Kids of 88 – Modern Love

KIDS OF 88Si hace unos años Kids of 88 nos ofrecían un álbum pegadizo, de pop electrónico de tintes clubbing y lleno de rompepistas, ahora con su nuevo trabajo, Modern Love, se olvidan de todo y muestran unos temas sin ideas, repetitivos y faltos de imaginación.

Y es que ahora las canciones están cortadas por el mismo patrón, con un pop electrónico que huele a refrito, lleno de samples pero sin ideas, sin estribillos que llenen cada canción. Así pasan Komodo y Euphoria. Quizá sea en LaLa, tercer corte del nuevo trabajo de los australianos, donde nos muestren un poco de ese pop pegadizo de su primer trabajo. Pero sabe a poco viniendo de un duo que firmó temas como My House o Just a Littler Bit.

Tucan, en colaboración con Alisa Xayalith, es su single de lanzamiento. Un error si tenemos en cuenta que es un medio tiempo de letras lentas, de coro testimonial y un corte musical que no pasaría ni por cara B. Porque esa es la sensación que da este Modern Love, de caras B. Han, probablemente, intentado experimentar dentro de su mundo electrónico para terminar patinando en una amalgama confusa de canciones simplonas. Eso, o que realmente Sugarpills fue flor de un día, cosa que parece probable. No hay rastro de cualquier atisbo que tuvieran de los MGMT más primerizos, o de esa garra que por momentos se les presumía de Apollo Four Forty. Seguramente esas palabras mayores los condenan ahora con un disco insulso.

Al menos en Feel the Love se les ve intención de progreso al componer una canción medianamente interesante con reminiscencias a Prince o Michael Jackson. Pero con intenciones no basta, ya que a estas alturas del disco se encuentra uno cansado y con la sensación de haber escuchado todo esto alguna vez, y no precisamente acordarte de ello porque te entusiasmara. Desespera la sensación de encontrar el mismo ritmo electrónico en todas las canciones, y que cuando vemos variación alguna en algún corte suelto, no es más que para mostrar incongruencias. Es difícil creer y pensar cómo en apenas dos años han perdido tanta frescura e ideas, y más en un ámbito musical, el electrónico, donde la competencia es tan salvaje.

De la segunda parte del álbum, si acaso destacar Zion, donde tratan de estirar el groove y llevarlo a una electrónica más acorde a ellos, o The Drug, canción alegre, y ciertamente pegadiza con coros sencillos. Esa sencillez que ellos dejaron atrás. Con este álbum no pasarán más allá de meros conciertos de salas pequeñas, porque si pretendían alargar el impacto de Sugarpills, acaban de tirarlo todo por tierra.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 3/10