Noche de ruleta rusa con The Smashing Pumpkins

Fecha: 24 de mayo de 2012
Lugar: Sala Arena (Madrid)

Y es que a eso vinieron Corgan y sus nuevos y jóvenes amigos, a jugar a la ruleta rusa con el cargador bien lleno. Lleno de trallazos e himnos que fueron soltando uno tras otro en un alarde de reivindicación histórica de lo que los de Chicago, o en este caso Corgan, fueron y son. Siempre se extrañará a Iha o D’Arcy, que junto con Chamberlain fueron el cuarteto quizá más exitoso de los noventa, pero no hubo tiempo para lamentaciones y Billy Corgan tiró de hemeroteca para perfilar un directo incontestable y sin fisuras.

En una Sala Arena que no hace justicia por su tamaño, fueron desgranando por piezas su trayectoria con Zero, 1979, Bullet With Butterfly Wings, Muzzle o Today. No hubo contemplaciones ni experimentos como en su última visita a Madrid. Se dedicaron a ofrecer una lección de rock y grunge, ese del que fueron precursores junto a Nirvana o Pearl Jam. En todo momento el grupo se involucró con una atmósfera que quiso y pidió por un momento volver a 1993, y así ocurrió en Disarm o Cherub Rock, esa canción que marcó una generación y la cambió con Tonight Tonight. Hubo tiempo para su inminente trabajo, Oceania, con Quasar y Panopticon, pero no era el asunto principal de la velada.

Billy Corgan se ha ganado el derecho a hacer lo que desee en cada momento. Hace tiempo se destapó como un titán de la guitarra, y esta noche en Madrid ha vuelto a ser grande, poderoso, gigante, generoso y mesiánico. Ha conseguido lo que muchos no pensaban volver a hacer, creer que es posible volver al pasado con un puñado de canciones. Dos horas que no convierten, sino reafirman lo que es él, leyenda viva. Y es que para poder jugar a la ruleta rusa con el cargador lleno hay que tener balas, y a buen seguro que The Smashing Pumpkins tiene muchas.