Lluvia de estrellas en el firmamento donostiarra

San Sebastián

La alfombra roja ya está tendida. Cubierta de un fino plástico transparente, espera las pisadas y tacones de la lluvia de estrellas que alumbrará la noche donostiarra. Son las nueve de la mañana y el Palacio de Congresos y Auditorio Kursaal ya está engalanado para inaugurar la sexagésima edición del Festival de Cine de San Sebastián.
KURSAAL Palacio de Congresos y Auditorio Kursaal

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La primera jornada se abre con uno de los platos fuertes que conforman el exquisito menú de la Sección Oficial: Arbitrage, resuelto thriller dirigido por el realizador novel Nicholas Jarecki e interpretado por la siempre brillante Susan Sarandon y un Richard Gere más expresivo que de costumbre. La ópera prima de Jarecki es una incisiva crítica al capitalismo feroz y los avaros empresarios que en el último lustro han sumido a occidente en la devastadora crisis económica actual.

Salsipuedes, El Bella Vista e Infancia Clandestina han sido las encargadas de estrenar Horizontes Latinos, sección compuesta por películas inéditas en España dirigidas por cineastas de origen latino y producidas en América Latina.

Rozando el mediometraje, Mariano Luque retrata en Salsipuedes la violenta relación de una pareja durante sus vacaciones de verano en un camping de la Sierra de Córdoba. El joven director argentino presenta un irregular y pausado relato sobre la violencia de género en el que prioriza la banda sonora, el fuera de campo, el fuera de foco y los primerísimos planos rodados con teleobjetivos con la fallida intención de crear una atmósfera opresiva en contraste con la libertad propia del paraje natural en el que se enmarca la acción.

Apenas nada que destacar de El Bella Vista, falso documental dirigido por Alicia Cano que narra la historia de una casa uruguaya y los diferentes roles que ha adoptado a lo largo de su historia: de club de fútbol a capilla católica, pasando por burdel de travestis.

BENJAMIN Y ERNESTO Benjamín Ávila, director de “Infancia Clandestina”, emocionado tras recibir la gran ovación del público. A su lado, Ernesto Alterio, uno de los protagonistas del film.

La gran sorpresa del día viene de la mano de Benjamín Ávila y su Infancia Clandestina. Ganadora del Premio Casa de América en Cine en Construcción 2011 en San Sebastián, regresa al Zinemaldia un año después con el montaje definitivo y una gran ovación por parte del público asistente. Protagonizada por Ernesto Alterio, Natalia Oreiro, César Troncoso y el joven Teo Gutiérrez Moreno, el debut largometrajístico del argentino Benjamín Ávila es un emotivo relato autobiográfico centrado en una familia de guerrilleros contrarios a la dictadura militar argentina iniciada en la década de los setenta. Conmovedor y sutil homenaje a todos los desaparecidos, asesinados y niños robados durante “el Proceso”.

La tradicional gala de inauguración ha puesto el broche de oro a una primera jornada rebosante de calidad. Despojada de todo plástico, la alfombra roja lucía a última hora de la tarde tan radiante como las estrellas que han desfilado por ella, entre las que destacan el cantautor Jorge Drexler (jurado de la sección de Horizontes Latinos), los actores Óscar Jaenada y José Coronado, y la actriz y presentadora Cayetana Guillén Cuervo.

Sin embargo, los cuerpos celestes más brillantes en el firmamento cinematográfico de Donosti han sido Richard Gere y Susan Sarandon, que con su cercanía han eclipsado a los cientos de asistentes congregados en la puerta principal del Kursaal. Michael Haneke, ganador del Premio FIPRESCI por su último film Amour (película que ha inaugurado la sección Zabaltegi Perlas de esta edición del Festival de San Sebastián), ha sido otro de los protagonistas de la ceremonia, aunque no ha podido estar presente. Ramon Agirre, uno de los intérpretes del film, ha recogido el galardón en su nombre.

Todo parece indicar que el prestigioso Festival de Cine de San Sebastián defenderá con uñas y dientes su sello de calidad en su sesenta aniversario. Todo un logro teniendo en cuenta su bajo presupuesto (este año la organización ha contado con un total de 7,4 millones de euros, una cifra irrisoria si la comparamos con los 18 millones destinados a la Berlinale).