PASSION PIT – GOSSAMER

PASSION PITHace tres años, esta banda de Massachussets, liderada por Michael Angelakos, debutaba con un refrescante disco llamado Manners, todo un compendio de pop electrónico sin pretensiones, alegre y luminoso, que bebía del dance ochentero pasado por el colador del tiempo. Nada que no se hubiera escuchado antes, pisando esa delicada línea entre el indie y la música más accesible pero hecha con sumo buen gusto.

 

Resulta difícil encarar un segundo trabajo ante tal panorama y salir airosos de la contienda. Pero estos chicos, con Gossamer lo han conseguido, poniendo esos mismos elementos que caracterizaron su debut en la coctelera y dando lugar a doce nuevos temas que consiguen transmitirnos esas mismas sensaciones de buen rollo y alegría. Lo cual no deja de resultar curioso si tenemos en cuenta el historial de trastornos mentales y cierta tendencia al suicidio que presenta su cantante, lo que le ha llevado a suspender varios conciertos de su gira por razones, según él mismo comentó en su momento, “de salud mental”.

 

Debe de ser la música su vía de evasión, de escapatoria, o quizás ello es el secreto de ese sonido tan desenfadado y desacomplejado que caracteriza este conjunto. Presentado con un excelente single con las revoluciones un poco más bajas de lo esperado pero potente , ese Take a walk que nos puso a todos a la expectativa y con ganas de más, se desglosa con una variedad de temas. Desde esa bomba que es I’ll be alright, cuyo vídeo fue recientemente presentado, hasta el dulce On my way. Pasando por los coreables estribillos de Carried away –posiblemente una de los mejores temas–, Love is greed o Hideaway, la potencia de Mirrored sea, o volviendo a bajar un poco las revoluciones con Constant conversations o It’s not my fault, I’m happy y dejarnos reposar un poco, aún sin dejar de sonreír. Ese rosa difuminado de la portada probablemente sea todo un reflejo de lo que alberga.

 

Un álbum repleto de sintetizadores brillantes y variados, de coros alegres y participativos, de esos con los que muchos estamos deseando dejarnos las gargantas si se dejan caer por nuestros lares, y con la misma luminosidad y alegría de su debut, pero sin sensación de repetición ni de dejà vu. Quizás falte un The reeling, absoluto temazo del anterior trabajo, pero en su conjunto llega al mismo nivel del mismo. Probablemente uno de los álbumes de este verano, ideal para olvidarse de todo y sonreír por un momento.

 

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8,5/10

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