Liam Gallagher en Londres: El hijo pródigo ha vuelto

LIAM GALLAGHER - CONCIERTO BRIXTON

Y por fin ha vuelto. El hijo más rebelde del rock británico de las últimas décadas está de vuelta. Sin su hermano, pero con el mismo carisma que siempre ha tenido. Y además, ha recuperado la voz.

La tarde se preveía interesante. Ya saliendo desde la parada de metro de Brixton (barrio multicultural donde los haya) ya se notaba el ambiente caldeado. Muchas personas de todas las edades mostraban su corte de pelo sesentero o llevaban sus polos de Pretty Green (marca de ropa creada por Liam). Los bares a rebosar y algún que otro grupo de nativos con unas cuantas copas de más cantando Wonderwall. Todo iba según lo esperado.

El concierto se celebraba en Electric Brixton, con capacidad para solamente 1.500 personas y se encuadraba dentro de esta mini gira británica íntima de Liam Gallagher y su nuevo proyecto antes de emprender una gira por festivales en todo el mundo. La expectación era enorme y cuando sonó Fuckin’ in the Bushes antes de la entrada de la banda el recinto se vino abajo.

Como si Liam tuviese ganas de recordarle al mundo su importancia en la música, nos regaló para comenzar Rock and Roll Star, toda una declaración de intenciones. En este momento, el público ya estaba entregadísimo y como era de prever uno empezaba a encontrar amigos por todos lados. Abrazos por un lado, gente cantándote al oído por el otro. Y por si eso era poco, empieza el riff de Morning Glory. Quizá una de las pocas críticas al concierto sea que el momento álgido de la noche se vivió justo al principio. Bendita crítica.

Destacar el estilo de Liam. Cuando sale al escenario se convierte en un personaje magnético, no puedes quitarle la vista de encima. Sus andares, sus gestos, su forma de estarse quieto con la pandereta y hacer que todos los ojos de la sala estén puestos sobre él. Ya lo hemos dicho, pero lo repetimos de nuevo, este tío tiene mucho carisma.

Tras este frenético inicio y como era de esperar, las revoluciones bajaron cuando empezaron a sonar los temas que se encuadran dentro del futuro álbum As You Were que saldrá a la luz el próximo Octubre. Wall of Glass es el primer single y definitivamente es la que suena más comercial de todas las nuevas canciones. La armónica de la versión de estudio no existe en el directo quitándole algo de cuerpo al sonido de la canción, pero Liam lo arregla con una gran voz, llegando perfectamente a todas las notas.

Prosigue el concierto con Greedy Soul, que es pura agresividad y recuerda bastante a creaciones de Liam con Oasis como The Meaning of Soul o Ain’t Got Nothing. Buena reacción de la gente a estos nuevos temas que siguen la senda prometida de rock and roll por parte del pequeño de los Gallagher. Bold y Paper Crown son canciones más lentas, con melodías pegadizas y guitarras acústicas de fondo que recuerdan más a Beady Eye que a otra cosa, pero con más intención y sentimiento.

Las nuevas canciones funcionan aunque es mucho más fácil hacerlas funcionar cuando la gente está a tus pies. Pero Liam no se olvida de donde viene y se lanza a cantar D’You Know What I Mean?, canción perteneciente al defenestrado (y mi favorito) álbum de Oasis, el polémico Be Here Now. Llevábamos más de 15 años sin escucharla en directo, y aunque el tono de la canción ha bajado un registro para acomodarse a la voz de Liam, sigue sonando igual de bien que como la imaginábamos.

Slide Away vuelve a encender la llama y todos nuestros nuevos amigos británicos vuelven a volverse locos. El outro de la canción, normalmente cantado por Noel (“I don’t know, I don’t care, all I know is you can take me there”) es gritado por las masas mientras Liam clava una de las canciones más difíciles de cantar del catálogo de la banda de Manchester. All I need y I Get By pasan más desapercibidas debido a lo monótonas que suenan mostrando que el nuevo disco tendrá un poco de relleno made in Liam.

La fiesta se exalta de nuevo cuando suena You Better Run, una canción prometedora que le viene como anillo al dedo a Liam. Imaginároslo cantando enfrente de vosotros y gritándoos “Sera mejor que corras, porque como te quedes va a haber problemas”. Buen riff de guitarra que apoya la intimidación que nos ofrece Our Kid.

LIAM GALLAGHER - CONCIERTO BRIXTON

Llevamos solamente 45 minutos de concierto y queda poca gente con la ropa limpia. Las pintas de cervezas han estado volando o salpicando a todo el mundo. Nuestros amigos que nos cantaban a la oreja nos hablan en un idioma que es de todo menos inglés. Algunos lo llaman el idioma de los borrachos. Les entendemos perfectamente, al fin y al cabo es lo que siempre pasaba cuando veíamos a Oasis en directo. Y queramos o no, Liam sigue siendo Oasis.

Y se viene Universal Gleam, otro tema nuevo que suena muy fresco. No exageraríamos si decimos que en cuanto a primera impresión, suena bastante más al típico himno de Oasis que su hermano podría componer. Esta ha sido la última pieza nueva que nos brinda el concierto porque justo después escuchamos un clásico que teníamos muchas ganas de escuchar de nuevo.

Be Here Now solo fue tocada por Oasis en su gira de 1997/98 y siempre abriendo los conciertos. Liam la ha vuelto a dar vida para terminar el concierto. Y oye, habrán pasado 20 años pero cómo suena. Una maravilla de ritmo, melodía y voz. El único pero es que la guitarra marcando el riff no tenía el volumen adecuado, no sonaba muy potente. Y claro, es que suceda esto y pensar en lo que sería si estos dos hermanitos se vuelven a juntar. Porque en cualquier momento de debilidad cuando ves a Liam o Noel por su cuenta, siempre acabas imaginando y deseando que estos dos vuelvan a juntarse.

Liam aparece de nuevo en solitario para cantar a capela Live Forever y dedicárselo a los 22 muertos del atentado terrorista de Manchester. Todas las almas en la sala cantan con él y nos hacen recordar que ir a un concierto debe ser exactamente para eso, para vivir momentos de felicidad gracias a la música. Liam Gallagher lo ha conseguido.

Se acabó, poco más de una hora hemos disfrutado del evento. Salimos a la calle y nos encendemos un cigarro. Charlamos con algunos de nuestros amigos temporales y uno de ellos admite haber pagado 250 libras (casi 300 euros) por una entrada en reventa. Ni se me pasa por la cabeza la posibilidad de haber podido vender la mía. Hay cosas que no tienen precio.