“George Harrison: Living in the Material World”: todo un viaje a la historia de los Beatles a través del alma de George Harrison

GEORGE HARRISON

El In-Edit Beefeater navega estos días viento en popa, y es claro el ejemplo de la cuarta jornada de festival, que congregó a un numeroso público y colgó el cartel de entradas agotadas en el segundo y último pase de la película/documental dirigida por Martin Scorsese sobre la vida de George Harrison, de metraje profundo que no escatima detalle alguno, que no deja nada en el tintero, con media parte incluida, y que el público aguantó estoico y atento hasta el emotivo final.

Se hace difícil resumir esas tres horas de metraje. Muy difícil. Pues hay condensados tantos testimonios interesantes: Paul McCartney, Eric Clapton, Jane Birkin, Eric Idle, Phil Spector, Ringo Starr, Yoko Ono…entre muchísimos otros, que contribuyen a examinar su paso de niño a Beatle, a través de sus iluminaciones y contradicciones, que el único consejo que desde Crazyminds podemos daros, es que simplemente lo veáis vosotros mismos si tenéis oportunidad y sobre todo, si adoráis, como quien escribe estas líneas, a uno de los Beatles que, aparentemente, pasaba más desapercibido, pero que no os imagináis lo importante que llegó a ser para la estabilidad y/o rivalidad entre las dos caras más visibles de la banda, John y Paul. Lennon dijo una vez que dentro de Harrison vivía un misterio, y es precisamente lo que Scorsese intenta descifrar en este documental.

¿Quién era en realidad este Beatle?, ¿Qué le llevó a dejarlo todo y practicar la meditación? ¿O a crear una productora como Handmade Films creadora, entre otras, de La vida de Brian? Todo ello es lo que intenta analizar Scorsese cual detective a través de testimonios.

Pero lo que a simple vista sorprende más es que tras ese chico de apariencia tímida, se escondía un tipo de lo MÁS divertido. En la cinta aparecen momentos en los que es difícil no soltar una sonrisa e incluso alguna que otra carcajada por las ocurrencias, en vida, del gran Harrison o los muchos testimonios y anécdotas que cuentan sus más allegados. Un gran músico, entrañable, encantador, seductor, romántico, irónico, valiente y muy, muy espiritual, místico. Quizá justamente el retrato de su parte mística, su viaje a la India, es la que ocupa más minutos en el metraje y tal vez alguno lo encuentre excesivamente extenso. Pero, aun así, es uno de los momentos claves de la vida de Harrison. La meditación marcó un antes y un después en su vida, también en su obra. Un tipo que siempre tuvo las ideas muy claras y que vivió la vida exprimiendo hasta la última gota, hasta el fin de su vida, que no temió.

Fantástico es el trabajo de documentación del metraje. Las primeras imágenes de los Beatles, fragmentos de conciertos, imágenes nunca vistas antes, fotografías, cientos de ellas, que ilustran cada momento narrado. Y maravillosos son, desde luego, los testimonios escogidos para dar cuerpo a la historia de su vida. Fantásticos están Ringo Starr y Paul McCartney en sus intervenciones. Divertidísimos, cuentan anécdotas interesantes que nos muestran y demuestran cómo era George en la intimidad. No falta Patty Boyd, el hijo de George, Dhani Harrison y su última esposa, maravillosa, tierna, encantadora en sus testimonios y tremendamente emotiva. Tampoco faltan sus maestros en eso de la meditación, sus mejores amigos, los miembros de los Monty Python con quienes se enfrascó en su aventura/proyecto cinematográfico algo polémico y que, cómo no, nos hacen reír de lo lindo con sus anécdotas con George. También descubrimos, y os sorprenderá si lo veis, a un divertidísimo Eric Clapton, uno de los mejores amigos de Harrison. Entre muchos otros que nos ayudan, con sus intervenciones, a conocer bien como era George, cómo pensaba, sentía, vivía la vida.

Una historia de amistad que descubre a un gran hombre, a un gran músico. Emotiva, divertida, sobre todo divertida, como a George le hubiera gustado, seguro. Una historia que nace con Harrison siendo un niño con algo especial y que termina con Harrison siendo un hombre igual o más especial, si cabe, pero que entre todo ello explica muchísimas cosas. Que emociona y hace pensar en algo más que en la música misma, que invita a la reflexión sobre el éxito y el fracaso, la amistad, el amor, la religión, la espiritualidad. Un metraje que igual podría haber estado explicado de otra forma, durar menos, aquí no entraremos a analizar el trabajo de Scorsese. Lo que está claro es que a través de su trabajo hemos descubierto o redescubierto y llegado al fondo del alma de Harrison. En el documental no falta nadie de los que le conocieron bien. Todos ellos nos aportan las piezas de un puzzle que encajadas, una a una, muestran al verdadero George. Y es que ver George Harrison: Living in the Material World hace que le admiremos y le queramos incluso más. George Harrison es luz, como bien dice su mujer al final de la cinta, lo fue en vida, lo fue al irse y brilla todavía en el recuerdo de muchos que no le han/hemos podido olvidar. Y el lunes eran muchos los que seguro que llegaron a casa queriéndole mucho más que antes. George Harrison: Living in the Material World es la historia de un gran músico pero sobre todo, es la historia de vida de una gran e interesantísima persona que a muchos nos hubiera gustado conocer. ‘My sweet lord’…George Harrison…!