PAUL MCCARTNEY – KISSES IN THE BOTTOM

KISSES ON THE BOTTOM

Increíble pero cierto: Paul McCarntney sigue en el candelero. Innegable y sorprendente, pero una vez entramos en detalle, no es tan raro, no es el primero ni será el último en hacer lo que ha hecho: sacar un disco versionando canciones antiguas. De las de toda la vida, para algunas generaciones. Puntualizando, todas excepto dos propias, y para colmo, con las colaboraciones de Eric Clapton y Stevie Wonder, llamadas My Valentine (guitarra acústica en un lugar destacado) y Only Our Hearts, también difíciles de diferenciar de las demás.

 

El resto, y esto es lo curioso, son temas americanos de su jazz más melódico, todos compuestos en los años anteriores precedente a la aparición de los Beatles. Gran cuidado ha tenido McCartney en elegirlos, ya que muchos de ellos no son de los más populares, y la fabulosa instrumentación que les acompaña, en la cual no ha participado en absoluto. Ha sido la magnífica banda de Diana Krall y el productor Tommy LiPuma los que se han encargado de acompañar la voz de Paul.

 

El modo en el que los instrumentos se han elegido es excelente, en It’s only a Paper Moon, del prolífico Harold Arlen, y cantada, entre muchos otros por Billie Holiday acompañada de Louis Armstrong vocal e instrumentalmente, los arreglos de violines suenan al gran Stéphane Grappelli, magnífica combinación del jazz de diferentes lares en distintas épocas. O los coros de niños en The Inch Worm, y el excelente contrabajo en The Glory of Love, entre otras cosas.

 

Honestamente, no es fácil hacer un disco al estilo jazz revisitado y suavizado para todas las audiencias, ya que las decisiones respecto a la instrumentación o cómo se canta esta o tal canción tienen lo suyo, pero es innegable que el mercado está rebosante de este tipo de trabajos. Aunque es cierto que no hace falta inventarse nada nuevo y que cuesta mucho hacerlo bien, tenemos tanto material que sigue estos prototipos para elegir, que puede pasarnos desapercibido. Es más, si nos ponemos pejigueras, puede que estemos más cercanos a otras obras como por ejemplo el excelente Twentysomething de Jamie Cullum en el que da un tono jazzístico a los temas, pero yendo más allá, eligiendo algunos de esta época y otros mucho más modernos como las canciones que incluyó de Jeff Buckley o Jimi Hendrix, entre otras cosas. Sin ánimo de menospreciar al gran Paul, pero yendo al grano: McCartney no ha inventado nada, ha innovado bien poco, aunque le ha quedado muy bien.

 

Difícil valorar el disco, ya que el contexto en el que lo escuchemos es fundamental para su apreciación. Excelente para una tranquila velada como música de fondo al lado de una chimenea…pero si esa no es la situación, puede llegar a aburrirnos.

 

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10