Odio (1990), de Petter Bagge

ODIO
Editorial La cúpula


Odio se publicó originalmente en el 1990; curioso año, ya que este cómic está ambientado en los Seattle en plena efervescencia del grunge. De clara vocación underground, emparentado con maestros del género como Robert Crumb, y en su principio publicado en riguroso blanco y negro, nos cuenta la historia de Buddy Bradley, un adolescente apático que se nos presenta como un arquetipo de los jóvenes que vivieron esa época.

 

El autor, Petter Bagge, aúna en esta colección sus dos grandes pasiones: El dibujo y la música. Tocó la batería en un grupo llamado Action Suits, y posteriormente la guitarra y la voz en Can You Imagine?, su última banda conocida, dos nombres que nunca pasaron de la anecdótico, pero que en el primer caso incluso llegaron a talonear a Pearl Jam en un ocasión!

 

No hay un hilo argumental de peso que recalcar en este cómic, la narración nos lleva por el día a día del protagonista con sus vivencias y relaciones con otros personajes. La desidia, el ir tirando, sin hacer nada importante, nos llevan por una serie de anécdotas divertidísimas, en gran parte con la ayuda de unos inmensos secundarios, como Apestoso, unos de sus compañeros de piso que toca en diferentes grupos y que se autodenomina como “Dios del amor” o “El nuevo Iggy & The Stooges”. Y es que los secundarios tienen un papel esencial en la historia.

Y quizás más importante para el peso de la narración nos encontramos el escenario, ese Seattle repleto de salas de conciertos abiertas a bandas noveles, lleno de tiendas de discos y locales de sellos discográficos. Cabe decir que Bagge se avanzó un poco a todo el boom del grunge y nos dio un retrato de los factores que hicieron de esa ciudad una etiqueta musical.

 

Este devenir sin rumbo prefijado del protagonista, el cual da la sensación de que vive en función de las situaciones que se le presentan, aparte de un retrato generacional de la adolescencia de los que ahora hemos rebasado la treintena, tiene una conexión directa con la etiqueta comercial que tanto usó la MTV y que llamó la Generación-X. Término que un servidor descarta como tal, de hecho el autor de la serie y los propios artistas del momento también rechazaron, por su uso como marca artificial y con fines meramente lucrativos. Las aventuras de Buddy son las que hemos vivido todos en nuestra adolescencia y en función de nuestro entorno, que en este caso es un entorno puramente creativo, el germen de un montón de bandas que cambiaron el punto de vista del rock.

 

La serie se fue editando en comic books para después pasarse a recopilar en tomos. El dibujo sigue en la línea de los cánones de los maestros del underground americano como Robert Crumb y Robert Sheldon, pero recalcando el dinamismo y el buen ritmo de la composición de las viñetas, que hacen de este cómic una lectura agradable y ágil.

Como nota negativa, la serie decae muchos enteros cuando el protagonista sale de su Seattle natal para irse a vivir a Nueva Jersey. Este cambio de escenario hace que la serie pierda la identidad y la frescura de sus orígenes, pasando a tratar temas que ya no tienen que ver con la música o la adolescencia, y se pierde en hilos argumentales que desdibujan al personaje y que no acaban de cuajar. El autor quiso alargar la historia más de lo necesario debido al éxito del personaje, pasando al color e intentando hacer una historia vital del protagonista asentándolo cada vez más en la sociedad estadounidense, y su camino hacia la vida adulta.

Por el camino se perdió el humor negro, las anécdotas curiosas y originales, dando como resultado una historia clásica de slice of life sin puntos realmente rompedores. La crítica vapuleó esta cambio sin miramientos y acusando al autor de tocar temas de una manera más comercial y apta para lectores de todos los gustos.

 

Aún así, vale la pena leerse aunque sólo sea los 5 primeros números, ahora editados en formato libro por La Cúpula a un precio ajustado. Son una lectura memorable e interesante, en parte por el retrato de ese momento, del último gran movimiento musical que marcó una antes y un después, y que trascendió posteriormente en el campo social.

 

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS:  7’5/10

 

 

 

Escrito por
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