Holywater y Maryland, cara y cruz del rock gallego

Fecha: 30 de Septiembre de 2011

Lugar: Sala Caracol (Madrid)

Lo del pasado viernes en Madrid podría calificarse de desembarco en toda regla por parte de Ernie Records. El sello gallego, que cuenta entre sus filas con artistas de la talla de Niños Mutantes, Julio de la Rosa y Nada Surf, nombres ya consagrados del panorama nacional, sacaba a la palestra a dos de sus últimas “adquisiciones”: los vigueses Maryland y Holywater, formación procedente de Lugo. Los primeros, una promesa en fase de maduración; los segundos, a tenor de lo visto en Madrid, una de esas bandas que a fuerza de carretera se están convirtiendo en una apuesta segura. Y ambos con un lenguaje común: las guitarras.

Sin embargo, si para algo sirvió el concierto de la Sala Caracol es para demostrar lo desigual que puede llegar a ser un resultado a pesar de emplear un mismo vocabulario musical. Encendían los focos Maryland con varias canciones de esas que hacen elevar el espíritu del público. Desde el primer momento se vio a lo que había venido la gente: guitarras en continuo desarrollo, finales épicos y un cierto barniz pop, que hacía las delicias de las primeras filas. Sin embargo, conforme se fueron sucediendo los temas la cosa se deslizaba hacia un guión del que nadie, ni músicos ni público, parecía querer salirse ni un milímetro. No importa desde donde atacaran la canción, en cierto momento surgían los tres acordes comodín en el que la comunión Maryland-público estallaba de nuevo. Red Boots y What To do, los dos temas que abren su último trabajo, amagaron con elevar el concierto al final, pero ni con esas. Todos parecían sentirse cómodos en el papel que les había tocado interpretar y para cuando los miembros de la banda abandonaban el escenario con Atom Bomb, todo el mundo parecía satisfecho con lo visto y vivido.

Muy distinto fue el caso de Holywater. Los de Lugo, en constante desarrollo disco tras disco (cuatro tienen ya en su currículum), se subieron al escenario con una carta ganadora. Su anterior trabajo, Tranquility fue toda una sorpresa para muchos (me incluyo) y toda una declaración de actitud rockera, allá por 2008. Time’s Out, la encargada de abrir este álbum, sonó a las primeras de cambio en una Sala Caracol que se tomó la propuesta de los lucenses con cierta distancia. Su sonido que coquetea con el hardcore parece haberse amansado en su último LP, permitiendo que la melodía y el pop hagan de las suyas. Aunque ni por esas los gallegos consiguen estarse quietos sobre el escenario. Comandados por la voz nerviosa y frenética de Ricardo (¿Quién no ha tenido miedo de que esa boca le trague de un momento a otro?), las guitarras afiladas y las baterías musculosas marcaron el terreno para un concierto que no dio ni un segundo de descanso. Confrontation’s Done y My New Road, de su último trabajo, sobresalieron en un repertorio de apenas una hora. Y redondearon la jugada dos ases. El primero, Similar, quizás su mejor composición hasta la fecha gracias a la conjunción de un estribillo pegadizo y ese final cargado de rabia guitarrera. El segundo, Never Be Broken, una canción desbocada, que daba por finalizada la velada antes que el exceso de energía terminara por estallar en las manos del cuarteto gallego. Está claro que en esto del rock, la actitud sigue marcando la diferencia entre los buenos y los mejores. Y si no que se lo pregunten a los chicos de Holywater.

Escrito por
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