La poética del extrarradio

PASEOS CON MI MADRE

 

Paseos con mi madre, de Javier Pérez Andújar

Editorial Tusquets, Barcelona, 2011

Género: Novela

Este es un libro para leer de un tirón, sin parar, subrayando aquellas frases que merecen ser releídas y que dan un sentido a muchos de los actos que hemos hecho de forma automática en ciertos momentos de nuestra vida. Un libro que nos descubre una poética oculta tras lo cotidiano, tras la fealdad diaria, tras todos aquellos momentos que consideramos perdidos pero que nos van conformando. Una poética que afecta a lo estético, a lo arquitectónico, a lo político y lo partidario, a lo musical, a lo cultural, a lo humano. Una poética que ha inspirado muchas relatos pero que no se ha convertido ella misma en relato. Este es el principal mérito del libro de Pérez Andújar.

 

Paseos con mi Madre nace de un paisaje triste pero rico, un paisaje sugerente hasta en el más mínimo detalle, un paisaje alejado de los estándares de lo literario pero a la vez generador de toda una sucesión de sentimientos e imágenes que van al corazón mismo de la literatura. Al igual que el Veld (la árida meseta sudafricana) es para Coetzee la palanca que despierta en el la posibilidad de la escritura (actuando como la famosa magadlena de Proust), para Pérez Andújar la visión de los pisos construidos en el extrarradio barcelonés le lleva a buscar en su conciencia y en sus sentimientos aquello que le ha configurado y que ha compartido con compañeros de viaje sumidos en el anonimato o en la intrascendencia. Personajes dignos a su manera, identificados con referentes universales de una cultura rápida (o “low coast”) que abandona todo aquello que se sale de los márgenes de lo fácilmente comercial (que el autor identifica con el Pryca de Sant Adrián del Besós) y que se plasman en personjes diversos: Rosendo, La Banda Trapera del Río, Manolo Escobar, Camarón de la Isla, Enrique Morente,  el heavy metal de Judas Priest o AC/DC, Golpes Bajos, Makoki dibujado por Gallardo, el TBO… Pero personajes que han configurado una historia alejada de la oficial y que hoy en día habitan en la ausencia: las asociaciones vecinales que luchaban por los servicios de un barrio, los primeros concejales de izquierda que asentaron la democracia, los piquetes de las huelgas que defendían los derechos laborales, los trabajadores que sufrían por reivindicar lo que era justo…

 

Pero la perspectiva que asume Javier Pérez Andújar no es la de la nostalgia, la de la de aquel que pretende un pasado que ya no es, sino que su visión es la de aquel que sabedor de que ya no está en el mundo anhelado, observa la realidad según los instrumentos que dispone. En el libro se ajustan las cuentas en un paisaje que refleja la batalla sorda y constante que se ha librado durante años por enfriar las posibles ascuas que toda hoguera genera y que pasada su utilidad molestan a aquellos que ya no están por seguir dando fuego y lumbre.  Lo poco que queda de la vida del extrarradio ya no despierta ningún temor ni ninguna ilusión, nos invita a acomodarnos y a reconocer que siempre hay pobres más pobres que los pobres, por lo que los que simplemente son pobres, son afortunados, o a aceptar que los hijos de aquellos que dudaban si ser maoístas, troskistas o prosoviéticos se declaran directamente racistas y xenófobos.

 

La madre que Pérez Andújar sitúa en el título es una madre plural, que aparece físicamente al principio y al final del libro pero que se plasma en todas aquellas circunstancias que han definido el yo de una persona en constante relación dialéctica con su entorno: la Barcelona ciudad y sus barrios y transbarrios, la de los catalanes de raíz y la de todos aquellos que se sentían inquilinos en unas ciudades hechas con prisa, la del compromiso ingenuo y la del desengaño real, la de la cultura universitaria y la de barrio, la de una modernidad de diseño y sus efectos colaterales. Todos los elementos que van dejando poso en lo que somos y solo asoman cuando la vida va vaciando la botella de nuestro tiempo.

 

Por resumir el libro en una de las muchas frases llenas de lirismo amargo  diremos que según Pérez AndújarSe anda como se escribe” o que “Subiré al autobús para leer y escribiré al andar”. En esa relación especial que se establece con lo urbano y con lo interior es donde reside la riqueza de su literatura.  Una literatura que se muestra en una obra de referencia para todo aquel que sabe que al leer (y al andar) descubrimos lo que somos.

 

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 9/10