Pippi Calzaslargas. Todas las historias.

PIPPI

 

Pippi Calzaslargas, de Astrid Lindgren

Editorial Blackie Books, 2012

Género: infantil

–          No quisiera hacerme mayor.(…) La gente mayor nunca se divierte —dijo Pippi con énfasis—. Tienen que trabajar en cosas aburridas, llevan vestidos ridículos, les salen callos y tienen que pagar ricibos. (…) ¡Qué horroroso es crecer!

                                                                                                                                              Pippi Calzaslargas

 

De mayor quiero ser Pippi Calzaslargas. Y vivir en Villa Mangaporhombro. Tener un mono que duerme en una cuna de muñecas y un caballo en el porche. Quiero ser Pippi Calzaslargas y que mis amigos encuentren refrescos en los árboles huecos del jardín, ser la niña más forzuda del mundo entero y que mi papá sea el rey de los caníbales. Quiero vivir mil aventuras, ser libre y libertaria, elegir mis propios horarios y decidir que quiero ir al cole para también tener derecho a vacaciones. Quiero ser la defensora de los débiles, una encuentracosas de primera y aprender a bailar claqué en una noche.

Pippi hace lo que le da la gana y no le rinde cuentas mas que a su conciencia. Es una anarquista de primera con nombre de condesa sueca. Pippilotta Delicatessa Windowshade Mackrelmint nació, con nueve años, en 1945.  Astrid Lindgren (1907-2002) la creó en los cuentos que narraba a su hija a la hora de dormir. Poco después, en la década de los cincuenta, adquirieron el formato de libro y en poco tiempo las aventuras de esta pelirroja descarada se tradujeron a más de sesenta lenguas. A todos fascinaba una niña asilvestrada que recibía con palos a los ladrones, no respetaba a los adultos y se tragaba tartas enteras. El discurso más políticamente incorrecto del mundo. Por eso triunfó.

Hace casi setenta años que este par de trenzas pelirrojas y tiesas como el alambre andan revolucionando el mundo y burlándose de las autoridades. ¿Autoridad? Quien se la gane, parece decir la niña. En “Pippi juega al escondite con la policía” la protagonista, siempre desde el humor, desobedece las órdenes de dos agentes que han venido para encerrarla en un hogar infantil porque no la creen capaz de apañárselas sola. Al final, la niña logra despistarlos: “Esos policías no eran de los buenos. Decían demasiadas tonterías”. Un discurso peligroso que fue censurado y perseguido.

 

-          Entonces Pippi, ¿quién te dice que te vayas a la cama y todas esas cosas?

-          Pues yo misma -repuso Pippi- . La primera vez me lo digo amablemente; si no me hago caso, lo repito con más severidad, y si continúo sin obedecerme, me doy una buena paliza.

 

Contra la autoridad y contra los roles de género. A Pippi le da risa lo que es “de chicas”, con subversiva inocencia rompe frontalmente con mitos, prejuicios y estereotipos. ¿Sexo débil? No me hagas reír, ¡si es la niña más fuerte del mundo! Es difícil que alguien de tan absurda sensatez y madurez emocional se deje llevar por modas y angustias etéreas de adolescente. Carmen Martín Gaite, con su habitual sabiduría nos decía que las cosas no son de un modo u otro, que el cuento es cómo nos lo contamos. Y Pippi sabe contarse el cuento. Tiene pecas… ¿y? ¿Dónde está el problema? En una de las tiendas de la pequeña población donde vive, se exhibe en el escaparate un letrero publicitario que dice: “¿Padece de pecas?” La pecosa Pippi entra muy seria para decirle al dependiente con decisión: “no”. ¿Qué? “Pues no, no padezco de pecas”, le explica. “Pero, querida niña,”, responde el dependiente, “tienes toda la cara llena de pecas”. “Claro que sí”, dice Pippi. “Pero no padezco de ellas. A mí me gustan. ¡Buenos días!” Todo un ejemplo de asertividad. Voto por sustituir la mitad de los libros de autoayuda por la lectura de las historias de Lindgren. Si fuéramos más Pippi y menos s.XXI otro gallo nos cantaría.

 

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 6/10