Gran jornada de viernes en el Santander Music Festival 2011

THE PAINS OF BEING PURE AT HEART

Las nubes despejaban. La península de la Magdalena de Santander se abría paso entre los rayos de sol, que estos días ha brillado por ausente, y se olía el aroma nervioso. Además de los rituales típicos de pulseras, cervezas, encontronazos y despistes colgaban los carteles del Santander Music Fest 2011.

Ayer los nombres estaban claros.

El final de la tarde llegaba de la mano de Polock. Los valencianos se consagran como una de las grandes sorpresas de este año 2011, con su primer álbum Getting Down From the Trees (2010) han conseguido pisar suelo foráneo. El disco ha sido editado en países como Cánada, Méjico, Japón y Estados Unidos, donde eran recibidos hace unos meses. Anoche la escena era distinta. La capital cántabra estrechaba oídos para bailar con estos cinco chicos.

Lo cierto es que los conciertos de Polock, abran o cierren, suelen ser algo parecido a una fiesta pop, con tintes alegres y esa onda hype que les caracteriza. Sin estridencias, ni grandes alardes de personalidad, pero con un esa certeza que les convierte, quizá, en un producto único dentro del panorama nacional. Tangerines and Unicorns, High on Life o Faster Love fueron los temas que tuvieron mejor acogida. Teclados, voces, guitarras, parece que para los chicos de Polock el directo no supone un problema. Una apertura sencilla que consiguió mover al público más joven. Como guinda para empezar bien la noche se despidieron con Fuegos Artificiales (Fireworks).

Después de Polock, The Pains of Being Pure at Heart. Cómo decirlo. Nueva York se dedica a regalarnos pequeños fragmentos de la realidad musical diferentes y casi siempre de manera generosa. Estos pedacitos de la ciudad de las ciudades suelen tener un encanto fuera de lo habitual. Es exactamente esa la sensación que transmiten “Los Pains”, precisamente como se presentaron al poco tiempo de subir al escenario (“Estamos los pains”) conjugando mal en castellano. En castellano, porque desde luego en su idioma se desenvuelven mucho mejor. Sin presumir. Con una carga importante de humildad, Kip, Peggy y los suyos llenan el escenario, aún quedando repartidos en espacio. La presencia sobre las tablas de estos chicos con tan solo dos discos es la de una banda que asoma la punta de un enorme iceberg.

Es inútil tratar de explicar cómo suena Belong en directo. O Heart in your Heartbreak, Even in Dreams, Everything with you, The Body, Come Saturday, Young Adult Friction

Con la llegada de su último trabajo (Belong, 2011) y el salto a la palestra de forma notable llegaban, como no podía ser de otra manera, las comparaciones. Que les colocan en puestos de aproximación de formaciones como The Pastels, The Cure, Los Planetas (versión extranjera) o Smashing Pumpkins. Así es.

El directo de los Pains no fue un derroche de simpatía, ni de parrafadas inservibles, ni de pérdidas de tiempo. Tocaron como se esperaba. Se podría decir que sin detalles. A lo mejor más de uno se quedó algo frío por la falta de comunicación entre el público, a quienes Kip tuvo que pedir que se acercasen al escenario más de una vez. Pero bueno, tampoco íbamos para escuchar a Martin Luther King hablar de los derechos humanos, queríamos ruido, y lo tuvimos.

The Pains of Being Pure at Heart cerraban anoche su gira española. Último concierto de los de Slumberland en territorio español. Y claro, encantados, como rezaba su Twitter, con el público Low Cost (Benidorm), ¡No íbamos a ser menos!

Entre “Los Pains” y, ATENCIÓN, en pie: Mando Diao. Patrullero y LaVegui djs amenizaban la jornada. Momento épico para hacer una escapada en escucha. Dirección: baño, barra, cena o conversación con desconocidos. Ellos ponían música de intermedio en directo, con energía reponedora de fuerzas y de ánimos. De manera más que intencionada, pero claro, lo que venía después…

Lo que venía después lleva el sello sueco, que confirma la famosa frase de “si es sueco es molón”. Pues sí. Más, Mando Diao conquistan por muchas razones. Por ejemplo, porque rozan el post punk más claro de manera única, porque se mezclan con el clasicismo y la elegancia de aquellos buenos tiempos, la cortesía y el buen gusto para hacer rock sin excederse pero sin una pizca de tontería.

Gustaf Noren y los suyos salieron dispuestos a arrebatar corazones. Y no solo los de las féminas, a las que dedicaron un tema pidiendo a los chicos que las cuidasen especialmente, ellos también disfrutaban. Lo cierto es que Mando Diao se mostraron cercanos, alegres por la ocasión y en contacto con los oyentes que bailaron sin parar desde el primer momento y en este orden: God Knows, Sheepdog, The Band, Song for Aberdeen, Down in the Past, You can´t steal my love, Losing my mind, Mean Street, Mr. Moon, Long Before, No more fears, Gloria, If I don´t Leave today, Leave me be y Dance with Somebody.

Un recital impecable, con el escenario plagado de lámparas y de alfombras rojas, un cuarteto de cuerda (tres violines y un violoncello) haciendo lo suyo, mientras ellos agitaban al público como bien saben hacer. Tuvieron tiempo de mandar un abrazo a los afectados por el incidente de Oslo y bueno, Gustaf no dudo en levantar el brazo con la camisa en la mano para terminar con el último tema.

Final apoteósico – In Crescendo – con esa maravilla de “Dance, Dance, Dance” que tanto repetimos mientras rezábamos lo propio.

Tras Mando Diao, hubo tiempo para coger aire de camino al escenario donde ya empezaba a moverse la furia de Crystal Fighters. Los anglo-navarros dieron fe del apelativo de originales, frescos (como la noche), y demostraron por qué han sido colocados en el punto de mira de la crítica internacional. La banda que absorbe raíces de la música folclórica vasca para mezclarlas con infinidad de estilos distintos como la electrónica, el punk, el indie y el hype. Champion Sound, In the Summer, I Love London, Plage y Xtatic Truth fueron los temas más bailados por el público santanderino que se rendía ante los chicos de los cristales y su espectáculo visual en directo.

Sin duda momento álgido de la noche, la gente venía caliente de Mando Diao y no fue difícil arder con los Fighters. De hecho este fue, casi, el último momento álgido de la noche porque El Guincho salió dispuesto para el cierre de esta primera jornada, sin demasiada energía. Los conciertos de El Guincho suelen ser una especie de espectáculo sensorial, con motivos para bailar y rodearse de gente. Pero anoche el proyecto del canario (afincado en Barcelona) Pablo Díaz-Reixa nos dejaba a medias desde el comienzo. Un recital sin fuerza, sin apetencia, un escenario demasiado grande para un Guincho que no parecía dispuesto a convencer.

El músico que ha abierto las puertas del tropicalismo, los ritmos indios y las mezclas independientes abría la caja de pandora con su último trabajo Pop Negro (2010). El single principal, Bombay, fue la canción más bailada durante el concierto. Kalise e Hindou pegaron con más fuerza entre un público casi extinto.

El frío era un añadido a la fiesta de esta primera jornada del Santander Music Fest 2011. Un emplazamiento de lujo para el festival de la capital cántabra que sigue levantando el vuelo. Esta noche para que no pase lo mismo, chaqueta en mano y calzado apropiado.

Esto sigue, ¿Te lo vas a perder?