Hope and Glory Festival en Liverpool o cómo no gestionar un festival

Está siendo un verano bastante complicado para los organizadores de festivales, con diferentes incidencias de menor o mayor gravedad en algunas de estas citas musicales veraniegas que se celebran en nuestro país. Sin embargo, eso no quiere decir que no ocurra en otros puntos de Europa como, por ejemplo, la gran potencia de la música en directo como es el Reino Unido.

Porque si queréis ver un ejemplo de todo lo que se puede hacer mal a la hora de organizar un festival, podéis coger el ejemplo del Hope & Glory Festival, que se iba a celebrar a lo largo de este fin de semana en la ciudad de Liverpool.

En un cartel plagado de nombres que encabezaron las listas de éxitos británicas en los 80 y en los 90, como James, Starsailor, Tom Chaplin y parecidos, arrancó el sábado 5 de agosto con multitud de problemas en los accesos y en las instalaciones del recinto, hasta el punto de que la propia policía de Liverpool tuvo que acudir al lugar ya que multitud de personas no podían ni siquiera acceder y el caos podía llevar a problemas de mayor gravedad.

Los conciertos, eso sí, siguieron adelante y artistas como Tim Booth de James se expresaron al final del mismo pidiendo disculpas a sus seguidores por las condiciones del concierto y esperando que, a pesar de todo ello, hubieran podido disfrutarlo.

Contrariados por todas las críticas, los organizadores del concierto del festival tomaron una decisión bastante curiosa, echar la culpa al director de producción a través de un post en Facebook acusándole de no haber terminado las instalaciones a tiempo y publicando su nombre para que así todos los afectados le señalasen como el culpable de los fallos.

Más tarde, ante las numerosas críticas de todas las que sufrió la organización por la jornada del sábado, decidieron cancelar por sorpresa todas las actuaciones del domingo y transformar la cuenta oficial del festival en una herramienta para criticar a todos aquellos que decían cosas negativas sobre el festival, incluso contestando de malas maneras al tweet anteriormente mencionado de Tim Booth, respondiéndole que no hubo tal caos y que sería mejor que dejase de criticar y se volviese a sus clases de yoga. Tremendo. Desde luego, algunas de las respuestas a los usuarios son un ejemplo perfecto que se debería estudiar en todo curso de Social Media como ejemplo de todo lo que no se debe hacer.

Ya durante la jornada del lunes, finalmente llegó el comunicado oficial, que podéis ver en su totalidad a través del Facebook oficial del festival y en el que seguían culpando al equipo de producción de todos los problemas: https://www.facebook.com/story.php?story_fbid=263516580803940&id=158247331330866&__tn__=-R

Sinceramente, y tras esta experiencia, dudamos mucho que este festival celebre el año que viene una segunda edición, o quién sabe, cosas cosas más raras se han visto.