quizá por ello decidió rodearse de su banda de féminas que resaltaba aun más su sex-appeal. Un harén del que muchas nos hubiera gustado formar parte. Pues el atractivo y el carisma que despierta el de Michigan son casi mágicos. Y lo estimula desde que rasga las primeras notas de su/sus guitarra/guitarras o se sienta al piano. (Suspiros)
Y ante una puesta en escena de lo más elegante y AZUL por doquier, rodeado de seis bellezas cuales ninfas, vestidas con vaporosos y delicados vestidos, también azules, salió a escena la bestia White, tirantes y pelo revuelto a lo Eduardo manos tijeras, a inyectarnos rock and roll, potencia, energía primitiva, casi en estado puro, por la vena. Porque la música de White se siente con todo el cuerpo, hace estremecer los sentidos, estimula y despierta mil y una sensaciones. Es notorio que estamos ante un talento sobresaliente. Ante alguien sabio y perfeccionista que cuida hasta el más mínimo detalle y que domina el escenario cual director de orquesta.
Ese mismo perfeccionismo y profesionalidad se traduce en sus setlists, tejidos con cautela, buen gusto y elegancia. No fue el mismo que en Madrid, pero sonaron así temas no sólo de su álbum en solitario, sino también de The Raconteurs, The Dead Weather y, cómo no, The White Stripes. Porque Jack White es todos ellos y es capaz de combinar y fusionar los sonidos de raíces americanas, con el folk, el country, el blues añejo, el rock más duro y garajero, incisivo, provocador, explosivo, contagioso, oscuro y agresivo, con otros más livianos y festivos.

White nos declaró la guerra desde el comienzo de la actuación. ¡WOW! Eléctrico, poderoso, potente, inmenso continuó con Missing Pieces, Blue Blood Blues de The Dead Weather, al que le siguieron las notas más countries de Top Yourself de The Racounteurs. La calma era necesaria en medio de tanta energía elevada a la máxima potencia y llegó de la mano de pianos y violines del tema que da nombre al disco en solitario de White: Blunderbuss. Pero si por algo será recordado el directo de Jack es por la potencia de temas como Freedom at 21 y sus solos de guitarra majestuosos. Apareció en escena Weep themselves to sleepI guess I should go to sleep.

En Barcelona sí, en Barcelona sonó Love interruption. Jack acompañado por una de sus elegantes féminas interpretaron un dueto maravilloso. Y así llegaron temas de The White Stripes como Hotel Yorba, que encendió los ánimos de todo el público que no dejó de saltar y cantar. O el We’re going to be friends y cómo no, el tema que puso el broche final a un directo de hora y media que se pasó como una exhalación. El fin de fiesta (lo era) y de la noche lo marcaba, como no podía ser de otro modo y como noche tras noche ocurre en Razzmatazz (es tradición): el Seven Nation Army. Himno universal por excelencia que hizo enloquecer al público. Y es que locos por White, mucho más que antes de su visita, nos volvimos por el genio de Detroit.

Jack White se desenvuelve como pez en el agua, dejando atónitos al respetable con su dominio del escenario, maestría con la guitarra a la que acaricia y domina como pocos, y la hace estremecer como lo hizo con muchos de nosotros la noche del pasado domingo, con sus falsetes y sus movimientos en el escenario, su sabiduría.
La bestia White es digna de contemplar en vivo. Sobre un escenario, junto a su guitarra, es inmenso, reluce…  Sobresaliente Jack, nos postramos a tus pies. Vuelve pronto a visitarnos. AMEN.

Andrea T.

  • zzz

    Hola,
    La crítica del concierto muy acertada, pero ponga usted un poco más de cuidado en docmentarse y repase antes de darle al publicar: Su compañera en los White Stripes era Meg White, no esa Jacky Meg.
    Peggy Sue no se despidieron con Hit the Road Jack, ésa fue la penúltima canción de su set. Su otra banda no es Bad Weather, sino The Dead Weather (como indica más adelante). Los elegantes señores que le dieron los últimos toques a los instrumentos no son The Buzzards, son los “pipas” del tour. Jack White sale a escena sin set list, decide sobre la marcha qué va a tocar a continuación – no sé si se dio usted cuenta que en las últimas notas de cada canción anunciaba la siguiente a cada una de sus acompañantes, al oído.
    Lo dicho, bien capturada la esencia del concierto, pero se podría pulir un poco su redacción.
    Hats off, Jack!

  • Jarl

    Eso, hay que fijarse un poco más, que no tocó Sixteen Saltines! 😉

  • kelly

    Muy bueno tu reporte del show, pero es verdad no toco sixteen saltines, cuando lei tu reporte, me dije a mi misma, en que parte estaba mi cerebro en el momento que toco la cancion, pero nunca la toco, no abrio con esa, y Peggy Sue, no se despidio con Hit de Road Jack,ZZZ estas en todo lo cierto

  • Crazyminds

    ¡Gracias por vuestros comentarios! Rectificar es de sabios, así que ahí vamos, estábamos un poco dormidos hoy…