FRIENDS – MANIFEST!

FRIENDS

Con su primer single me quedé realmente enganchada, se avecinaba un buen grupo y seguro que con un gran disco o eso al menos es lo que todos esperábamos después de conocer canciones como Friend Crush o I’m His Girl. Lo cierto es que este grupo de Brooklyn nos sorprendió con ese funk popero y su estética ochentera estaba claro que llegarían a ser el hype del 2012.

Lo que ocurrió es que ya desde antes de publicar su disco, Manifest!, empezaba a oír comentarios perezosos sobre su directo del tipo ‘poca energía’ o ‘les faltan tablas’ así que la cuenta atrás hasta su primera escucha al completo iba siendo cada vez menos intensa. Partiendo de la seguridad de que me iba a, como mínimo, agradar, le he dedicado bastante tiempo a corroborar que se trata de un trabajo a la altura, sintiéndolo por los que se fíen de las apariencias.

Este primer LP satisface las expectativas reales (subrayemos esto último) sobre lo que estos debutantes nos podían ofrecer, un rápido desvío de nuestras miradas hacia es sonido fresco,
relajado y con manchas de un bote de ketchup muy retro. Se montan lo suyo. Samantha Urbani se colorea las cejas, se cuelga unas cadenas y le da al R&B con sensualidad y carácter, sin pretender más.

Ellos mismos han confesado que este disco es el resultado de la combinación de diferentes sonidos, y que de hecho encuentran muy diferentes las canciones que lo componen. Doce
temas en total, sonando en primer lugar uno de sus hits, Friend Crush. Más que reventada la primera joya que atrajo miradas y nos arrastra hasta aquí, donde nos preguntamos si tendremos quizá la suerte de encontrar algo más.

Sorry nos anima a creer que sí, con una buena dosis tropical muy bien adaptada a la línea de Manifest!, no tan ochentera como se esperaba. Timbales pop también en Home, y me paro en ellos, muy cerca de destapar a estos cinco. Percusión marca Friends, en un radiocasette del gueto.

Vuelven más suaves en A Thing Like That, canción a destacar, rechazando durante tres minutos la falta de capacidad de su vocalista. Ella es la emulsión por la que el resto de sonidos caen sobre seda, como en el caso de A Light, o se levantan en dramas como el de Ideas On Ghosts, guitarra acústica incluida.

No podía faltar ese punto áspero en Ruins, de qué si no serviría su imagen de rudos urbanitas. El medio rapeo entre gritos no llega al suficiente y nada mejor que I’m His Girl para disimularlo. Después de Proud/ Ashamed y Stay Dreaming, del mismo cariz que A Light, queda molón ese estribillo en sueco de Van Fan Gor Du, traducido en un ¿qué demonios haces?, un pero ¿qué co**?, fuerte, bailable y con coros que ya quisiéramos saber pronunciar mejor.

Eligen Mind Control, dejando en la letra ‘i’ts all ours’ como consigna y el claro aviso de que quieren venir fuertes. Si con este disco se han dejado llevar por la variedad de influencias de sus miembros, quién sabe lo que podrían dar de sí nuestros ‘amigos’ una vez se hayan
consolidado.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10

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