Lo Imposible y los clichés

LO IMPOSIBLE

En lo tiempos que corren que una película española, o en su defecto, cualquier película arrase en taquilla y se convierta en un récord en la semana de su estreno es una excelente noticia. Ver una sala llena siempre es una delicia.

Es el caso de Lo Imposible, segundo largometraje del español Juan Antonio Bayona. Después de la también exitosa –aunque en menor grado– El Orfanato, de elenco casi todo nacional, para esta ocasión el director ha pasado a escoger un elenco de actores internacionales capitaneados por Naomi Watts, Ewan Mc Gregor y la futura y joven promesa Tom Holland.

La trama es bien conocida por todos: La ola originada por un tsumani que arrasó la costa indonesia en las navidades de 2004. El film focaliza la acción en la historia real de una familia española que estaba de vacaciones de Navidad cuando sucedió el desastre.

La película empieza con el primer susto: El ruido de un motor de avión, del avión en el cual viaja la familia. Toda una declaración de intenciones, un efecto innecesario pero que ya nos va poniendo tensos y sobretodo por que sabemos lo que se avecina. Y es que desgraciadamente, durante todo el metraje nos vamos a ir encontrando con dichos añadidos que enfatizan ciertas escenas. Evidentemente, en el apartado técnico de la representación de la ola es donde Lo Imposible acierta: Sin abusar en exceso de los efectos especiales, y con un excelente pulso cinematográfico nos presenta realmente el caos que pudo suponer ese desastre.

A partir de estos primeros minutos realmente angustiosos, es donde el guión empieza a cojear y nos encontramos con que el claro objetivo del director es hacer llorar y tocar todo el rato la fibra sensible,  pero con unos recursos bastante trillados y en algún punto, morbosos.

En este aspecto es donde viene a la cabeza el apellido Spielberg: Quizás la estructura del film nos recuerde a Salvar al soldado Ryan, donde podemos comparar la brutal escena inicial con el crudo desembarco de Normandía y las posteriores peripecias de los protagonistas, con la ola y sus consecuencias posteriores; utilizar el recurso de la niña del vestido rojo de La Lista de Schindler, que en Lo Imposible es sustuida por un importante balón rojo; la pérdida de la inocencia y la madurez prematura del hijo mayor de la familia en su particular via crucis con su madre, nos puede recordar al protagonista de El Imperio del Sol; o incluso recordar al escualo de Tiburón en el momento en que la protagonista de Lo Imposible emerge del mar acompañada con una banda sonora, sospechosamente parecida a la que se usó en la famosa película mencionada.

Aparte de estos recursos fáciles y que tratan al espectador como un ente perezoso de pensar, hay ciertas escenas enfatizadas con algún detalle escabroso innecesario, un maquillaje a mi parecer excesivo, el efecto de cámara en mano para transmitir angustia, y un elemento catalizador del desenlace que hemos visto infinitas veces en películas anteriores. Es obvio que se ha optado por un efectismo en vez de un guión que en sí es un cliché enorme.

Lo Imposible quedará para el recuerdo, pero esperemos que la ola no empañe el excelente trabajo de Naomi Watts y Tom Holland, que superan por goleada a un Ewan Mc Gregor en el que sea posiblemente, su peor trabajo hasta la fecha. Anquilosado, no logra que el padre pase de ser un personaje plano y sin una personalidad determinada.

En definitiva, una película que entiende mal el concepto de cine comercial, todo y que no es una propuesta para todos los públicos debido a la crudeza en que se nos presenta la catástrofe y la tensión que nos transmite en algunos momentos. En la actualidad hay claros ejemplos de trabajos que llegan al gran público sin que eso conlleve pagar el precio del camino fácil, sin ir más lejos, Origen (2010) de Christopher Nolan, por poner un ejemplo. No sé hasta donde va a llegar el palmarés de Lo Imposible fuera de los aspectos técnicos, pero invertir tal cantidad de dinero podía haber dado frutos mejores si se hubiese cuidado con más detenimiento el enfoque de la película.

Es sabido que a veces sugerir puede ser más impactante que mostrar, y que unos buenos personajes pueden convertir una película olvidable en otra mítica.